Buscaban la caja fuerte y el efectivo, “algo que en las fiestas no existe más”

Rafael Carriquiry es el dueño de La Quinta de Arteaga, que fue asaltada el fin de semana cuando estaban a punto de comenzar dos fiestas en el lugar. “Llamé al 911 y desde que me atendió la contestadora hasta que me atendieron pasaron siete u ocho minutos”, dijo y se quejó de la respuesta.

Actualizado: 09 de abril de 2018 | Por: Redacción 180

Buscaban la caja fuerte y el efectivo, “algo que en las fiestas no existe más”

Foto: Quinta de Arteaga/sitio oficial (Todos los derechos reservados)

Carriquiry contó a No Toquen Nada que a las nueve de la noche, mientras estaba en su oficina de La Quinta de Arteaga, vio que los empleados del lugar empezaron a correr hacia el fondo de salón. Primero pensó que había un incendio hasta que alguien le avisó que estaban robando. Todo duró cerca de 10 minutos.

“Bajaron cuatro personas de un vehículo, con capuchas y máscaras directo al salón. Había dos fiestas, un casamiento en el que todavía no habían llegado los invitados, y un cumpleaños de 15 en el salón chico, donde no habían llegado los jóvenes y la cumpleañera. Le robaron a algunas personas joyas y algún reloj. Buscaban la caja fuerte en el salón grande, algo que en las fiestas no existe más porque no se usa efectivo. Se paga por intermedio de bancos, con tarjetas o cheques, incluso los pagos a proveedores se hacen en un estudio contable. Quedó de la era vieja cuando se pagaba con efectivo al terminar la fiesta. Eso no es real, el botín que se llevaron era muy chico”, contó.

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo que fue un “hecho inédito” el robo en una fiesta. “No se había dado y tampoco lograron robar en conjunto. Creo que hubo cuatro o cinco damnificados y se retiraron, coincide con la llegada de la policía, no sabemos si es solo coincidencia o fue la policía que los hizo retirar”.

Carriquiry dijo que no está de acuerdo con algunas afirmaciones del ministro. “Si se hubieran cruzado los habrían agarrado. Cuando llegó al lugar, la policía actuó muy bien, pero lo hizo 10 minutos después de que se habían ido los ladrones. Yo llamé al 911 y desde que me atendió la contestadora hasta que me atendieron pasaron siete u ocho minutos, fácil. Cuando le dije a la mujer del disparate de tiempo que pasó me dieron a entender que no era el único que había llamado. Llamé en el momento que estaban robando, cuando pude ir a mi oficina y vi pasar a un ladrón que tenía apuntado con el revolver a un cuidacoches”, sostuvo.

“En vez de decirme que ya enviaban un móvil, me empezaron a preguntar en qué auto estaban, cómo estaban vestidos. Yo les respondí que no sabía cómo estaban vestidos, pero que tenían caretas. Me preguntaron de qué eran, les dije que no tenía idea y les pedí por favor que envíen un móvil. Hubiera esperado que primero enviaran el móvil y después me hacían las preguntas”, dijo.