La directora del Instituto Nacional de Estadísticas, Laura Nalbarte, señaló tres causas principales de por qué el censo no se está desarrollando tal como estaba previsto. Un problema fue la conectividad, otro los dispositivos electrónicos que están utilizando y también encontraron inconvenientes con los censistas que en algunos casos están trabajando menos de los acordado.
La economista dijo que solo el 30% de la población fue censada, precisó que 950.000 uruguayos ya completaron la encuesta pero estaba previsto que a esta altura la mitad de la población hubiese recibido a los censistas.
Sobre si esto le genera un costo extra al Estado, José María Calvo, director del Censo 2011, sostuvo que no se gastará más, “no hay costo adicional desde el momento que la actividad de campo es una actividad destajista y está previsto pagar por cada unidad censal recibida en la oficina. Si al día de hoy se hubiera censado el 100%, se habría pago el 100%, como solo está el 30% se va a pagar en el correr de los próximos días eso a modo de anticipo”, explicó.
Sobre la conectividad, Nalbarte dijo que en los meses previos se realizaron pruebas en 300 escuelas que son las bases operativas del censo. Conjuntamente con el Plan Ceibal buscaron los centros educativos con mayor conectividad pero cuando pusieron en marcha el traslado de datos detectaron que esta no era la adecuada y “pasaron al plan b” que introdujo a Antel para hacerse cargo del tema distribuyendo cerca de 400 módem inalámbricos. “Existen algunos lugares del país que más allá de la conectividad o el módem se nos complica”, para estos casos optaron por trasladar la información a donde haya buena conexión a Internet.
Sobre los dispositivos electrónicos donde se introducen los datos recabados, Nalbarte dijo que hay algunos aspectos que enlentecieron el proceso. En primera instancia, los aparatos era objetos nuevos para los censistas “consideramos que faltaron horas de práctica en el aula cuando fueron capacitados, práctica que fueron ganando a medida que iban realizando las entrevistas”. También reconoció que existieron “dificultades a la hora de la transferencia de la información” por los problemas de conectividad y por el volumen del trabajo.
Nalbarte resaltó que todos estos problemas solo complican el funcionamiento del censo, pero que “en ningún momento comprometen la confidencialidad de los datos ni los protocolos de seguridad”.
Otro aspecto que contribuye al atraso son los mismos censistas que en algunos casos no están cumpliendo con el horario pactado de cinco horas disponibles al día. “Hemos detectado que no todo el personal de campo que está trabajando está cumpliendo con el compromiso y lo que se planteaba en el llamado de tener cinco horas mínimas de trabajo”. La duración de las entrevistas es menor a lo que el equipo del INE había estipulado, actualmente está demorando promedialmente 15 minutos en familias de cuatro integrantes.
También hay casos de personal de campo que ya completó los 250 hogares asignados para el mes, “así como hay censistas que están muy por debajo de esto”, la dirección del censo está trabajando en “correctivos” sobre estas situaciones que no respetan lo planteado en el llamado inicial.
La responsable también indicó que en algunas zonas rurales no habían censistas lo que provocó que debieran hacer capacitaciones tardías donde la inscripción por Internet no funcionó.
En la conferencia de prensa, las autoridades resaltaron la “muy buena receptividad que hemos tenido de la población a lo largo del país, es más, en algunos departamentos se demoran las entrevistas por la muy buena receptividad de invitarlos a comer”.
Calvo afirmó que la decisión de comenzar el censo en setiembre fue tomada con varios meses de antelación, “cuando ustedes ven este cartel, setiembre mes del censo, esto estaba resuelto desde hace tres meses, la publicidad estaba armada, lo único que faltaba era contratar los espacios, entonces eso ya condicionaba determinada situación”, esto los obligó según Calvo a asumir el compromiso de que las actividades comenzarían el primero de setiembre, “como efectivamente lo empezamos más allá de alguna renguera”.
Calvo también recordó que al 30 de abril había 47.000 personas inscriptas para trabajar como personal de campo, “a las 00:01 automáticamente cayeron a 42.000 personas porque cerca de cinco mil no habían completado los campos requeridos para ser censistas”. Además, en las semanas de capacitación previa, el INE esperaba recibir cerca de 30 personas por sector aunque solo se presentaron en un promedio de entre 15 y 18. Eso condicionó la primer instancia de capacitación donde había menguado el equipo en un 20%.