Resucitación Cardíaca Básica: ley de avanzada que no se cumple por falta de sanciones

Uruguay tiene un marco legal de avanzada en cuanto a la Resucitación Cardíaca Básica y la desfibrilización pero que no se cumple por falta de sanciones. Desfibriladores mal distribuidos y falta de capacitación son los dos principales problemas, según los especialistas Gaspar Reboredo y Martín López.

Actualizado: 31 de marzo de 2018 —  Por: Redacción 180

Resucitación Cardíaca Básica: ley de avanzada que no se cumple por falta de sanciones

DANIEL JANIN / AFP

La ley 18.360 de Acceso Público a la Desfibrilización y su decreto reglamentario (del año 2009) obligan a que haya un desfibrilador en todo lugar por donde pasen más de 1.000 personas mayores de 30 años por día.

Un entrenamiento en Resucitación Cardíaca Básica puede ayudar en los paros cardiorrespiratorios que en el 80% de los casos ocurren lejos de un centro de asistencia. Además, en 9 de cada 10 casos, la persona que puede prestar asistencia (“primer respondedor”) no es personal de la salud.

En Uruguay hay un promedio de 10 paros cardíacos por día.

Gaspar Reboredo, presidente del Consejo Nacional de Resucitación y licenciado en enfermería, dijo en No toquen nada que “en los lugares donde alguien tiene un paro y hay gente entrenada y un desfibrilador, recupera la circulación espontánea antes de que llegue la ambulancia en un 65% de los casos”.

Antes de la ley, ese guarismo era solamente del 20% y con la asistencia de una emergencia móvil, agregó.

Tanto Reboredo como Martín López, instructor de primeros auxilios y coordinador del Grupo de Socorrismo y Rescate de la organización internacional Nueva Acrópolis, coincidieron en que la ley de 2009 dio a Uruguay un marco de avanzada. Sin embargo, al no prever sanciones no se cumple.

“Uruguay es el único país del tercer mundo que tiene una ley de acceso público a la desfibrilización, nos pone a la altura del primer mundo”, dijo Reboredo. Y recordó una reunión en Praga sobre resucitación, donde todos los representantes anglosajones y nórdicos elogiaban la ley uruguaya hasta que el delegado argentino les dio un baño de realidad: “la ley que tienen los hermanso uruguayos es una porquería porque no impone sanciones a quien no la cumple”.

“Los nórdicos no entendían porque si hay una ley, hay que cumplirla. Lo que pasa es que acá los latinos tenemos un problema con eso”, bromeó Reboredo.

En tal sentido informó que planean reunirse con el ministro de Salud Pública porque “hay que trabajar para que no sea una ley que no se cumpla”.

Martín López señaló que otro problema es que los desfibriladores están mal distribuidos. El desfibrilador es un aparato que hace que el corazón retome su ritmo normal luego de haber sufrido un paro.

En Montevideo hay muchos en Ciudad Vieja, Centro y otros barrios de la costa pero no al norte de Avenida Italia. Una de las soluciones sería, dijo, que los patrulleros tuvieran un desfirilador ya que son los primeros en llegar a las emergencias de tránsito, por ejemplo.

“Solo con los masajes no lo sacás del paro cardiorrespiratorio. Con un DEA sí. Es la gran diferencia”, señaló Silva.