Tanto rascar los bolsillos durante el primer tiempo para ver si había alguna monedita que le permitiera saldar las cuentas y la plata estaba en el banco. Cuando Da Silva se dio cuenta aparecieron las soluciones.
A Peñarol le cierran las cuentas después de dos de los tres partidos de esta semana. El técnico dijo cuando terminó el encuentro ante Cerro, que debían ganarle también a River y a Liverpool para ser candidatos. El último escollo es el negriazul.
Es cierto que las dos victorias llegaron por vías diferentes. Contra Cerro el equipo jugó el mejor partido del Clausura y ante River se volvió a parecer al de antes. Pero a esta altura del campeonato la prioridad de Peñarol es ganar.
En el triunfo por 1 a 0 sobre River fue decisivo Estoyanoff. Su ingreso la cambió la cara al equipo. Entró por un inexpresivo Rodrigo Mora en el comienzo del segundo tiempo. Polilla lo puso en el extremo derecho para que recorriera la zona entre la mitad de la cancha y la raya final y el Lolo lo hizo a la perfección, con varios centros peligrosos tras desbordar a velocidad y el gol de la victoria a los 25 del segundo tiempo, poco después que Leandro Gelpi hiciera la atajada de la noche.
Los padecimientos de Peñarol estuvieron casi todos en el primer tiempo. En ese lapso de partido River jugó mucho mejor. La diferencia fue que el equipo de Almada lució prolijo y tuvo un plan de juego que trató de ejecutar mientras que el de Da Silva fue una anarquía. Desordenado, se salteó líneas y cada jugador hizo lo que le pareció.
Entonces, luego de los 10 minutos y gracias a una ordenada tarea en la mitad de la cancha el darsenero mandó. Mario Rizotto se destacó dentro de un mediocampo que superó al de Peñarol porque Marcel Novick quedó demasiado solo ante el bajo rendimiento de Luis Aguiar y de Sebastián Cristoforo.
Esa situación de partido inclinó la cancha a favor de River que recargó juego por la zona derecha y encontró las facilidades que siempre da el aurinegro en ese sector.
Mauricio Prieto anotó un gol legítimo que Leodan González anuló por falta inexistente de Taborda. Ese fue el error más evidente del árbitro aunque lo peor fue la sensación de que tenía el silbato fácil contra River. Eso desencajó a los jugadores darseneros y al técnico, Guillermo Almada. Un penal muy fino y otro gol anulado por mano de John Varela, aumentaron esa sensación.
River se nubló y desaprovechó su momento.
En el segundo tiempo el partido se hizo parejo. Con el ingreso de Estoyanoff, Peñarol utilizó todo el ancho de la cancha, algo que no había hecho en la primera mitad. Al Lolo se le sumó Emiliano Albín y juntos generaron peligro por el lateral. Aún así River tuvo el primero pero Gelpi, cada vez más afirmado en el equipo, tapó un mano a mano.
Algunos minutos después Da Silva colocó a Maxi Pérez por Jorge Zambrana para que el equipo tuviera también desborde por el otro costado. Sin embargo Pérez encontró el espacio por la derecha y mandó un centro que Estoyanoff conectó para el gol de la victoria.
River se quedó sin fuerzas ni ideas para revertir y a Peñarol le alcanzó con lo que tenía. Al fin y al cabo no es cuestión de derrochar.