Joel Rosenberg

Uruguay natural y desconectado

La imagen que dio el país a la prensa internacional en la Cumbre del Mercosur fue lamentable.

Actualizado: 19 de julio de 2013 —  Por: Joel Rosenberg

El viernes 12, en la sede del Parque Hotel, se falló en todos los rubros básicos: conectividad a internet, sistema de audio, cantidad de sillas, cantidad de enchufes, cantidad de baños y limpieza de los mismos.

Los periodistas, que llegaron de casi toda América del Sur y Europa, se fueron con una pésima foto de la capacidad de organización y logística del país. En el país de las ceibalitas no podían conectarse.

En No toquen nada tuvimos el testimonio de la periodista Denise Mota, columnista del programa y de este portal, que trabajó para la BBC Brasil. Denise contó todas las dificultades que sufrió con la mirada de alguien que quiere mucho al país. Pero no todos tienen ese cariño que excede lo profesional. Denise estaba al lado de Monica Yanakiew, periodista de la agencia estatal de Brasil (Agencia Brasil/EBC - Empresa Brasil de Comunicación) que se descompuso porque no podía enviar su trabajo por la lentitud de internet.

Pero la falta de conectividad, que fue lo más grave, no fue lo único. También hubo problemas de audio en momentos claves. Los periodistas abuchearon porque no escuchaban a los mandatarios y se perdieron fragmentos del discurso de los presidentes Nicolás Maduro, Cristina Fernández y Dilma Rousseff.

Muchos periodistas ya estaban molestos antes de la conferencia de los presidentes por todas las carencias que hubo durante el día.

Pablo Delbracio, fotógrafo free lance para agencias internacionales contó a No toquen nada que había menos mesas de trabajo que periodistas acreditados y que a la mitad de las mismas le faltaban enchufes. “Sirven solo para apoyar los vasos”, ironizó.

Además, de Denise Mota y de Delbracio, la producción conversó con colegas venezolanos y más versiones.

Todos coincidieron en los problemas, sobre todo en la lentitud de la conexión que les impidió trabajar normalmente.

Además, agregaron un aspecto higiénico: había sólo seis baños químicos para 100 periodistas y no se los limpió en todo el día. La maraña de papel y el olor nauseabundo seguramente acompañó a los periodistas a sus países de origen.

Como una ironía, además, los periodistas soportaron durante horas imágenes en la pantalla de la sala de prensa que promocionaba las bondades del país con palabras como “cultura” y “desarrollo” que resonaban una y otra vez; repitieron el video tantas veces que fue intolerable, en una pantalla destinada a noticias de la cumbre (que no aparecían) no a promociones turísticas.

Lo que pasó fue grave, la atención a la prensa internacional es clave para dar una imagen del país. Y ningún yerro de los que hubo se justifica por falta de recursos, el problema fue de organización, de trabajo y de sentido común.



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