Noche negra en Casablanca

Liga de Quito derrotó 5 a 0 a Peñarol en Quito. La goleada complica el futuro aurinegro en la Copa porque lo obliga a ganar como local ya que su diferencia de goles es pésima. El aurinegro hizo lo que pudo en el primer tiempo y en el segundo sufrió el partido. Con el resultado puesto, Fabián Estoyanoff picó un penal que contuvo con los pies Alexander Domínguez.

Actualizado: 18 de marzo de 2011 —  Por: Diego Muñoz

Noche negra en Casablanca

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Diego Aguirre sabía que lo más probable era que perdiera en Quito. Por eso prefirió dejar a Jonathan Urretaviscaya y Antonio Pacheco en Montevideo y a Juan Manuel Olivera en el banco. Si traía un punto bien, pero se jugaba a sumar los seis puntos ante Godoy Cruz e Independiente en el Centenario y clasificar a la siguiente ronda.

Pero el entrenador no contaba con una goleada de esta magnitud que deja a Peñarol complicado para avanzar. Es que en un grupo tan parejo, las posibilidades que la clasificación se defina por saldo de goles es altísima. Y allí el carbonero está en el horno.

El grupo quedó así: Liga seis puntos y +6, Godoy Cruz seis y +1, Peñarol seis y -5 e Independiente tres y -2. Estos números obigan a Peñarol a ganar los dos partidos que le quedan para no depender de la diferencia.

Ante Liga, el aurinegro salió a defenderse cerca del arco de Sebastián Sosa. Intentó hacerlo con una línea de cuatro clavada en el fondo y un equipo que no diera espacios de mitad de cancha hacia atrás. Si eso salía, habría tiempo para atacar. Pero no lo consiguió porque Liga lo desbordó con juego a partir de los 10 minutos. Los ecuatorianos están lejos de ser un equipo que gana solo por la altura pero cuando la tiene a favor sabe cómo jugar con ella. En el Casablanca, se transforma en un equipo temible. Y Peñarol lo comprobó.

Dentro de un cuadro en el que ninguno desentonó, tres jugadores se destacaron por sobre el resto. Neicer Reasco hizo lo que quiso con Emiliano Albín, quien solo pudo verle el número cada vez que lo pasó. Hernán Barcos metido en el área fue un peligro constante y Walter Calderón entró en el primer tiempo para anotar dos goles y que le hicieran un penal.

A los 10 minutos un centro de Ezequiel González desde la derecha salió al lado del palo de Sosa y dejó entrever que la noche venía complicada. Cada centro al área fue un peligro para la defensa aurinegra.

La insistencia de Liga derivó en el gol. A los 22 un tiro de afuera del área de González rebotó en la cara de Sosa y Carlos Luna anotó en el rebote.

A partir del gol se vieron los mejores minutos de Peñarol en el partido. Matías Corujo se las ingenió para superar a sus marcadores con velocidad y Mauro Guevgeozian complicó en el área. Entre los 25 y los 45 el carbonero tuvo tres oportunidades claras para empatar. Domínguez le tapó el gol a Alejandro Martinuccio y a Mauro Guevgeozian mientras que Luis Aguiar estrelló un tiro en el horizontal.

Sin embargo cuando se iba el primer tiempo González volvió a servir desde la derecha y Walter Calderón, quien ingresó por Luna lesionado, se aprovechó de lo mal que lo marcaron y anotó de cabeza.

Fue el principio del fin. Irse al descanso en Quito y ante un rival como Liga con dos goles de diferencia es asunto serio.

En el segundo tiempo la altura hizo mella en el físico de los jugadores uruguayos y los ecuatorianos aprovecharon legítimamente. Liga metió a Peñarol contra el arco de Sosa y el tercero se veía venir. Aguirre trató de modificar el panorama con el ingreso de Juan Manuel Olivera y Estoyanoff pero cuando ambos estaban esperando al costado del campo, Reasco desbordó a Albín y envió el centro al medio. La pelota la tocó Carlos Valdez al fondo de su propio arco a los 59 minutos.

El panorama era terrible. Liga estaba como si recién hubiera comenzado el partido y Peñarol como si hubiera jugado tres seguidos. Desorientado en la cancha, el carbonero estaba para la goleada.

Entonces el cuarto gol no sorprendió a nadie. A los 65, otro centro desde la derecha terminó con penal y amarilla para Valdez y gol de Barcos.

La cara de Aguirre y la impotencia de los jugadores lo decían todo. Un tiro de Martinuccio fue apenas un respiro. Sin embargo a los 79 Barcos levantó un centro al segundo palo y Calderón marcó de cabeza.

Enseguida Corujo fue derribado en el área y Estoyanoff decidió rematar el penal. Incomprensiblemente decidió picarlo con el partido 0 – 5. Para colmo el tiro salió bajó y el arquero de Liga tapó con los pies.

Peñarol se vuelve con una goleada en contra que lo deja golpeado anímicamente y sin margen en la Copa Libertadores. Ahora tiene que ganar los dos partidos de local para seguir.