Los profesionales de la salud suelen recomendar una colación a media mañana o a media tarde en planes para bajar de peso, o alguna ingesta post cena para la gente que acostumbra acostarse muy tarde. Sin embargo, si los tiempos que pasan entre comidas principales no superan las cuatro horas el consejo es desayunar, almorzar, merendar y cenar sin picotear. En la práctica, cuando transcurren varias horas entre comidas principales es común recurrir a cuanto alimento esté al alcance, tomado como rutina se establece un hábito nada recomendable. Ya sea por aburrimiento, nervios o ansiedad, volverlo costumbre, podría ser un problema, especialmente si la calidad o cantidades de alimentos que se consumen son inadecuadas.
Algunas estrategias válidas para hacer del picoteo una excepción saludable y no un hábito inconveniente tienen que ver con estar preparado para momentos de hambre voraz aunque todavía no sea el tiempo de comer. Tener disponibles algunos alimentos para la ocasión es determinante de la buena elección. Son preferibles aquellos ricos en fibras, hidratos de carbono complejos (frutas, verduras y cereales) y proteínas (queso, yogur, leche) dan saciedad prolongando la sensación de plenitud en el estómago. Tomar infusiones como café, té y mate, solas o acompañadas con leche, jugos naturales o licuados de frutas, sopas en cantidades saludables, ayuda a mantener activo el metabolismo, aportan líquidos, nutrientes, energía y sensación de bienestar entre las comidas. Power food: implementar una comida antes o después de la actividad física para reponer las energías y nutrientes, dependiendo del tipo de deporte o de cuánto tiempo dure es recomendado para mejorar el rendimiento y performance y para evitar los asaltos a la heladera cuando volvemos a casa.
Los niños y adolescentes, que están en pleno crecimiento y desarrollo, sienten más ganas de comer entre horas, probablemente también porque los horarios escolares los acostumbran a tener “recreo de media mañana y media tarde”. Es recomendable que, desde chicos, los padres enseñemos a elegir con criterio, combinando los alimentos preferidos con los saludables en un proporción de 20 a 80 respectivamente. Si logramos transmitirles las razones para hacer elecciones acertadas seguramente serán adultos más responsables con su alimentación y la de su familia.
El cajón del escritorio puede ser el peor enemigo, si además de elementos de papelería tiene paquetes de galletas, golosinas o snacks que vamos consumiendo casi sin mirar mientras hacemos doble click con la otra mano. Es preferible, tomar cinco minutos para mover el cuerpo, hacer un pequeño corte y servirse una cantidad concreta, que podamos visualizar, disfrutar y sobre todo cuantificar. Actualmente es tendencia ofrecer estos espacios, momentos o incluso las propias alternativas ricas y saludables desde las empresas como estrategia inteligente para optimizar la performance de los equipos.
No es necesario enfrentar el picoteo con tu salud, solo con tomar algunas medidas inteligentes podes hacer de esos momentos un aliado para rendir más, comer mejor y no subir de peso y hacer de esa una oportunidad en vez de una amenaza.
Cuando estas en la calle podes ir por
_ Cereales
_ Yogur
_ Fruta fresca , ensalada de frutas ( hoy las venden en porciones individuales , recién preparadas)
_ Jugos de Fruta
_ Aguas saborizadas
_ Un Postre bajas calorías
_ Un puñadito de frutas secas (nueces, almendras, avellanas, maníes sin sal) o deshidratas(higos, orejones de duraznos, damascos, peras, pasas, ciruelas) si no necesitas cuidar las calorías
_ Un puñadito de semillas de sésamo, girasol, amapola.
Para llevar al trabajo podes tener a mano también estas opciones, si las dejas listas del día anterior no te olvidas de llevarlas. En tu casa podes recurrir también a fruta en cubos o licuados, se hacen rapidísimo y podes variar los gustos para no aburrirte.
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