El juez sostiene en la sentencia que pese a que el ADN de los restos humanos hallados en las uñas de Natalia no corresponde con el del acusado, eso no lo exime de culpa.
El joven ahora condenado, declaró en junio de 2010 que la noche de la desaparición había llevado a Natalia de La Rinconada hasta el boliche Vértigo, donde estacionó el auto e intentó besarla. Ella se negó y, según su relato, luego tuvo una crisis de asma que le provocó la muerte. Entonces, la llevó hasta Laguna del Sauce donde ocultó el cadáver.
Sin embargo, la muerte por asma fue descartada por los peritos forenses que atribuyeron el fallecimiento a un homicidio.
Si bien el acusado luego se desdijo de su declaración, tanto el juez como el fiscal desestimaron la segunda versión.
El crimen de Natalia Martínez ocurrió en enero de 2007 en Piriápolis. Natalia desapareció en la madrugada del 20 de enero, de las inmediaciones del boliche La Rinconada. Su cuerpo apareció cerca de Laguna del Sauce, el 10 de febrero de ese año.