A principios del 2008, No Te Va Gustar tocó ante un Velódromo repleto presentando El camino más largo. Luego, comenzó una gira que los llevó por el interior del país pero también llegaron al exterior. Ahora, vuelven a Montevideo: el viernes 7 y el sábado 8 tocarán en el Teatro de Verano (para la primera fecha las entradas ya están agotadas) con La Saga como banda telonera. Después de reencontrarse con “su” público, viajarán a Buenos Aires, donde se presentarán en el Estadio Malvinas.
Para junio tienen previsto comenzar a grabar un nuevo trabajo. Brancciari no quiso adelantar mucho, argumentando que todo puede cambiar una vez que estén dentro del estudio. Para este nuevo disco tendrán como productor a Juanchi Baleiron, de Los Pericos. La idea es poder editarlo en octubre tanto en Uruguay y Argentina, como México y España.
¿Por qué la gira no se cierra en Montevideo?
En realidad la gira se cierra cuando presentás el disco siguiente. En Montevideo arrancamos con el Velódromo el año pasado y este es el último show antes de meternos a grabar. Esa es la excusa. La excusa, en realidad, es que tenemos ganas de tocar en Montevideo.
El cierre de este ciclo es en Montevideo. Después lo cerraremos en otros lugares.
¿No los desgasta una gira tan larga?
No porque en realidad estás tocando temas de todos los discos: no hacemos una gira donde toquemos exclusivamente un solo disco. Inclusive va variando el repertorio a medida que van transcurriendo los shows, para tampoco aburrirnos nosotros. Entonces nunca se torna pesada.
¿Cómo van a ser los shows acá en Montevideo?
Vamos a tocar un poco de cada disco, inclusive desempolvando alguna canción vieja que no tocamos hace mucho y presentando algo nuevo del material que vamos a grabar en junio. Obviamente vamos a hacer canciones de este disco que nos llevó por todos lados.
Va a estar La Saga como banda invitada, va a tocar antes que nosotros. Nuestra idea era que tocara en el medio del show: ya lo hemos hecho con muchos artistas y está buenísimo porque la gente presta muchísima más atención, pero por una cuestión técnica no se puede hacer, entonces va a tener que tocar antes.
¿La banda está en un momento de recordar o de retomar ciertas cosas del principio, como con la reedición de Sólo de noche?
En realidad eso lo hicimos para nosotros, para divertirnos, porque al cumplirse 10 años teníamos la posibilidad de agarrar esas canciones y llevarlas a otro plano, mezclar el pasado con el presente, grabarle cosas nuevas, mejorar algunas cosas que creíamos que se podía mejorar.
En la parte documental era ver cosas que no veíamos hace tiempo y recordar. La verdad que fue muy lindo y quisimos compartirlo con la gente.
Y también, con eso, se reunió el No Te Va Gustar original.
Volver a trabajar todos juntos está buenísimo. Era una posibilidad única porque no va a volver a pasar que se cumplan 10 años de tu primer disco. Fue muy disfrutable todo.
¿Cómo ves hoy a No Te Va Gustar con respecto a todos los cambios que hubo, más que nada en cuanto a formación?
Funcionando de la misma forma, con las relaciones humanas como motor principal y viviendo, como siempre, que lo más importante es eso y la música. Después, obviamente, con una infraestructura que creció muchísimo y con un público que creció muchísimo también, con lugares a los que fuimos que, la verdad, ni pensábamos que íbamos a ir. Pero de las puertas para adentro, casi todo se mantiene intacto, pese a los cambios en la formación.
¿Cuándo se dieron cuenta de que pasaban de tocar para 50 o 100 personas, a presentarse ante miles, en un Velódromo, por ejemplo?
En realidad, fue en varios momentos. Cuando presentamos el primer disco en Sala Zitarrosa fue lo máximo, era ‘mirá lo que nos está pasando, es increíble’. Y después, cuando hicimos el Teatro de Verano solos, también. Nos pasó cuando hicimos el Velódromo y también cuando cruzamos e hicimos el Estadio Obras en Argentina o el Luna Park. Siempre es lo más importante. Lo bueno es no olvidarse de todo lo que te pasó para llegar ahí. Todos esos momentos donde vos también los disfrutaste como lo máximo.
¿Cuál dirías que fue el show que mejor viviste?
El que más disfruté no sé, pero el más importante fue la presentación del primer disco en la Sala Zitarrosa. Nunca volví a vivir esa sensación, más allá de que disfruto muchísimo otros shows. Esa sensación de show más importante de mi vida, no vuelve, es esa.
¿Cómo fue la gira por el interior?
Siempre nos tratan divino. La verdad que siempre vamos a intentar hacernos todo el tiempo posible para seguir yendo porque la verdad es que nos gusta muchísimo tocar en el interior. Obviamente que lo hacemos menos que antes porque tenemos que ir a otros lugares y a otros países, que también nos gusta muchísimo, pero el interior fue el que nos permitió salir del país.
¿Cómo es el público extranjero, que -quizá- no conoce el idioma español?
Ahí nos damos cuenta el poder de la música y que es el verdadero lenguaje universal. Es el idioma universal. Estar tocando para alemanes, de repente, que no entienden nada de lo que les estás cantando e igual sienten cosas con lo que estás tocando, entonces, eso es sorprendente. Eso no lo sabíamos hasta que no nos pasó.
¿La diferencia con el público uruguayo va más por un sentimiento de pertenencia, de que los vieron crecer?
Obviamente. Por eso son los shows que nos ponen más nerviosos. Montevideo es el lugar donde no se puede fallar. Es nuestra casa y es donde llegamos con más adrenalina.
Tanto ustedes como La Vela Puerca han tocado mucho en el exterior. Otras bandas no lograron esa proyección internacional. ¿Qué tienen ustedes de especial?
Evidentemente algo debemos tener. Somos un grupo de artistas que algo debemos tener porque se nos presta mucha atención afuera y no sabemos lo que es. No te puedo decir que es por esto o lo otro. Lo único que te puedo decir es que es muy disfrutable. Fuimos a lugares donde, de otra forma, no hubiéramos ido.
Dedicarnos a lo que nos gusta ya es un privilegio, más por estos lados. Y más, poder viajar gracias a eso. Pero no sé por qué. La música nos llevó a eso.
¿Cómo es la relación con La Vela Puerca?
Divina. Somos como dos familias que la vida nos va juntando en diferentes momentos y que disfrutamos mucho de recorrer juntos un camino. Nos encontramos no sólo en Montevideo, sino en otros lugares y siempre pasamos divino.
En el último tiempo se mostraron de acuerdo con dos conceptos: el Sí por la anulación de la Ley de Caducidad y la lucha contra la violencia doméstica. ¿Eso lo resuelven en grupo?
Hay cosas como esas que ya no tenemos ni que hablarlas, es algo que va más allá de cualquier cosa, de banderas políticas, de lo que sea. Son cuestiones de sentido común y no tenemos ni que conversarlas. Ya sabemos que estamos todos de acuerdo. El granito de arena que podamos aportar, ahí estamos.
¿Ustedes entienden que, como referentes dentro de la música, pueden llegar a influir o a hacer pensar a ciertos sectores de la juventud?
Lo único que creemos es que nuestro aporte puede ser en informar ciertas cosas, en ayudar a promover la información y que, después, la gente haga lo que quiera con eso. Por ahí a alguien que no le interesa mucho el tema, le presta otra atención, nada más.
En una entrevista decías que cuando pasó la crisis, la gente tenía la necesidad de agarrarse de algo y que encontró un refugio en el rock. ¿Ustedes lo vivieron como una responsabilidad, como un peso?
No, no. Creo que dentro de todo lo malo que ocurrió, esa fue una de las cosas buenas. Hubo un movimiento cultural, del rock en mayor medida, ganó adeptos por todos lados. Eso hizo que el movimiento en general creciera. Gracias al apoyo interno se pudo salir a tocar afuera. Pero no es un peso para nada, al contrario.