La Nueva Alianza Flamenca (NVA), dirigida por Bart De Wever, un historiador de 39 años, obtuvo el 29% de los votos en la región de Flandes, donde reside el 60% de los ciudadanos belgas, según proyecciones de la televisión pública VRT basadas en resultados parciales.
De confirmarse estos datos, se trata de un triunfo sin precedentes para un partido que aboga por la independencia a medio plazo de la próspera Flandes, con respecto a la otra gran región del reino, Valonia (sur), empobrecida y de mayoría francófona.
La NVA se sitúa claramente por delante del partido democristiano flamenco, el CD&V, del primer ministro saliente Yves Leterme, que sólo obtuvo el 17,5% de los sufragios, conforme a las proyecciones de la cadena VRT.
En las últimas elecciones legislativas de 2007, ambos partidos se habían presentado en alianza en Flandes y habían obtenido el 29% de los votos, de los cuales únicamente el 4% procedentes del NVA, según varios estudios.
De lado francófono, el Partido Socialista se sitúa a la cabeza con el 36% de los votos en Valonia y Bruselas, enclavada en Flandes pero de mayoría francófona, conforme los datos del mismo medio.
Los resultados oficiales completos son esperados durante la noche del domingo.
El pequeño reino, de unos 10 millones de habitantes, se halla sumido en una grave crisis política por las diferencias entre las comunidades francófona y flamenca, que en los últimos años se han distanciado hasta tal punto que muchos se preguntan cuál es el sentido de seguir viviendo juntos.
Más de siete millones de electores estaban convocados el domingo a elegir a los 150 diputados federales en unos comicios anticipados, consecuencia de la caída del gobierno de coalición dirigido por Leterme el pasado abril.
El endurecimiento ideológico del electorado flamenco, que rechaza continuar "subvencionando" el sur del país, aumenta los temores a una partición del país fundado en 1831.
Según las proyecciones, la suma de votos de los partidos que de alguna forma defienden la independencia de Flandes - la NVA, la formación de extrema derecha Vlaams Belang y la populista Lista de Decker -, equivale al 45% del electorado flamenco.
"Preferiríamos gobernar sin la NVA", pero visto los resultados, "es posible que debamos gobernar" con este partido, reconoció el domingo el ministro saliente de Energía, el socialista francófono Paul Magnette.
Paradójicamente, la victoria de la NVA podría conducir por primera vez desde los años 1970 a que el próximo primer ministro belga sea un francófono, probablemente el vencedor del escrutinio entre esa comunidad, el líder de los socialistas Elio Di Rupo, según las proyecciones.
El líder de la NVA, que desea que Bélgica "se evapore", ha asegurado que no quiere dirigir el gobierno federal.
La falta de partidos nacionales en Bélgica obliga a formar un gobierno de coalición entre partidos flamencos y francófonos, permitiendo augurar varios meses de batallas políticas antes de que el nuevo gabinete entre en funciones.
En 2007, hicieron falta más de seis meses para constituir un gobierno, todo un récord en la historia del país.
Entre tanto, el ejecutivo saliente de Leterme se encargará de gestionar los asuntos del reino y al mismo tiempo de asumir la presidencia rotativa de la UE, a partir del 1 de julio, cuando finaliza el semestre español.