Centenares de becas para el país de las dos "íes"

Hasta el 13 de marzo es posible postular para obtener becas de maestría y doctorado en cualquier área del conocimiento. Los becarios que hagan maestrías van a cobrar 13.500 pesos por mes durante dos años. Los de doctorado recibirán 18.500 mensuales durante tres años. Mientras se estudia se puede tener un trabajo de medio tiempo. Pero la ANII tiene muchas más cosas para contar.

Actualizado: 05 de febrero de 2009 —  Por: María Eugenia Martínez

Centenares de becas para el país de las dos "íes"

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“No es por ególatra, pero en esta, por ejemplo, escribí yo”, cuenta Edgardo Rubianes mientras señala en su monitor el nombre de una publicación científica que aparece chiquita en el medio de una lista interminable.

Todas esas revistas estarán a disposición de los estudiosos uruguayos gracias a un acuerdo que él impulsó. No como el veterinario o el investigador que supo ser, sino en su calidad actual, de presidente de la Agencia Nacional de Innovación e Investigación, ANII.

Aunque pone mucho esfuerzo en explicar el significado de cada “I” de la sigla, mucha gente se equivoca y escribe la sigla con doble ene. “Todo el mundo lo hace, hasta yo mismo a veces”, lamenta Rubianes, mientras enseña un artículo de prensa que habla de la “ANNI” y sopla un poco el té de marcela que le alcanzó su secretaria, una de las 40 personas que (aproximadamente) trabajan en la oficina de la calle Rincón, en un edificio donde se radicaron varios organismos que impulsan la innovación.

Las revistas que muestra con orgullo forman parte del portal Timbó, uno de los últimos logros de la ANII, explica. Ese portal va a permitir que toda la comunidad científica del país acceda de primera mano a miles de publicaciones internacionales de primer nivel.

Además del Timbó, Rubianes se sorprende de los logros que –asegura– está teniendo la Agencia. Por ejemplo, al concretar una base de datos afinadísima, donde más de 2000 investigadores se registraron para conformar el Sistema Nacional de Investigadores.

Si antes venía una empresa y quería gente que supiera de microbiología, uno podía pensar en varias facultades, pero ahora están todos registrados, ordenados. Se sabe qué han publicado, cómo encontrarlos, qué hacen, cuántos hombres, cuántas mujeres, qué edades. Ahora se conoce a la comunidad de investigadores. Y eso habilita los nexos con el mundo empresarial (otro de los objetivos básicos, acaso el más importante para el país).

Pero como primero está lo primero, la ANII quiso construir una suerte de corriente o espíritu investigador. En Uruguay las cifras de investigación son preocupantes: 1 por 1000 de la Población Económicamente Activa. En países de la OCDE hay un 7 por 1000 y en otros como Finlandia se habla del 2 por cien.

Para ir hacia ahí falta mucho, pero uno de los pasos elegidos fue un programa para iniciados. Son becas dirigidas a profesores de educación media o estudiantes de pre grado que tengan menos de 30 años y quieran investigar un tema determinado.

Este año se aprobaron 150. Recibirán 6750 pesos por mes durante un año y van a empezar entre febrero y marzo. ¿Qué harán? Se van a vincular con un investigador de referencia, por ejemplo en el LATU o en el INIA y cumplirán un plan de trabajo con él durante 20 horas semanales.

Además, en marzo se depura el Sistema Nacional de Investigadores (que recibió unas 2100 postulaciones). Se van a hacer distintas categorías de investigadores para apoyar y la ayuda económica será en promedio de 400 dólares al mes. Unos reciben más y otros menos, dependiendo del “status” que logre en la calificación del currículum.

Para maestrías y doctorados, la ANII auspiciará 320 becas este año. Estos becarios reciben dotaciones que van desde los 13.500 pesos para maestrías hasta los 18.500 para doctorados.

Hay dinero del BID, del Banco Mundial, de la Unión Europea y presupuesto nacional. Al Sistema Nacional de Investigadores se vuelcan entre cuatro y cinco millones de dólares. Para el Sistema Nacional de Becas también habrá cifras millonarias. Son 550 mil dólares los destinados a las becas de iniciación (modalidad I y modalidad II). Pero la inversión en becas de posgrados nacionales para el año 2009 rondará los 2 millones de dolares", dice Rubianes.

Dibuja en hojas de block y saca flechas porque quiere contar todo. En 2010, a nivel nacional tendríamos 500 becarios financiados, calcula. Y reitera con entusiasmo que esa situación es totalmente nueva para el país.

La otra "I", la de innovación, busca expandir las capacidades de investigación endógenas en las empresas. “Hay estudios que muestran qué porcentaje de empresas son innovadoras en la industria manufactura. Sólo el 30 %, según una encuesta muy laxa, que considera innovadora a la que hizo una compra de software o hardware en los últimos dos años, por ejemplo. En una encuesta un poco más estricta, sólo el 17 % es innovadora”, comenta.

“Nuestra consigna es formar para la inserción y no para la frustración”, dice. Y habla de la importancia de formar para la demanda, pero también de que se generen nichos de inserción, porque si se forma un biotecnólogo y no se crea el nicho, se va del país”.

Ahí es donde juegan un papel importante las áreas estratégicas con las que trabajan: cadenas agroindustriales, energías alternativas, TICS, salud y tecnología farmacéutica, recursos naturales y medioambiente y complejos turísticos. Son los "mandatos" en función de los que se jerarquiza la formación y el conocimiento.

“Con las empresas no hemos tenido un criterio de innovación sectorial. Promovemos la innovación a nivel nacional”, explica. Por ejemplo, proyectos como el del "huevo pelado". Se trata de un proceso que se aprobó para el sector alimenticio y que consiste en crear una horma de clara y huevo. La yema se “uniformiza”, porque es como un cilindro. Entonces, se corte donde se corte, siempre se saca una rebanada parejita con las dos partes del huevo.

“Se apoya la innovación, que nadie lo haya hecho antes en el país”, explica Rubianes. Quiere explayarse y contar sobre los apoyos sectoriales que hay para los estudios sobre agro, salud, agua y medio ambiente e impacto social. Pero se terminaron las hojas del block, el té de marcela y las pilas del grabador.