Gales venció por la mínima a Irlanda del Norte (1-0), resultado que le coloca en cuartos de final por primera vez en su historia.
El valioso triunfo llegó con un gol en contra del defensa norirlandés Gareth McAuley (75) tras un centro desde la izquierda del astro Gareth Bale.
"Sabíamos que iba a ser muy difícil, cómo iban a jugar ellos. Hicieron el partido complicado. Marcamos un tanto, es suficiente", se conformó Bale.
Gales se jugará el pase a semifinales el próximo viernes en Lille contra el ganador de la eliminatoria que sostendrán Bélgica y Hungría el domingo en Toulouse.
Los rojos cedieron la iniciativa de inicio e Irlanda del Norte estuvo carca de aprovecharlo. Tras un cambio de orientación de derecha a izquierda, Stuart Dallas conectó un fuerte disparo con la zurda que obligó a Wayne Hennessey a desviarla a córner (10).
Pero Irlanda del Norte demostró por qué fue el equipo con menor posesión de balón de toda la primera fase: su dificultad para dar más de tres pases seguidos. Los galeses se hicieron con el balón y empezaron a llegar con algo de peligro al arco defendido por Michael McGovern.
En una cabalgada de Gareth Bale, su centro no lo remató de tacón por poco Aaron Ramsey (12), que poco después marcó un gol que fue anulado por fuera de juego, después de rematar en boca de gol una dejada de cabeza de Sam Vokes (19).
El astro del Real Madrid, Gareth Bale, acabó siendo de nuevo decisivo para su equipo, ya que un centro peligroso suyo acabó metiéndoselo en su propio arco McAuley (75). Un Gareth daba otro triunfo a Gales, aunque esta vez no Bale.
Con el marcador en contra, O'Neill sacó a todos sus tanques al campo, pero sin jugadores de calidad que puedan hacer centros peligrosos, es imposible marcar y sin goles no puede haber clasificación posible.
"No merecíamos este resultado. Fue un partido equilibrado. Ha sido una derrota cruel. Sabía que podíamos hacer algo y no estuvimos lejos de los cuartos", se lamentó O'Neill.
Victoria polaca en los penales
Polonia se convirtió en el primer equipo en conseguir su billete para los cuartos de final, al superar en la tanda de penales (5-4 tras empate 1-1) a Suiza, que pudo despedirse al menos brindando uno de los golazos del torneo con Xherdan Shaqiri.
Granit Xhaka falló el segundo penal de los suizos, enviando muy desviado. Ninguno de los otros lanzadores de la tanda final erró, en ninguno de los dos equipos, y Grzegorz Krychowiak fue el encargado de clasificar a los polacos, convirtiendo el quinto tiro.
Polonia jugará el jueves en Marsella en los cuartos de final ante el ganador del Croacia - Portugal, que se disputa este sábado en Lens.

Robert Lewandowski, capitán de Polonia (MARTIN BUREAU / AFP)
"Esto me da mucha confianza para lo que viene. Nos habíamos preparado para la tanda de penales y habíamos elegido a los que iban a patear antes" de ese ejercicio, comentó el técnico polaco Adam Nawalka, señalando que "se hizo un sueño realidad".
"Tenemos mucha motivación para el próximo partido", dijo por su lado Jakub 'Kuba' Blasczykowski, autor del gol polaco.
Treinta años llevaban los polacos sin jugar una ronda de eliminación directa de un gran torneo, desde que cayeron en los octavos del Mundial de México-1986, y con esta victoria prolongan su sueño, en la primera Eurocopa de su historia en la consiguieron superar la fase de grupos.
Polonia, pese a que recibió su primer gol en la Eurocopa-2016 después de acabar imbatidos en su grupo, mantuvo su fortaleza defensiva ante el asedio después del descanso de los suizos, que dispusieron de grandes oportunidades, a menudo desbaratadas por el arquero Lukasz Fabianski.
Suiza, por su parte, continúa con la particular maldición de no ganar un partido de eliminación directa de un gran torneo desde el Mundial de 1938.
Los polacos habían pegado el zarpazo antes del descanso, cuando Kamil Grosicki envió en el área a Jakub 'Kuba' Blasczykowski, que solo envió el balón a la red entre las piernas del portero, en el 39.
Hasta que llegó el golazo de Shaqiri: recibió en la frontal del área y envió un precioso golpeo de tijera que tocó en el palo y entró, para fijar el 1-1 en el 82 y forzar la prórroga.
En ese tiempo suplementario, el cansancio y el miedo se dejaron notar y los acercamientos a las áreas fueron contados.
Las mejores ocasiones en esa media hora de tiempo añadido las tuvo el suizo Eren Derdiyok, primero de cabeza en el área y luego rematando en el área pequeña un gran centro de Seferovic, pero en ambas ocasiones se topó con un excepcional Fabianski.
"Estoy muy decepcionado, esto es una gran desilusión. Tuvimos ocasiones y tendremos que aprender las lecciones de esta derrota como lo hicimos tras nuestra caída con Argentina en (el Mundial) 2014", dijo Shaqiri.
(AFP)