Antonio Francisco Bonfim Lopes, alias 'Nem', dirigió durante 10 años el tráfico en la Rocinha, la favela más populosa de Brasil y una de las más grandes de América Latina, con más de 120.000 habitantes.
Desde su casa con salón de fiestas, gimnasio y terraza con vista al mar, Nem ganaba unos tres millones de reales por mes (1,7 millones de dólares) por la venta de marihuana, cocaína y crack -que refinaba en laboratorios clandestinos en la favela- y éxtasis, la única droga que consumía, según indicaron policías no identificados a la prensa local.
Ex empleado modelo de una empresa de telecomunicaciones, entró en el crimen organizado por casualidad, después de haber pedido dinero prestado a un ex jefe del narcotráfico de Rocinha para pagar los gastos hospitalarios de uno de sus hijos, dijo a la AFP William de Oliveira, presidente del Movimiento Popular de Favelas y habitante de la Rocinha toda su vida.
Para reembolsar sus deudas, comenzó a traficar con droga y luego se convirtió en jefe de la facción "Amigo de los Amigos" (ADA), que controla la Rocinha, precisó de Oliveira.
"Era trabajador. (...) No era una mala persona. Espero que pueda pagar por sus crímenes y regresar como ciudadano a la favela para estar con su familia", indicó este ex vecino del jefe criminal.
Nem, con nueve órdenes de arresto por narcotráfico, homicidio y lavado de dinero, nunca había ido preso. Fue arrestado en la madrugada del jueves por la policía cuando huía de la Rocinha escondido en el portaequipajes de un auto, ante una inminente operación policial para reconquistar la favela.
"Nem tiene la palabra final en todo lo que sucede dentro de las comunidades, ofreciendo una imagen de benefactor y escondiendo los rastros de sangre y terror", señalaba la policía en su orden de búsqueda.
En enero de 2010, intentó fingir su propia muerte para escapar de la justicia, encargando su entierro y pagando a un médico para que hiciera una declaración falsa de deceso.
En agosto del mismo año, huyó de un baile en la favela perseguido por la policía e invadió con sus cómplices el Hotel Intercontinental de Sao Conrado, donde hizo 35 rehenes hasta que pudo escapar.
Nem es sospechoso también del asesinato de dos mujeres de 20 y 25 años que entraron a la Rocinha en mayo de 2010 y desaparecieron. Según el delegado de la división de homicidios de Rio, Felipe Ettore, ambas fueron condenadas a muerte por el "tribunal del tráfico" dirigido por Nem, por el desvío de una carga de hachís con un valor estimado en 30.000 reales (17.000 dólares).
El domingo pasado, frente a la inminente ocupación policial de la favela, ofreció una gran fiesta de despedida, donde lloró por su futuro y mezcló whisky y éxtasis, lo cual le provocó una convulsión y debió ser atendido en la policlínica de Rocinha. Temeroso de ser arrestado allí, escapó con el frasco de suero aún colgando del brazo, según la policía.
Nem, un hombre alto y delgado, de rizos morenos y gran boca, "tiene siete hijos, dos de ellos adoptados, de tres mujeres diferentes, y dijo que cuando salga de la cárcel volverá a tener una vida normal", señaló el jueves el comisario Victor Poubel.
(AFP)