“El mundo se apartó mucho” del modelo de gobernanza que tiene la UdelaR

Para el director de la Universidad Tecnológica (Utec), Pablo Chilibroste, Uruguay tiene que darse la oportunidad de ensayar un modelo de gobernanza diferente al que tiene la Universidad de la República (UdelaR).

Actualizado: 31 de julio de 2018 —  Por: Redacción 180

“El mundo se apartó mucho” del modelo de gobernanza que tiene la UdelaR

Foto: UTEC (Todos los derechos reservados)

La ley 19.043 que creó la UTEC estableció que la gobernanza de esta universidad se compone de un rector y un Consejo Directivo Central (CDC), integrado por representantes de distintos estamentos de la comunidad. Esto incluye académicos, estudiantes, empresarios y trabajadores, cada uno con voz y voto. Sin embargo, hoy el Consejo Directivo Central que la dirige es provisorio y cuenta con tres miembros que fueron propuestos por el Poder Ejecutivo. Primero iban a estar por un período inicial de cuatro años y luego se extendió por dos años más hasta 2019.

Para Chilibroste, uno de los directores actuales, la autonomía de la universidad debe estar vinculada a compromisos de gestión, resultados y evaluación externa. “Entonces, sos autónomo para hacer lo que ibas a hacer y obtener los resultados que dijiste que ibas a obtener, pero después yo voy a mirar eso externamente y veré si cumplís o no”, explicó.

El director de Utec aclaró que esta conformación no significa que la Universidad de la República deba cambiar. “La UTEC es una universidad nueva, que está naciendo de cero, y no debería repetir por inercia un modelo que tiene un montón de problemas y que tiene otras virtudes también. El mundo se apartó mucho de ese modelo, las universidades tienen miembros externos, más compromiso en rendición de cuentas y objetivos, con participación de quien financia, en este caso del Estado, con participación de los que ponen impuestos, que son los empresarios y trabajadores, y con docentes y estudiantes”, expresó.

Chilibroste afirmó que existe un discurso en el que se habla del “compromiso social de las universidades en Latinoamérica” y que por esa razón no se compite con otras del resto del mundo en los rankings. Él no está de acuerdo con esa visión.

“Conozco muy de cerca el ejemplo holandés y lo mismo pasó en otros países desarrollados, los cambios los hicieron por la masificación y se hicieron para cumplir con el compromiso social. Eso es asegurarle a un estudiante, que ingresa a la universidad y que sale a los cinco años con la formación que tenía que tener, que cuando vaya al sector productivo es innovador, es productivo, genera recursos y esos recursos son los que se derraman en la sociedad. No es en función de los proyectos de extensión que tienen, es lo que forman y cuánto forman en el sentido que tienen y que rol cumplen en la generación de valor. Ahí sí veo compromiso social”, agregó.