Ker Aleu Deng fue víctima de la guerra civil de 22 años entre las regiones del norte y sur de Sudán que terminó en 2005 después de haber provocado dos millones de muertos y cuatro millones de desplazados.
Llevado desde su casa en el sur cristiano animista al norte musulmán por milicias árabes apoyadas por el Gobierno después de que muriera su padre, Deng fue obligado a cuidar cabras y recoger hojas de té por su dueño, que, afirmó, le golpeaba frecuentemente.
Su madre fue convertida en la esclava sexual del amo.
Su antiguo dueño, conocido como Zakaria Salih, "descargaba toda su furia sobre nosotros", contó Deng, de 18 años, a los periodistas en el Congreso estadounidense antes de comparecer en una audiencia en la Cámara de Representantes sobre las relaciones entre este país y Sudán.
Deng fue fue llevado a Estados Unidos por Christian Solidarity International, una ONG con sede en Zurich, para ser sometido a una operación para devolverle la vista, que perdió a los 12 años cuando su dueño lo colgó cabeza abajo de un árbol y le frotó chile en los ojos mientras le acercaba fuego a la cara.
Deng, que fue alimentado con comida para animales y que dormía atado a las cabras que debía cuidar para evitar que se escapase, explicó que su madre sigue esclavizada.
"Mi madre todavía está en esa horrible situación y no tenemos ninguna pista de dónde puede encontrarse ahora. Necesito ayuda para sacar a mi madre de esa situación y a mucha otra gente que está igual", afirmó a través de un intérprete.
AFP