El informe de Amnistía Internacional, titulado Condenas a muerte y ejecuciones en 2009, no incluye los datos de las penas capitales practicadas en China. Afirma, sin embargo, que fueron “varios miles”.
“Para poner en evidencia la falta de transparencia de China, Amnistía Internacional ha decidido no publicar sus propios datos mínimos sobre condenas a muerte y ejecuciones en China en 2009. Los cálculos basados en la información que existe a disposición del público reflejan muy por debajo el verdadero número de personas que el Estado ha matado o condenado a morir”, afirma el comunicado de la organización.
La investigación muestra que los países que todavía cometen ejecuciones “son la excepción y no la norma”, agrega. Además de China, los principales Estados ejecutores fueron Irán, con un mínimo de 388 ejecuciones, Irak, con un mínimo de 120, Arabia Saudí, con un mínimo de 69, y Estados Unidos, con 52.
En el caso de Irán, el agravante que plantea Amnistía es que 112 ejecuciones ocurrieron tras la reelección de Ahmadinejad, el 12 de junio, y su asunción para un segundo mandato, el 5 de agosto. Los comicios fueron cuestionados por la oposición y el gobierno reprimió duramente las marchas que reclamaron un recuento de los votos.
Un total de 18 países ejecutó personas en 2009, mientras que las 2001 condenas se dieron en 56 países. Amnistía destaca que ese año, dos estados se sumaron a la gran mayoría de países que no tiene la pena capital en su ordenamiento jurídico: Burundi y Togo.