El camino de Peñarol en la Copa se inició con un buen resultado y varias dudas en cuanto al juego. El rival más débil del grupo en la teoría, lo superó casi toda la noche. A pesar de las dificultades, el aurinegro se las ingenió mientras tuvo aire para responder con dinámica en un partido vertiginoso.
Lo más destacado de los de Da Silva fue la concentración para defender, las apariciones de Miguel Murillo y las decisivas intervenciones de Gastón Guruceaga.
El último cuarto de hora de la primera parte fue el mejor momento de Peñarol. Ahí pudo imponer las condiciones, jugar con astucia y marcar el gol. Pero antes y después sufrió ante un equipo al que le faltó definición.
Los peruanos salieron con el envión del local. Jorge Cazulo se encargó de sacar la pelota de su campo y trasladar con criterio para los compañeros de mejor pie.
Peñarol contestó con Freitas y Costa como doble cinco, Nandez por derecha y Aguiar por izquierda. Forlán quedó libre y Murillo fue cabeza de área. Más allá de las intenciones de Da Silva, en el comienzo no fue solución sumar un volante de marca al medio. Al superar el muro de contención formado por Nandez, Freitas y Costa, Cristal trasladaba con agilidad y avanzaba hacia el área de Guruceaga como quería.
Ya desde el comienzo quedó en evidencia la falta de definición de los delanteros del Cristal, que desperdiciaron varias posibilidades para marcar.
Peñarol trataba de defender en su campo a pesar de los problemas de contención en el medio. Las pocas veces que el equipo recuperaba el balón y podía avanzar, Murillo se las ingeniaba para intimidar a la defensa adversaria. Pero el colombiano precisaba compañía.
Sobre los 30 minutos Peñarol se acomodó en el campo. Más criterioso para retroceder, el equipo le negó espacios a su rival en defensa a la vez que salió con agilidad hacia campo rival al recuperar el balón. El Cristal comenzó a perder la paciencia y el aurinegro se animó.
Con Peñarol mejor parado, llegó una jugada con sello uruguayo. Un pase largo de Guillermo Rodríguez lo peinó con maestría Murillo. Aguiar rompió líneas, sorprendió como centrodelantero, acomodó el balón y puso el 1 a 0.
Los minutos finales de la primera mitad acentuaron la sensación de que el Carbonero estaba bien parado.
Sin embargo al comenzar el segundo tiempo de nuevo el Cristal recuperó las riendas del partido.
Con un buen trabajo de Lobatón y mayores variantes ofensivas, los locales pusieron en aprietos a Guruceaga. Tiros desde lejos, centros desde los dos costados, intentos por el medio. El arquero pudo con todo.
Aislados en el ataque quedaron Murillo y Forlán. El colombiano es un jugador intimidante. Le gusta el área, se recuesta con habilidad, va bien arriba, juega de espaldas, maneja la bola.
A pesar de su indefinición al acercarse al área, Cristal colonizó el campo rival. Exhausto, Peñarol recurrió a duras infracciones para frenar el ímpetu del local. Entre los 56 y los 73 vieron la amarilla Olivera, Aguiar, Freitas, Valdez y Nandez. Una de esas faltas derivó en el empate de Alberto Rodríguez a 15 del final.
El empate del Cristal fue producto del dominio que los peruanos exhibían en todos los rubros del juego. Peñarol, agotado, se replegó para aguantar los últimos minutos.
A pesar de que Da Silva puso en el tramo final a Ifrán, Maxi Rodríguez y Albarracín, estuvo lejos de acercarse al arco de Diego Penny.
El resultado final sirve. En un grupo parejo un punto de visita nunca viene mal. Eso no está en discusión. Tampoco que el equipo deberá mejorar para pasar de fase.