Cuando el arquero xeneize, Crisitan Lucchetti, fue a ocupar el arco desde la tribuna del rojo lanzaron bolas de fraile y paraguas mientras cantaban “hay que saltar, hay que saltar, el que no salta es de Bolivia y Paraguay”.
El resto de las hinchadas dicen que en la de Boca hay bolivianos y paraguayos y utilizan esto para discriminar. Los llaman despectivamente “bolitas”, “paraguas” o “boliguayos”. Por eso el recibimiento tiraron las bolas de fraile y los paraguas.
Pero no fue el único hecho de violencia en el clásico del fútbol argentino. Si bien los jugadores de Independiente salieron al campo y posaron con una bandera que decía: "Alentemos sin agresiones. Perdón hermanos uruguayos”, en la tribuna había varias banderas con leyendas desafiantes para la hinchada de Boca.
Tras el partido los hinchas visitantes intentaron grafitear la tribuna de la cancha de Independiente y se enfrentaron con la policía que reprimió con balas de goma. Hubo pedradas y 11 heridos, según informó La Nación.
Las hinchadas de Boca e Independiente tienen un largo historial de enfrentamiento. El último fue en Sudáfrica tras la eliminación de Argentina. En la pelea se descompuso un barra xeneize que murió en un hospital sudafricano.