Un día de 1986, Margarita Musto abrió el diario y encontró la transcripción de una sesión de la Comisión Investigadora sobre los crímenes de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, que por entonces funcionaba en la Cámara de Diputados. Allí, una enfermera de iniciales HT contaba un encuentro con un oficial que le dijo haber asesinado a Zelmar. Y además de esa revelación, el relato desnudaba escenas domésticas y mínimas del gran oprobio del Plan Cóndor.
La actriz se quedó con eso picando en la cabeza. Luego se enteraría que esa publicación en el diario El País motivó la clausura de la actuación de la comisión investigadora porque se había violado el secreto que regía sus actuaciones. Ya nunca se pudo avanzar en las denuncias de la enfermera.
En los 90, hablando con colegas de teatro sobre qué les gustaría contar en una obra, ella se acordó de aquella transcripción y sus consecuencias. Pero no encontró a nadie que escribiera la obra basada en aquel relato. Sin embargo, a través de un médico del Hospital de Clínicas pudo llegar a Haydée Trías. La enfermera tenía muchas ganas de conocer a “Pepita La Pistolera”, el personaje que Musto interpretó en la película de Beatriz Flores Silva.
Actriz y enfermera tuvieron varios encuentros pero desde el primero Margarita sabía que tenía que escribir la obra. El personaje de Haydée terminó de impactarla y a partir de él se animó a estrenarse en la dramaturgia.
El resultado se estrenó en 2001 y ahora puede volver a verse en el Teatro El Galpón, sólo hasta el domingo 13, con las actuaciones de Musto, Liliana García y Rogelio Gracia, dirigidos por Sebastián Barrios. Luego el elenco sale en gira a Buenos Aires y Santiago de Chile.
La obra se puede definir como varias escenas laterales a un magnicidio y una versión sobre él. Dos mujeres, una que sabe todo, Juliana, y la otra que confía, Haydée. Una decidida a beneficiarse de sus relaciones con represores. Otra que acompaña a quien es la madrina de su hija. Una que sabe que están matando y torturando. Otra que empieza a desconfiar.
En el medio está Pedro, quien se presenta como el asesino de Zelmar y, con rabia y desesperación, se ufana del crimen que dice haber cometido. Y Manuel que sobrevuela toda la obra, sin aparecer.
En entrevista con 180, Musto afirmó que no puede decir si lo que contó Haydée es verdad. “No lo sé. Pero si ella hubiera dicho que a Michelini lo abdujeron los extraterrestres yo hubiera hecho igual la obra. Lo interesante es cómo se saboteó esa investigación. Pedro Matto, cuando el juicio a Bordaberry, dijo parte de lo que oís en la obra: ‘no me pueden indagar, está la ley de impunidad, vengo como testigo”, afirmó.
Todos los personajes de la obra son reales. Juliana es la mujer de Pedro Matto “el Chileno” y de Manuel Cordero.
“Muchas veces te quieren contar un hecho y ponen personajes funcionales a contar el hecho. En este caso, me gusta que los personajes por sus características, por sus comportamientos, reacciones, van tejiendo una historia y ellos son los que provocan el hecho”, contó Musto acerca de cómo escribió la obra. “En todo lo que cuenta Pedro podría haber dicho que sí o que no. Haydée podría haber seguido acomodada hasta que todo se cayera a pedazos. Me interesa indagar sobre la actitud que tomó cada uno ante sus circunstancias”, agregó.
La actriz y autora de la obra está contenta con el resultado. "La gente te dice que la pone de cara a la impunidad. A lo que fue la impunidad en este país", afirmó.
Funciones: del 7 al 13 de mayo. Lunes a sábado 21 horas, domingo a las 19. Sala Campodónico del Teatro El Galpón.
Entradas: 250 pesos, en venta en Red UTS y boletería del teatro.