Nacional le gana a Peñarol la tercera final en el año

Nacional derrotó 1 a 0 a Peñarol con gol de Matías Zunino y ganó el Uruguayo.

Actualizado: 15 de diciembre de 2019 —  Por: Diego Muñoz

Nacional le gana a Peñarol la tercera final en el año

Javier Calvelo/ adhocFOTOS (Todos los derechos reservados)

La lluvia es agua bendita en el Estadio. La gente que agotó la Colombes, los bolsos que fueron a su parte en la Olímpica y en la América pueden atestiguarlo. La fiesta en las tribunas se traslada al césped. Festejan los jugadores otro título de campeón uruguayo, con el valor agregado que el derrotado es Peñarol.

Nacional tiene mejor equipo, plantel más largo, jugadores mejor preparados, físicamente más aptos. Los grandes jugaron seis clásicos oficiales en el año, Nacional ganó tres, empató los otros tres y dio tres vueltas frente a Peñarol. A comienzos de año ganó la Supercopa, el miércoles el Clausura y ahora el Uruguayo. El fútbol es lógico. Y justo.

Durante buena parte del Clausura fue Nacional el peor rival de sí mismo al dejarse llevar por irreales hipótesis conspiratorias. La directiva trasladó un discurso que permeó en su cuerpo técnico y sus jugadores y que le pudo costar el título. Finalmente, cuando por fin se centró en el juego, el equipo demostró que es el más preparado y el mejor a nivel local.  

Peñarol hizo todo para perder el campeonato. Desmanteló el plantel tras el Apertura, sus referentes vivieron lesionados y Diego López perdió la brújula. En el último clásico el DT apeló al realismo mágico con la alineación. Sacó a sus mejores jugadores porque las cédulas decían que eran muy jóvenes. Y así le fue.

El clásico decisivo lo ganó Nacional con gol de Zunino a falta de 10 minutos. El volante, destacado tanto en la final del Clausura como en la del Uruguayo, apareció solo en el área rival y definió para el 1 a 0.

El partido fue una locura, sobre todo en el primer tiempo. La cancha en mal estado, el diluvio, el intercomunicador de Cunha roto, el cuarto árbitro con un walkie-talkie para hablar con el VAR. La épica a tope en el Estadio.

López sorprendió con ocho cambios respecto del equipo que había perdido el Clausura. Entre ellos sacó a Pellistri, el mejor jugador de Peñarol en el segundo semestre, y a De Los Santos. A la cancha mandó a los de mayor experiencia, Estoyanoff fue titular y capitán y al lado de Xisco jugó Gastón Rodríguez. En los minutos iniciales se vio la intención presumible desde la confirmación de la oncena. Llevó el juego donde más cómodo se sentía, el de la disputa y la pelea por la pelota. Con esa fórmula no solo emparejó sino que se acercó al gol. Si no sacó ventaja fue porque Mejía estuvo brillante y salvó tres jugadas clarísimas.

Gutiérrez fue más previsible. El cambio obligado de Cardacio por García y más nada. Sin embargo le costó mucho más que en el último partido. Falto de sociedades, sin triangulaciones, incómodo en la cancha, no pudo imponer el juego que más le servía.

La salida de Cardacio, lesionado, y el ingreso de Neves a los 28 no modificó la postura del Tricolor.

En el segundo tiempo el partido se mantuvo equilibrado. En la mitad de la cancha ninguno se pudo imponer y el ida y vuelta fue constante. Al aproximarse al área los dos se mostraban erráticos.

Pero apenas pasado los 70 minutos Gutiérrez tocó la tecla justa. En un partido de alto voltaje la diferencia la haría el que pensara un segundo antes de tomar la decisión. Y ese iluminado fue, una vez más, Sebastián Fernández. Su ingreso le permitió a Nacional tener la claridad que le faltaba. Su capacidad para posicionarse, para tocar de primera, para jugar sencillo, mejoraron la versión ofensiva de Nacional. Sobre los 80 minutos un centro de Fernández encontró solo a Zunino en posición de centrodelantero y el toque corto del volante valió el título. Parece increíble cómo nadie de Peñarol se percató de su presencia y perdieron su referencia dentro del área chica.

Con mucha vergüenza deportiva pero sin ideas Peñarol se tiró arriba en el último tramo del juego. Ya estaba en la cancha Pellistri que esta vez no pudo desnivelar. Quizá esperar 70 minutos en el banco y entrar frío a un partido de alta intensidad haya influido.

Expuesto debido a las circunstancias fue Peñarol como pudo. La expulsión de Dawson obligó a que Guzmán Pereira fuera al arco ya que Peñarol no tenía más cambios.

Nacional lo tuvo para liquidar antes pero debió esperar a que Cunha pitara el final para gritar campeón.