Guntin a los 20 años fue periodista de Acción. Luego, en el 80 fundó Opinar y fue subdirector del diario El Día. Entre 1995 y 1997 fue director de Canal 5, durante la segunda presidencia de Sanguinetti. Fue suplente de varios legisladores, como Américo Ricaldoni y Enrique Tarigo. Hoy sigue siendo colorado, pero no milita y asegura que “la política le dejó un gusto amargo”.
Censuras y “los tres grandes del buen humor”
En el año 94, Julio María Sanguinetti en su campaña para la presidencia lanzó una propaganda en contra de Luis Alberto Lacalle y Alberto Volonté. En el libro, Guntin cuenta cómo fue invitado a formar parte de la campaña y cómo el presidente Lacalle la censuró.
Guntin había creado el sector “Los Liberales”, que apoyaba la candidatura de Sanguinetti. El ex presidente lo llamó para pedirle que firmara como suya la campaña y Guntin aceptó. “Accedí con mucho gusto, porque el movimiento político no tenía repercusión pública y era una oportunidad de ayudar a Sanguinetti y aparecer más en los medios de comunicación”, explicó. La propaganda había sido diseñada por el Horacio “Corto” Buscaglia y era un ataque directo a Volonté, pero luego había otras piezas que referían a Lacalle. Así lo cuenta Guntin en su libro:
Apareció en la pantalla una escena clásica del mejor Tarzán. Johnny Weismuller, con la mona chita al hombro, daba su conocido grito y se lanzaba por una liana hacia otro árbol de la selva. Cuando el aullido disminuía, apareció una locución por encima de la imagen que decía que Volonté, al igual que Tarzán, se creía que podía arreglar todos los problemas del país, que era todo poderoso.
Lacalle censuró la propaganda. Los dueños de los canales le contaron a Guntin que el presidente y De Posadas enviaron cartas a los canales para decir que no permitían más el uso de sus imágenes. “Faltaban muy pocos días para la votación de noviembre del 94”, recordó el periodista.
Además, en su libro, Guntin cuenta cómo Sanguinetti se refería a los canales privados. Los llamaba: los tres grandes del buen humor. “Varias veces los nombraba así. Había sentimientos mezclados, Sanguinetti se dio cuenta del poder que tenían y con esa frase el quería frenarlos. Trató de hacerlo y no pudo”, dijo a No Toquen Nada.
Por otra parte, el periodista se refirió a la censura de una campaña realizada por la Comisión pro Referéndum del año 89, donde la papeleta verde era para derogar la Ley de Caducidad y la amarilla la mantenía. La amarilla ganó con un 57% de los votos. Pero una imagen que, según Guntin, podría haber sido decisiva para revertir ese resultado, fue censurada por Sanguinetti. Así lo cuenta en su libro:
Dos días antes del referéndum. Esa mañana, temprano, serían las nueve, me llamaron urgente de Presidencia para que concurriera al edificio Libertad. Fui lo más rápido que pude.
Subí al séptimo piso y en el despacho del presidente estaban, sentados alrededor de la mesa, Sanguinetti, Tarigo, Miguel Ángel Semino, secretario de Presidencia, Jorge de Feo, el ingeniero Horacio Scheck de canal 12 y Walter Nessi, prosecretario de Presidencia.
Los saludé rápidamente, porque imaginé que el tema era grave y urgente para convocarnos tan temprano en la mañana.
Apenas terminé de saludarlos, el presidente me dijo que estaban deliberando acerca de un aviso, un tape, que el día anterior, a última hora, había llegado a los canales proveniente de la Comisión pro Referéndum.
“Queríamos que lo vieras y nos dieras tu opinión”, me dijo Sanguinetti. Le contesté: “bueno”, e inmediatamente salí detrás de Nessi a mirarlo.
Aparecía en la pantalla una señora que inmediatamente reconocí. Era Sara Méndez y en el tape hablaba de su tragedia y la de su hijo, Simón Riqueto, desaparecido años atrás.
Sanguinetti me preguntó qué me habían parecido ambos videos. El silencio y los rostros preocupados aumentaron. Lo rompió de Feo, quien le habló directamente al presidente.
Le dijo que bastaba una palabra suya para que el video no apareciese. Lo miró a Scheck, quien asintió. “Hablamos ahora con Hugo Romay y ninguno de los avisos aparece. Podemos argumentar que llegaron tarde a los canales y que ya teníamos las tandas completas”, expresó de Feo entusiasmado.
El aviso jamás salió. Guntin fue consultado de su sentimiento al ser partícipe de todo eso. “Por un lado uno está orgulloso de ocupar un lugar importante, pero también se están tomando decisiones y uno se pone un tanto nervioso”, dijo. “Cuando termina esa reunión a mí me quedo una sensación de que eso no estaba bien y era antidemocrático, no era legal quitar un aviso porque podía ser decisivo en el referéndum. Yo me callé la boca, la cosa era así y me fui. No sabía qué decir”, agregó.
Goles y generosidad
Tiempo después, Guntin fue director del canal estatal, ya que al no salir electo diputado, Sanguinetti le ofreció el cargo. Un día fue citado por el canal 10, donde le ofrecieron bastantes programas obsequiados para que no acepte el fútbol, ofrecido en ese entonces por Torneos y Competencias. En su libro, quien era el director del canal estatal asegura que “dudó” de tanta generosidad y dijo que no.
Durante los primeros dos años de su gestión, Sanguinetti le dijo que incursionara en el fútbol. “Durante ese tiempo mantuvo su apoyo, pero en el 97 Paco Casal compró los derechos que tenían los argentinos y estaban próximas las elecciones. Entonces, Sanguinetti se puso a hacer mejor letra con lo dueños de los canales”, dijo Guntin.
Un libro que “demoró” en surgir
Guntin señaló a No Toquen Nada que el libro “demoró en surgir”. Lo empezó a escribir hace un año y medio, cuando los hechos se habían “sedimentado”. “Es un libro que cuenta mi vida”, señaló. Durante los últimos seis años vivió en Brasil. Ahora, hace tiempo que no ve a Sanguinetti. “No he tenido el gusto de encontrarme con él, siempre sentí una gran admiración intelectual por Sanguinetti, es una persona con una gran cultura. Habrá cometido errores, como yo también los he cometido”, contó.
Guntin expresó que este libro no es una “traición”. “Paso un tiempo considerable. Hace 15 años que no me dedico a la política, él tampoco sigue siendo un líder que arrastre multitudes. Creo que era tiempo de que alguien dijera lo que vio y vivió”, dijo.