El ministro de Agricultura, Norberto Yahuar, consideró que la medida está impulsada por las aspiraciones políticas de los dirigentes de las entidades que nuclean a los productores, en una entrevista que publica este domingo el diario Tiempo Argentino.
"Se despiertan antes de las elecciones, son parte de un esquema político de ese grupo de 20 o 30 dirigentes con proyectos personales", dijo en referencia a las legislativas que se celebrarán en octubre próximo.
El cese de comercialización en la práctica durará hasta la medianoche del miércoles 19, ya que jueves 20 y viernes 21 son días feriados en Argentina y se espera que su impacto se haga notar desde el lunes.
La medida incluye asambleas de productores en distintos puntos del país, aunque no el corte de rutas, en tanto se dispuso que algunos alimentos perecederos, como la leche se comercialicen normalmente.
En la comercialización de ganado, la adhesión de los productores se hará notar el lunes cuando reabra el mercado de hacienda de Liniers, en Buenos Aires, el mayor mercado ganadero del país.
En cuanto a las exportaciones de soja, se prevé que el paro no altere las operaciones, según dijo a la AFP Julio Calzado, analista de mercado de la Bolsa de Comercio de la ciudad de Rosario, el mayor puerto exportador de granos.
"La cantidad de días de paro es limitada y no habría problemas para afrontar los embarques", dijo.
Los agricultores de Argentina, principal exportador mundial de aceite y harina de soja, tercero de poroto de soja y de maíz, reclaman un sistema segmentado de impuestos a las exportaciones de granos, que los diferencie según el tamaño de los productores.
El sector mantiene desde 2008 una disputa con el gobierno de Cristina Kirchner por los gravámenes de 35% a las exportaciones de granos de soja y las restricciones a las de trigo y maíz, ya que primero deben cubrir las necesidades del mercado local.
Las entidades agrarias aducen pérdida de competitividad y denuncian que el productor cobra entre 5 y 10% del precio que paga el consumidor final, en beneficio de los intermediarios.
En 2008, una huelga de ruralistas de 128 días puso en vilo al país y provocó desabastecimiento, en un conflicto marcado por la caída de la popularidad de Kirchner que fracasó en su intento de imponer impuestos móviles a la exportación de granos.