Marcelo Estefanell

El ejemplo del Barça

“Trabajo, determinación y paciencia. En esto del deporte de alta competencia no conozco otra forma de alcanzar los objetivos deseados”, escribe Horacio Tato López en su libro titulado “La fiesta inolvidable”, donde analiza la performance de la selección nacional de fútbol en el último mundial en Sudáfrica.

Actualizado: 28 de junio de 2011 —  Por: Marcelo Estefanell

Premisa que comparto completamente y no sólo en lo que se refiere al deporte, sino en todos los planos de la vida activa. Uno puede hacer las cosas bien, mal o regular, pero no cabe duda que si opta por lo primero e, incluso, por la excelencia, solo con trabajo, determinación y paciencia podrá lograrlo. Más aún si te trata de una actividad desarrollada en equipo.

En el plano del deporte, el Barça demostró en la final de la Champions League que el análisis del Tato es aplicable en todos sus términos al mejor equipo de Europa y quizás del mundo que hoy existe. Es más, pienso que en la historia del fútbol mundial este equipo del Club Barcelona de Cataluña quedará grabado como unos de los más perfectos y brillantes de todos los tiempos.

Claro que hay otros aspectos que explican esta fantástica trayectoria del Barça más acá —o más allá— de la premisa sostenida por Tato López. Y el más importante, a mi juicio, radica en el concepto de por cuál fútbol apuesta su técnico, Josep Guardiola: al juego espectáculo, al tratamiento cuidadoso de la pelota, al fútbol total que apareció en los ’70 gracias al Ayax y a la selección del Holanda en el Mundial del ’74.

El talentoso Johan Cruyff llegó al Barça para descollar como jugador y, lo que es más importante, para dejar su impronta como técnico. Por si esto fuera poco, El Barça funda en octubre de 1979 la escuela de deportes llamada “La Masía de Can Planes”, aprovechando una antigua residencia campestre construida a comienzos del siglo XVIII. En los 32 años que han transcurrido de su inauguración han pasado más de 450 futbolistas por sus aulas y por sus gimnasios; 40 de ellos terminaron jugando en la primera división del Barça y el resto en otros equipos de españoles de la liga mayor.

Allí llegó como residente Josep Guardiola cuando contaba solo con 13 años (1984), y allí aprendió las bases esenciales de este deporte maravilloso.

De la Masía también salieron Iniesta, Puyol, Pedro y nada menos que Messi.

Por eso no es extraño ver al equipo de Pep Guardiola desempeñarse como lo hace: un tratamiento de pelota exquisito, juego colectivo, cero especulación, pocas faltas, afán ofensivo y un estado físico envidiable. Con un agregado fundamental: todos, titulares y suplentes, técnicos y ayudantes, dentro y fuera de la cancha, se comportan siempre igual: solidarios con el grupo entero, claros en sus manifestaciones a la prensa, consubstanciados con un estilo de juego y con un modo de vida.

No hay milagros, por eso lo del principio: Trabajo, determinación y paciencia. Tres conceptos profundizados seriamente por Tato López en su libro y por Josep Guardiola en su equipo.

Mientras existan personas que piensen y actúen así, tanto en el deporte como en cualquier actividad social, artística, científica o, simplemente, humana, la satisfacción y la alegría de las cosas bien hechas, están aseguradas.



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