Los 8.90 metros de longitud saltados por Bob Beamon en los Juegos Olímpicos de México’68, más que un récord era una barrera que parecía imposible de superar. Pero Powell la superó con un salto inmortal.
Powell nació en Filadelfia y en el 91 tenía 27 años. La nota de lainformación.com recuerda que el estadounidense enfiló el foso con fiereza, dio 25 zancadas en carrera, tres más en el aire y la extensión. Ya era un saltador que coqueteaba con la grandeza, pero cuando aterrizó en el suelo su vida había cambiado para siempre. Se dio cuenta a los pocos segundos, una vez que el tablero electrónico marcó 8.95.
El atleta desbordaba emoción mientras el mundo asistía a un salto que nadie podía pensar que se fuera a dar jamás y que dejaba atrás los 8.90 de Beamon en 1968.
Aquello ocurrió en el Estadio Olímpico de Tokio una tarde-noche del 30 de agosto de 1991.
Al año siguiente, Mike Powell saltó 8.99 metros en Italia, pero el viento a favor estaba en 4.44 m/s y por lo tanto el registro no fue validado. Nunca se ha llegado más lejos, En 20 años, quien más se acercó fue el estadounidense Dwight Phillips que en 2009 salto 8.74. La mejor marca mundial de 2010 es 8.47, a casi medio metro de Powell.