"Para muchas personas en los países en vías de desarrollo en África, el cambio climático es una cuestión de vida o muerte", destacó el presidente sudafricano Jacob Zuma, al terminar la ceremonia de apertura de esta conferencia que durará 12 días.
Los representantes de unos 183 países, de los 194 Estados miembros de este proceso de las Naciones Unidas, son esperados hasta el 9 de diciembre en el centro de conferencias de Durban.
"En sólo dos semanas debemos obtener resultados", destacó en la tribuna la ministra mexicana de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, quien hizo uso de la palabra en primer lugar como presidenta de la anterior conferencia, que se llevó a cabo en diciembre de 2010 en Cancún (México).
"Millones de personas, particularmente en los países pobres y en vías de desarrollo, dependen de nuestras decisiones", recordó Espinosa.
La canciller sudafricana, Maite Nkoana-Mashabane, presidirá esta conferencia, cuya finalidad es encontrar los medios para contener el alza del termómetro mundial, así como prepararse para las consecuencias.
"Un acuerdo urgente"
"Las preocupaciones planteadas por el cambio climático van mucho más allá de los muros de este magnífico lugar a los millones de personas allá, en las calles, que piden una justicia climática", recordó Nkoana-Mashabane, haciéndose eco de las declaraciones del Premio Nobel de la Paz sudafricano Desmond Tutu, el domingo.
El futuro del Protocolo de Kioto, el único tratado internacional que impone objetivos de reducción de emisiones de gas con efecto de invernadero a unos 40 países industrializados, se anuncia como el tema clave junto a cuestiones como las financiaciones que podrían beneficiar a los países más vulnerables.
Los países en vías de desarrollo, apoyados por numerosos movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales, exigen que los países desarrollados retomen los compromisos luego de un período inicial que concluye a fines de 2012, y más allá del Protocolo de Kioto mismo, y que las negociaciones desemboquen en un nuevo marco internacional que implique a todos los países.
Antes de que comenzara esta conferencia, los Estados insulares, que se encuentran entre los más vulnerables ante el cambio climático, pidieron "urgentemente un acuerdo sobre el clima", considerando que la voluntad de los principales emisores de CO2 de postergar el momento de tomar decisiones constituía "una traición hacia las poblaciones más vulnerables por el cambio climático".
El papel de los grandes países emergentes como India y China, así como de Estados Unidos, paralizados por su situación politica interior, será decisivo para evitar que Durban sea un nuevo fracaso, ya que este proceso de la ONU sigue siendo muy frágil después de la decepción de Copenhague.
El objetivo de contener el calentamiento por debajo de 2º C, adoptado el año pasado en Cancún, sigue pareciendo inaccesible ante las emisiones sin precedentes de CO2 y las medidas anunciadas por los países.
La responsable del clima de la ONU, Christiana Figueres, invitó a los delegados a encontrar la inspiración en la larga lucha de Nelson Mandela contra el régimen del apartheid, citando estas palabras del ex presidente sudafricano: "Eso siempre parece imposible hasta que se logra...".