Suárez, abogada y representante del colectivo Ovejas Negras, dijo a 180 que el local envió una carta donde negaban que hubiera habido un comportamiento discriminatorio, “sino que se les solicitó que cesaran una actitud inapropiada”, afirmación que para Suárez es “como mínimo, cuestionable” ya que contradice el testimonio de 15 personas que aseguran “que cuando ellos se besaron se los sacó en forma totalmente hostil”.
Para la abogada, la postura del boliche es “la peor”, ya que “cualquier persona hubiera pensado, razonablemente, que iban a decir ‘acá se cometió un acto que no es propio de nuestra política, no se va a repetir y pedimos disculpas públicas’”. Además, criticó el cambio en la disposición que tuvo el local en estos días, que “primero llamaron al Colectivo, solicitaron hablar con alguien para decir que esto no era propio del boliche, que querían pedir disculpas, en Ovejas Negras les dieron mi teléfono, pero nunca se comunicaron”, y luego mandaron la carta que decía que no había habido discriminación.
Con respecto a la Chuponeada Masiva, en la que se espera que cientos de personas homosexuales y heterosexuales este sábado a la noche vayan a besarse frente al local, Suárez dijo que “si realmente se quiere demostrar que esto es un hecho aislado y que no se tiene políticas discriminatorias, se les está dando una oportunidad maravillosa”, que el local no está aprovechando, al no apoyar el movimiento. “Sin embargo, en vez de aprovecharlo, se ha tratado de silenciar el tema”, afirmó, y mencionó también que “hubo expresiones muy poco felices, de parte del relacionista público, que dijo que todo lo que se estaba hablando del tema era una campaña orquestada en contra del local”.
En materia legal, Suárez explicó que para casos de discriminación hay dos normativas penales: la incitación pública al odio, desprecio, o violencia hacia determinadas personas (artículo 149 bis del código penal), y la comisión de actos de odio, desprecio o violencia contra determinadas personas (artículo 149 ter del código penal), que implica haber cometido el acto, como en este caso particular.
Al mismo tiempo, fuera de lo penal, existe la ley antidiscriminatoria (17.817), que fue creada por la Comisión Honoraria contra el Racismo, la Xenofobia y otras formas de Discriminación, que funciona bajo la órbita del Ministerio de Educación y Cultura y no tiene sanciones penales. Esta comisión tiene la función de recibir denuncias, registrarlas, asesorar, formular denuncias penales y, en caso de que las instituciones, públicas o privadas, tengan conductas discriminatorias graves, puede revelarlas frente a la opinión pública o cumplir funciones persuasivas, como llegar a conciliaciones, proponer medidas educativas sobre discriminación a los empleados.
Suárez dijo que “lamentablemente, la comisión no está desempeñando las funciones como debería. Si bien no es un mecanismo perfecto y hemos denunciado que tendríamos que perfeccionarlo y darle más herramientas, lo poco que tenemos tampoco se utiliza correctamente”. Con esto se refirió a que el desempeño de la anterior integración de la comisión fue “muy pobre” –el caso más paradigmático fue el de la campaña “Un beso es un beso”, de Ovejas Negras, “donde hubo una exclusión y una discriminación directa de dos canales y ni siquiera se formuló la denuncia” –. Por otro lado, otra carencia de esta comisión es que no se renovó su integración “y esto ha traído aparejado que ni siquiera está desempeñando su papel casi testimonial”.