La diferencia para jugar y entender el juego marca la distancia que hay entre un equipo brasileño y un uruguayo. En la segunda jornada del cuadrangular de verano quedó claro.
A primera hora un Peñarol que se arrastró por la cancha fue bailado por Atlético Mineiro. Con el nuevo entrenador, Julio Ribas, en la tribuna y sin algunas de sus figuras, Antonio Pacheco y Carlos Bueno, el aurinegro perdió cuatro a uno. El equipo tuvo problemas atrás, jugó mal en el medio y no inquieto arriba. Completito. El panorama es oscuro para lo que viene. El 28 debuta en la fase inicial de la Copa Libertadores ante el Independiente de Medellín en Colombia.
El único gol de Peñarol lo hizo José María Franco.
Este jueves por la tarde es el primer entrenamiento de Ribas que va a buscar al equipo basando su discurso en lo emocional y en lo temperamental.
En la final, el que bailó fue Nacional. Cruzeiro le ganó cuatro a uno. El equipo brasileño hizo lo que quiso en el primer tiempo, marcó los cuatro goles, y en el segundo tiempo se dedicó a esperar el final. Nacional jugó muy mal esa primera parte en la que fue superado en todas las líneas. Después del partido el técnico Gerardo Pelusso declaró que “fue un primer tiempo para el olvido donde no nos salió nada”.
El tanto de Nacional lo convirtió Alexander Medina.