Leonardo Haberkorn

Las estrellas en Canelones

Vivo en Lagomar desde hace un año. Mi cuadra tiene tres focos de luz. Todos los meses en la cuenta de UTE se me adiciona un rubro “Alumbrado público”. Son unos 100 pesos por mes.

Actualizado: 26 de febrero de 2009 —  Por: Leonardo Haberkorn

Cuando me mudé, uno de los focos del alumbrado público ya no funcionaba. No sé cuándo fue que el segundo dejó de funcionar. Sí recuerdo que el último se rompió hace ya unos cinco meses. La cuadra quedó a oscuras.

Hice por primera vez el reclamo a fines de setiembre de 2008. Primero llamé a UTE. Me dijeron que ellos no eran los responsables de los focos rotos. Aduje que UTE me cobraba todos los meses 100 pesos por ese servicio. Me respondieron que ellos cobraban ese dinero según un convenio con la Intendencia de Canelones y que debía dirigirme a ella. Lo hice. Me atendió una funcionaria. Me preguntó si se trataba de un solo foco o de varios. Le dije que eran tres y que toda la cuadra estaba a oscuras. Me aseguró que inscribiría el reclamo como “urgente”.

Pasaron los días. Luego las semanas. Seguíamos en tinieblas.

Una noche uno de los tres focos volvió a funcionar un rato. Pensé que quizás la cuadrilla de Alumbrado Público había pasado mientras yo estaba en mi trabajo. Pero me extrañó que solo una de las luces funcionara, y que esta lo hiciera intermitentemente.

Así pasaron algunas noches, con un solo foco que se encendía unos minutos y luego se apagaba por el resto de la noche. Como los otros dos jamás volvieron a encenderse, deduje que la cuadrilla no había pasado y que el esporádico funcionamiento de una de las luces era más una rareza tecnológica que el efecto de mi reclamo. Mientras tanto, UTE seguía cobrándome el cien por ciento del servicio.

El tema comenzó a obsesionarme. Volví a hacer la denuncia un par de veces, pero la cuadrilla nunca vino.

Aprovechando las horas de luz solar, conté la cantidad de casas que tiene la cuadra y que también pagan los 100 pesos de alumbrado público cada mes. Son 12. Es decir 1.200 pesos cada mes que recibe la Intendencia de Canelones por nada.

A principios de enero comencé mi licencia y durante una semana me dediqué en cuerpo y alma al asunto. Volví a llamar a la Intendencia. Me atendió un funcionario de Alumbrado Público llamado William, muy amable. Encontró mi denuncia original, me dijo que el reclamo figuraba como no atendido, que había otros de otros vecinos y me aseguró que insistiría con el reclamo. Afirmó que con seguridad esa misma tarde la cuadrilla vendría. Pero no vino.

Un par de veces más llamé al teléfono de reclamos y hablé con William. “Es una vergüenza. Ya van ocho veces que le pasamos el reclamo al camión”, me dijo un mes atrás.

Comencé a tomarle el tiempo al foco intermitente. Cada vez funcionaba menos. Había noches que ni siquiera se encendía un minuto. Me fui de vacaciones. Estuve dos semanas en La Coronilla. Volví con la esperanza de que la cuadrilla hubiera pasado, pero no fue así. Todo seguía igual. La oscuridad reinaba en el barrio. No había novedades en cuanto a la luz: la cuadrilla de la comuna canaria había sumado quince días más a su récord sombrío. Eso sí, en mi casa había una nueva factura de UTE y otros 100 pesos de “alumbrado público” que pagar por nada. Volví a hacer el reclamo, sin suerte.

Hace una semana el foco intermitente estuvo prendido un rato, temprano. Ahora van seis noches de oscuridad absoluta. Para peor, ahora tampoco se encienden las luces de la avenida Gestido a la altura en la que cruza la calle donde vivo. Todo el barrio está en la oscuridad más absoluta. Los domicilios perjudicados ya no son 12, sino cerca de 50. La ventaja es que, con las tinieblas reinantes, se puede ver el cielo tan estrellado como si se estuviera en medio del campo. Solo en mi cuadra, la Intendencia de Canelones lleva cobrados en los últimos cinco meses unos 6.000 pesos a cambio de nada.

Hoy volví a hacer el reclamo y hablé nuevamente con William, muy amable. Me dijo que acababa de atender otras cuatro denuncias de falta de luz de la misma zona de Lagomar. Me contó que el caso lo tomó el gerente del área en persona y que él mismo se comunicará con la cuadrilla. Le deseo la mayor de las suertes.

En el diario la noticia de hoy es que Marcos Carámbula, intendente de Canelones, jefe de la cuadrilla de Alumbrado Público, quiere ser presidente de la República.

Si arregla las luces, quizás consiga algún voto en nuestro barrio.

Nota del columnista: Finalmente el miércoles 18 una cuadrilla de la Intendencia de Canelones arregló uno de los focos de la cuadra.



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