“Quien escuche al Sabalero, está escuchando al Uruguay”

La muerte de José Carbajal, El Sabalero, provocó un comentario unánime entre los artistas consultados por 180: todos hablaron de un hombre humilde y solidario, con una cualidad excepcional para escribir y cantarle al Uruguay.

Actualizado: 21 de Febrero de 2011 | Por: Matilde Marti

“Quien escuche al Sabalero, está escuchando al Uruguay”

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La dedicación “al oficio del cantor”

Cristina Fernández lo definió como “un creador único en su estilo” y destacó que fue “increíble lo que logró hacer con los recuerdos, con la nostalgia, con su adorado pueblo Villa Pancha”. Junto a su esposo, Washington Carrasco, estaban trabajando con Carbajal en el proyecto Ceibal Canta, que los llevaría a las escuelas públicas. “Como estábamos con este trabajo, habíamos tenido una relación muy estrecha en este último tiempo. Él venía a casa”, contó Fernández. “Cuando vino Paco Ibáñez estuvimos con él y tenemos fotos de ese día. Siempre fue una persona muy solidaria, muy cordial, muy simpática, seimpre estaba riéndose, y muy trabajadora, muy dedicado al oficio de cantor”.

Carrasco se refirió a El Sabalero “como su canción, La Sencillita: el tipo más sencillo, más auténtico que conocí”.

Recordó que desde el '97 o '98, él le escribía desde Holanda y Carrasco le contestaba desde Uruguay. “Una de las cosas que yo siempre le voy a agradecer al Sabalero es que, cuando él volvió en el 84, cuando él volvió a tocar acá después de la dictadura, fue uno de los pocos que me agradeció a mí, en nombre de todos los compañeros que habíamos quedado acá haciendo el aguante”, remarcó. “Él fue uno de los pocos que lo reconoció y yo eso lo valoré toda la vida. José era un tipo que se acordaba de todo y de todos. El recuerdo que me va a quedar del Sabalero es él sentado al lado mío, viendo a Paco Ibáñez; los dos juntitos ahí”.

“Un corazón tan grande que cabemos todos”

“Un maestro, un compañero, un amigo entrañable, un hermano”, resumió Eduardo Larbanois en diálogo con 180.

Recordó que lo conoció en sus comienzos, “cuando recién agarraba la guitarra”, y siempre fue un referente fundamental, según dijo.

Un hombre “con un corazón tan grande que cabemos todos”, remarcó, “con una capacidad para traducir en sus canciones la vivencia de todos nosotros: una capacidad de reflejar nuestra identidad con palabras sencillas, pero muy auténticas”.

“Quien escuche al Sabalero, está escuchando al Uruguay, el lenguaje uruguayo, sus costumbres”, agregó.

Un hombre solidario

Uno de los referentes de la murga Falta y Resto, Raúl Castro, le contó a 180 que conoció a José Carbajal, al mismo tiempo que un montón de uruguayos, cuando se hizo famoso con la canción Chiquillada. “Lo admiré desde ahí y empezó a ser un reflejo mío y de mi generación, sobre todo a nivel de lo que él contaba, de sus vivencias; y de toda la alegría con que transmitía su cotidianeidad, todo eso fue lo mágico que tuvo El Sabalero. Que tiene El Sabalero”, se corrigió de inmediato.

Personalmente, el Flaco Castro lo conoció en París, cuando estaba exiliado de España. “Él me dio cobijo en su casa, a mí y al Choncho Lazarof. Hasta trabajo me consiguió”, destacó.

En 1992, Falta y Resto viajó a Europa. “Cuando pasamos por Ámsterdam, nos alojó en su casa. Éramos 25 murguistas: durante 15 días, nos planchó los trajes y nos hizo la comida”.

Y cuando los hijos de Castro viajaron por Europa, El Sabalero volvió a abrir las puertas de su casa. “Un hombre muy solidario, muy frontal, muy digno y muy humilde. Un amigo con todas las letras. Un ejemplo. Y un poeta inigualable”.

Una voz bravía y una sonrisa constante

El escritor Mauricio Rosencof lamentó que se confirme “aquella dolorosa frase” escrita por Jaime Roos y cantada por el Canario Luna, en Brindis por Pierrot: “ya no quedan Sabaleros aguantando el mostrador”.

“Yo creo que se fue una de las voces más bravías que tuvo el canto popular”, consideró. “Es la imagen del hombre sencillo, bueno, con una sonrisa siempre, solidario siempre, anarco como él solo, era fermental hasta en sus declaraciones políticas. Un muchacho que arranca con la pesca del sábalo, allá en Juan Lacaze; después peludeó en el exilio, en México, en Holanda, y vino con la sonrisa de siempre y esa voz tortuosa que tenía”.

Rosencof aseguró que “El Sabalero va a estar siempre en la vuelta”, porque así lo permitirán sus canciones. “Cuando uno piensa que Chiquillada, tiene que ser -o ya es, o va a ser- una canción de todas las escuelas uruguayas”.

Fotografía cedida por Fernando Escalante.

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