Cómo entrenar a tu dragón (How to Train Your Dragon) es un largometraje animado que está basado en uno de los ocho libros infantiles sobre dragones de Cressida Cowel. Rápidamente, el espectador es ubicado en una aldea vikinga de la Isla de Berk, donde combatir reptiles alados que escupen fuego es parte de la rutina. Estoico el Vasto es el pelirrojo líder del clan, un colectivo de mujeres y hombres que parece –parece- no temerle a nada. Dentro de ese grupo de seres violentos y, por qué no, psicológicamente perturbados, vive Hipo; un escandinavo desgarbado y torpe que no parece destinado para el combate. Hipo es el hijo único de Estoico. Hablando mal y pronto, es el descendiente que no puede ser calificado de bersek ni de mero vikingo. Pero eso puede cambiar tras que Hipo logra derrumbar a un mítico dragón que jamás ha sido visto por un vikingo: un furia negra.
Cómo entrenar a tu dragón es firmada por Dean DeBlois y Chris Sanders, una dupla de directores-guionistas que se dio a conocer globalmente con la película Lilo & Stitch. Las similitudes entre el proyecto de animación clásica de Disney y el nuevo film de Dreamworks son notorias: I) en ambos films se retrata a jovenzuelos inadaptados que son criados en hogares monoparentales (en Lilo & Stitch la hermana mayor ocupaba el rol de madre-padre), II) ambos protagonistas se hacen amigos de criaturas letales, III) las “mascotas” (si prefieren la expresión “amigos no ortodoxos”, denle con eso nomás) se deben adaptar a un entorno que les es extraño y IV) tanto el alien como el dragón dejan de ser amenazantes si se los trata de modo adecuado.
También son explícitas las diferencias entre las obras. Como Pixar (Toy Story) y BlueSky Studios (La Era de Hielo), DreamWorks Animation se destaca por sus ficciones en formato símil 3D o en 3D digital (DreamWorks ha trabajado con animación clásica pero sus hitos han sido: Shrek, Madagascar y Kung Fu Panda). Es decir, por generar universos virtuales y verosímiles que son compuestos por nerds que se broncean con la cálida radiación de sus monitores. Pero más allá de las diferencias formales, sumerjámonos en las diferencias profundas que, sorprendentemente, no se dan entre los dibujitos, sino entre Cómo entrenar a tu dragón y el estudio que la defiende. Como se ha dicho hasta el hartazgo, en el plano técnico, las obras de DreamWorks no tienen nada que envidarle a las de Pixar. El abismo entre las compañías es de contenido: a DreamWorks le faltan miles de millas náuticas para estar a la altura humorística del estudio que creó Buscando a Nemo. Los largometrajes de DreamWorks, han sido adictos a los juegos intertextuales y el humor paródico (se han nutrido de fábulas infantiles, películas, programas de TV y canciones pop). Esa constante se quiebra en Cómo entrenar a tu dragón. Por una razón simple: el film no es una comedia. Dean DeBlois y Chris Sanders concretan un film de aventura que es extremadamente disfrutable y adrenalínico. Su ficción es de las pocas ficciones que logra retratar con precisión lo –literalmente- increíble que es volar.
Cómo entrenar a tu dragón es una obra que mantiene la llama de películas como Los Goonies y Los Exploradores. Además, combina o conjuga muy bien los tics de “peli de entrenamiento” y “peli del elegido” con cierta cuota de humor y romance. Dreamworks encontró su voz. Ahora Pixar es mortal.
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