Joel Rosenberg

Mieres y todas las sobrerreacciones al dictamen de Pacheco

Los desbordes del senador Pablo Mieres por el dictamen del fiscal Luis Pacheco en el caso de Leonardo De León son un ejemplo de cómo no deben reaccionar los políticos cuando llevan casos a la Justicia.

Actualizado: 09 de mayo de 2018 | Por: Joel Rosenberg

Mieres tuvo la actitud de un caprichoso: como el dictamen no era lo que él quería, se enojó y atacó al fiscal.

No hay dudas para quienes investigaron el caso de que el senador De León hizo un uso inapropiado y poco ético de su tarjeta corporativa como presidente de Alur. Así lo señalaron la Junta de Transparencia y Ética Pública y Pacheco. El dictamen de Pacheco tiene un párrafo que es claro al respecto:

"La Fiscalía estima que no cabe sino concluir en que el entonces Director y Presidente de A.L.U.R. hizo un uso discrecional de la tarjeta, y puede decirse –en consonancia con las conclusiones de la JUTEP- que ha incurrido en conductas contrarias al principio de probidad en la función pública (...) por una despreocupada administración de dineros que en un 90,79% se trataba de dineros públicos”.

Este párrafo lo leyó el propio Mieres en el Parlamento. La discrepancia es porque Pacheco argumentó que, a pesar de su conclusión, no tiene elementos para pedir un procesamiento penal.

Pacheco se pudo equivocar, se puede discrepar con él. Está perfecto discutir las resoluciones de la Justicia; fiscales y jueces se equivocan y muchas veces se equivocan feo.

Lo que no está bien es reaccionar de forma desmedida según la conveniencia propia. Cuando Pacheco había pedido en marzo el procesamiento de Raúl Sendic, Mieres dijo en No toquen nada que estaba muy satisfecho de la actuación del fiscal. Lo que dijo, textual, ese día fue: “Se reivindica que la Justicia actúa con independencia y eso es valioso”. Es cierto que Mieres tenía matices con el dictamen de Sendic, pero los manejó solo como discrepancias.

Ahora, cuando Pacheco pidió el archivo de la causa de De León, Mieres dijo que el dictamen es “escandaloso, realmente escandaloso, una vergüenza”. Pero, además, puso en su cuenta de twitter que la decisión de Pacheco “contribuye al incremento de la desconfianza de la ciudadanía en las instituciones”.

El senador Mieres tiene todo el derecho a criticar el fallo, lo que no debería hacer es atacar el honor de Pacheco y empujar a la gente a desconfiar del fiscal y de la Justicia.

Esta forma de judicializar la política es la más nociva de todas, se da vuelta la maquinita y se politiza la Justicia a un nivel inadmisible.  

Por si algo le faltaba en esto de judicializar la política por el camino equivocado el senador De León amenazó con realizarle un juicio a Mieres por daño moral. Lo de De León y sus abogados parece un chiste de mal gusto, un manotazo de ahogado de alguien que se ve fuera de la política. De hecho en el Senado, desde el Frente Amplio, ya se sugirió que no habrá juicio.

Pero esta amenaza ridícula de De León generó una reacción a la par: una campaña de apoyo a Mieres como si la Justicia estuviera a punto de ponerle grilletes. El senador Pedro Bordaberry realizó ayer una “cuestión de fueros” en el Parlamento para brindarle apoyo a Mieres. Y desde las redes apareció el #yoestoyconmieres. A eso se sumó una ola de políticos y periodistas que mostraban el pecho y le pedían a De León que los juzgará a ellos.

Lo que pasó en el Senado, el hashtag en las redes y todos los editoriales escandalizados en los medios, parecen una sobrerreacción Si De León hace un juicio y este juicio avanza, quizá valga la pena todo este movimiento, si no suena más a sacar rédito político o personal de otro dislate del expresidente de Alur.

Por las dudas, para algunos distraídos, no estoy defendiendo a De León. Su uso de la tarjeta es inexplicable. Además, su compra y uso de un avión para jugar al jeque petrolero es insostenible más allá de que no sea tampoco un delito. El senador de la 711 ya no está entre nosotros en materia política, perdió todo crédito y credibilidad.

Pero Mieres sí tiene credibilidad, es un senador confiable, un tipo honesto y valioso. Por eso preocupa lo que hizo.

Mieres se equivocó. Él y varios líderes leyeron el dictamen como hinchas apasionados y se pararon en las dudas al honor de un fiscal y a las instituciones.

Armaron un circo en terreno peligroso.

 



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