Mujica cesó a Lescano de Turismo y Deporte. Era el ministro más antiguo de todos y el único que se mantenía en el cargo desde el gobierno de Tabaré Vázquez. Está fuera de discusión que el presidente pone y saca a los ministros y que la cantidad de años que llevaba Lescano al frente de la cartera podían ameritar un cambio. Pero, sin considerar el argumento insostenible que dio Mujica que fue porque la noticia se filtró en la prensa, llama la atención que se haya dado pocas horas después del anuncio del propio mandatario sobre que no habría cambios en el gabinete.
La decisión sorprendió a todos. Incluido a Lescano. Más allá de sus declaraciones públicas no esperaba el abrupto final. Mujica explicó que “en este país se acostumbra a cambiar cuando hay desastre. Hay que aprender a cambiar cuando las cosas andan bien”.
Si hay algo en lo que tiene razón el presidente es en que las cosas están bien. Mejor dicho, muy bien. En 2004 el país tuvo ingresos por 500 millones de dólares por concepto de turismo. En 2011, sin tener en cuenta al turismo por cruceros y frontera seca, ingresaron 2.171 millones. Esto significa "aproximadamente lo mismo que exportó Uruguay el año pasado en carne", según declaraciones del director nacional de Turismo, Benjamín Liberoff, recogidas por la web de Presidencia. Estas cifras representan entre el 7% y 7,5% del PBI uruguayo y el 8% de la mano de obra directa o indirecta del país.
Las cosas también están bastante mejor en el fútbol que en aquella época. Por suerte ya no está Eugenio Figueredo, la Asociación Uruguaya de Fútbol tiene recursos genuinos como para tener una selección independiente (a la que contribuyeron las autoridades del Ministerio de Economía) y los ingresos por televisar a la celeste se dispararon de tal manera que la AUF recibirá 10 millones y medio de dólares por los partidos de Uruguay en las Eliminatorias. En este punto mucho tuvo que ver la firmeza de Lescano.
Pero además el ministro tenía el apoyo de la mayoría de los operadores turísticos y de los principales dirigentes del fútbol uruguayo, a tal punto que en el acto desarrollado en la sede ministerial el presidente de la AUF, Sebastián Bauzá, dijo: “Estoy acá para agradecerle a un hombre que nos apoyó e hizo mucho por nosotros en los peores momentos”.
Entonces ¿por qué cambiar? Mujica explicó: “Sé por experiencia personal que los árboles demasiado grandes hacen mucha sombra y no dejan crecer a los otros. La renovación debe asumirse sin drama”.
Con ese criterio la AUF tendría que sacar a Tabárez. El técnico ya lleva seis años de puro éxito al frente de la selección. Consiguió el cuarto lugar del Mundial, el título de América y puso a la celeste en el podio de las mejores selecciones del mundo. Es tiempo que deje su lugar a Celso Otero o Mario Rebollo.
También deberían dar un paso al costado el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, porque los números del país están demasiado bien, o Julio Bocca, que hizo magia como director artístico del Ballet del Sodre porque “los árboles demasiado grandes hacen mucha sombra”.
En 15 días viene a Uruguay el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, invitado por las autoridades del fútbol. La visita de Blatter será la oportunidad para poder fortalecer y terminar de instalar la candidatura de Uruguay como sede para el Mundial 2030. Una de las caras visibles en cada encuentro con integrantes de la FIFA en el exterior fue Lescano. Ahora ya no está.
“El gobierno no tiene la más minina diferencia de carácter político, moral o ética con Lescano”, dijo Mujica durante el discurso en que anunció que Liliam Kechichian quedaría al frente de la cartera. Sin embargo Mujica no fue tan explícito cuando el directivo de Tenfield, Nelson Gutiérrez, acusó al entonces ministro, como mínimo, de despilfarrar dineros públicos. El ministro, que amenazó con juicio que finalmente no concretó, nunca recibió el respaldo del presidente en ese duro momento.
Lescano cometió la osadía de pedirle a las autoridades del fútbol que “primara el criterio de retoma de soberanía” y se transformó en el peor enemigo de Tenfield. Esto generó un cortocircuito entre Lescano y Mujica, quien tiene una relación cercana a la empresa a la que apoyó explícitamente y a Francisco Casal con el que viajó a España.
Su postura ante Tenfield le valió críticas despiadadas de los periodistas de la empresa. “Hay una parte del periodismo deportivo que nos quiere y otra parte que no, pero así es la vida. No se puede andar caminado estando bien con todo el mundo”, dijo en su último discurso como ministro. "Hay que decir las verdades firmes y claras cuando uno está convencido de valores que son absolutamente fundamentales”, agregó.
No hay constancia de que Mujica haya cesado al ministro por la postura de Lescano ante Tenfield pero seguro que Casal, Gutiérrez y compañía celebran esta decisión. Y que el maestro Tabárez debería tener las horas contadas.
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