Entrevista de Joel Rosenberg y Ricardo Leiva con el periodista español Daniel Iriarte, emitida en No toquen nada, Océano FM.
En mitad de la noche un guía nos escolta a través de los campos que se extienden a ambos lados de la frontera entre Siria y Turquía. Hay luna llena, lo que no nos ayuda. Somos demasiado visibles. “¿Tienes miedo?”, me pregunta el guía, y me deja claro que debería tenerlo. Me dice que si el ejército sirio nos intercepta antes de llegar al territorio bajo control rebelde nos dispararán sin hacer preguntas. Otro militante me conduce luego hasta una casa en mitad del campo. “Esto es seguro”, me afirma. Al poco tiempo llega una docena de hombres en pequeños grupos por seguridad. “Te presento al Ejército Sirio Libre”, me dice el guía.
Joel Rosenberg: Este es un fragmento de una crónica de Daniel Iriarte para el diario español ABC. Iriarte logró entrar a Siria, al territorio controlado por los rebeldes, en el mes de diciembre. Desde allí contó cómo es la lucha de una revolución que comenzó hace casi un año y que según Naciones Unidas ya ha dejado más de cinco mil muertos. El gobierno del régimen del presidente Bashar al-Assad ha prohibido la presencia de la prensa internacional, por lo que el ingreso, la estadía y la salida de Siria han sido muy peligrosas. Además, al salir de Siria, Iriarte fue acusado por los rebeldes de recibir dinero para pasarle información al gobierno sirio.
Daniel es periodista, realizó el documental El rumor de la arena, que describe el conflicto del Sahara occidental, el pueblo saharaui y en 2006 comenzó a trabajar como corresponsal freelance. Trabajó en Egipto, en Tailandia y en Bulgaria, hace tres años que es corresponsal de ABC en Estambul.
Daniel, supongo que esta estadía en Turquía fue la que dio origen a la posibilidad de pasar a Siria.
Daniel Iriarte: Claro, en el diario ABC estamos cubriendo el conflicto de Siria desde Turquía lo cual creo que tiene bastante sentido porque es donde está reunida la oposición y demás. Entonces, a raíz de los contactos que yo había establecido con los rebeldes en un momento dado me ofrecieron la posibilidad de entrar, y la acepté encantado.
¿Cómo era esa posibilidad que te ofrecían? Yo contaba un fragmento de ese pasaje de Turquía a Siria, lo riesgoso. ¿Cómo era eso cuando te lo ofertaron? ¿Cómo te decían que podías pasar?
Bueno, el Ejército Sirio Libre tiene una infraestructura bastante bien montada en la frontera turco-siria en la región de Hatay, especialmente en la ciudad de Antakya. Tienen organizadas redes de evacuación, redes de fuga, de suministros, etcétera, entonces a través de algunos exiliados sirios en España, un grupo de periodistas españoles pudieron entrar, pudimos entrar.
¿Cómo es ese pasaje, donde ellos tienen esas vías de comunicación con el exterior? ¿Cómo son en la realidad, en el campo?
En realidad no hay una vía concreta. Por ejemplo, la periodista francesa de Le Figaro consiguió entrar en coche en dos horas. Otros compañeros míos necesitaron tres días para llegar hasta la zona rebelde porque les van ocultando en casas. Porque en realidad no existe un territorio liberado como tal, son localidades en las que la población simpatiza con los rebeldes pero todas las zonas de comunicación entre los pueblos las controla el propio ejército. Con lo cual todo debe hacerse de manera clandestina, escondiéndose, evitando los checkpoints, etcétera.
¿En el caso tuyo cuáles fueron los riesgos que se dieron en ese pasaje?
Desde el primer momento me quedó claro que si nos interceptaban aquello se iba a solventar a tiros. Los rebeldes me enseñaron fotos de cadáveres de compañeros suyos que habían sido interceptados. Cuando el régimen sirio captura un rebelde normalmente lo tortura hasta la muerte. En un caso concreto incluso le llegaron a sacarle el hígado mientras estaba vivo, según afirmaban estos rebeldes. Entonces, claro, los rebeldes van con el arma preparada porque si los interceptan hay que salir de allí disparando. En mitad de la noche no hay tiempo para decir que eres periodista, eres uno más, y en ese sentido la situación fue bastante tensa durante el día y medio que a mí me costó llegar hasta el epicentro de la zona rebelde.
¿Cuál es el epicentro?
En aquel momento era una ciudad llamada Kam Safra, lo que pasa es que justo después de mi viaje, dos días después, hubo un ataque bastante devastador en la mayoría de esas localidades y murieron más de 200 personas. Ese es uno de los motivos por los que yo tuve problemas después, porque a mí después se me acusó de ser la persona que había facilitado la información al ejército sirio para el ataque, lo cual era un poco absurdo porque en realidad el ejército sabía perfectamente que los rebeldes estaban en Kam Safra y en otras localidades, pero de eso hablaremos después.
Hay un fragmento de una nota de ABC donde vos señalás: “Aquí vivimos sin leyes, sin policías”. Uno de los entrevistados te dijo que viven “sin seguridad estatal, sin gobierno, sin régimen”. Era un anciano en la aldea natal del Coronel Riad al-Asaad, el líder del Ejército Sirio Libre.
En realidad los líderes, o sea, la cúpula del ejército está en Turquía, en la región de Hatai, en campamentos especiales a los que es muy difícil acceder. Entonces yo realmente la gente que encontré fueron personas comunes o combatientes de rango intermedio o bajo. Yo no encontré a ningún líder del Ejército Sirio Libre de alto rango.
¿Y cómo están organizandos? Más allá de lo militar, de los que tienen armas, la gente que vive allí en esos pueblos, que simpatizan, ¿bajo qué orden quedó? ¿Policial? ¿Militar?
No sabemos si hay espías y quintacolumnistas. En realidad la situación es efectiva, quiero decir, en un momento dado estos pueblos han sido rebeldes porque eran de los que provenían los primeros oficiales que se rebelaron. En Siria la estructura es muy familiar y de clanes, es decir, cuando Riad al-Asaad se rebela lo hace también la mayoría de su familia. Es decir, un porcentaje significativo de la población de estas localidades se rebela automáticamente en el momento en que lo hacen los militares. Y esto se convierte además en centros de salida para aquellos que deciden desertar. Si por ejemplo un teniente o un coronel decide abandonar el ejército de Asaad sabe que puede dirigirse hacia las zonas de Kam Safra y otras para intentar escapar a Turquía o bien unirse al Ejército Sirio Libre.
Ricardo Leiva: ¿Básicamente qué objetivo es el que tienen ellos? ¿Mantener la zona liberada? ¿Defenderla? ¿Permitir que exista ese espacio para que los desertores puedan llegar?
Creo que en un momento dado existía el plan de convertir aquello en algo parecido a un Bengasi, en Libia, una zona totalmente liberada desde la que se pudieran lanzar operaciones militares de gran escala, recibir ayuda, lanzar operaciones logísticas, pero realmente no han podido, porque el armamento, al menos el que yo vi, es muy caso. No tienen artillería pesada, no tienen tanques, por supuesto no tienen aviación, con lo cual cuando el ejército sirio lanzó su contraofensiva fueron totalmente barridos.
Joel Rosenberg: Y esas armas que viste, ¿qué son? ¿Armas de qué procedencia?
Cuando desertan se llevan su propia arma. Antes de ir a Siria yo había estado en el norte de Líbano, también hablando con desertores, y muchos de ellos me decían que no formaban parte del Ejército Sirio Libre porque no se habían traído su propia arma. El armamento procede, según aseguran, del propio ejército. Es decir, lo que ellos roban o se llevan. De hecho uno de sus gritos desesperados es: “por favor, que nos ayude la OTAN”. Es decir, están deseando que alguien entre allí a facilitar material militar para derrotar al ejército de al-Assad. Su esperanza, si no llega a haber una intervención militar, es que por el propio desgaste de la situación, el ejército termine partiéndose y unidades enteras se pasen en bloque a los rebeldes, porque desde luego desde el punto de vista meramente táctico, estratégico, militar, no pueden derrotar al régimen que sigue siendo muchísimo más poderoso.
¿Existen esos terroristas en su mayoría extranjeros como dice el régimen de al-Assad, que son los que están manejando esta insurrección?
Bueno, yo he constatado la presencia de yihadistas sirios, que habían salido a pelear en Afganistán y volvieron, son parte de la rebelión. Un número pequeño, no son la mayoría de la gente. Y también me encontré con tres ciudadanos libios que estaban allí en misión yo creo que de inteligencia. Según sus propias palabras estaban allí para evaluar las necesidades de los hermanos revolucionarios sirios. De allí a sacar toda esa conclusión que hace el régimen, de que la rebelión no es en realidad una rebelión nacional sino una rebelión dirigida desde fuera, etcétera, yo creo que eso es incorrecto, porque la mayoría de la gente con la que yo he hablado, me atrevo a decir el 98% o más de los combatientes con los que yo he hablado son antiguos miembros de las fuerzas de seguridad, del ejército, la seguridad estatal, etcétera. Son desertores del propio ejército, no son extranjeros.
Ricardo Leiva: Pero en tu crónica, cuando hablabas de los libios, mencionabas que uno de ellos tenía un pasado en Al Qaeda.
No exactamente. A ver, esta persona es Mahdi al-Harati, que es un personaje bastante curioso porque no sé si recordáis el incidente del Mavi Marmara, la flotilla de Gaza que enviaron desde Turquía hace un año y medio, en mayo, y que acabó saldándose con la muerte de nueve ciudadanos turcos cuando la marina israelí asaltó el barco. Bueno, Mahdi al-Harati era uno de los integrantes de este barco. Entonces es un personaje realmente llamativo. Tiene pasaporte irlandés, su familia se exilió a Irlanda hace muchos años. Yo mismo constanté que había pasado por Sudán y por Baréin este año, y hay un extraño episodio en el que unos ladrones entraron a robar a su casa. Alguien llamó a la casa y le dijo a la mujer que su hijo se había caído en un columpio y que estaba en el hospital. La mujer fue a buscar al niño y mientras tanto un grupo de ladrones entró a robar en la casa. Entonces cuando la policía apareció allí a hacer la investigación debido al robo, el propio Mahdi al-Harati le confesó a la policía que le habían robado joyería, objetos de valor y además varios miles de dólares, decenas de miles de dólares que un agente de la inteligencia estadounidense le había entregado a él para ayudar a la revolución en Libia. Porque Harati en el verano pasado, cuando la revolución en Libia, él se dirigió a Trípoli para liderar lo que se llamaba la Brigada Trípoli, un grupo de combatientes de elite entrenados por Qatar que fueron decisivos en la toma de Trípoli, en la caída de Kadafi, en la caída final. Entonces otra de las cosas que sucede es que Harati, es un personaje ya digo un poco oscuro, y en ese momento aparece en Siria, me lo encuentro yo, el personaje había estado solamente una semana porque la periodista de Le Figaro, Edith Bouvier, entró con ellos y salió con ellos, ella puede dar constancia de que su presencia en Siria se redujo a únicamente una semana, lo cual yo creo que descarta que fueron combatientes, y todo apunta a que se trata de algún tipo de operación de inteligencia.
Joel Rosenberg: Si no viene la resolución de la OTAN, que parece muy difícil por lo que ha pasado en los últimos días en Naciones Unidas, si no llegan a darse las deserciones en masa del ejército, ¿cuánto puede aguantar esta revolución que ya lleva casi once meses?
Lo que pasa es que la situación del desgaste funciona en ambos sentidos. Es decir, al régimen también le perjudica, porque la cuestión del combustible no afecta solamente a las zonas rebeldes, afecta también a la propia capital, a Damasco. La gente de los barrios más desfavorecidos de Damasco también está teniendo muchos problemas para hacerse con el combustible barato que se utiliza como calefacción. Yo estuve en Damasco, no entré como periodista, entré como turista pero pude hacerme una idea de cómo estaba la situación, y realmente la situación económica en Damasco no es desesperada pero hace un tiempo el turismo ha desaparecido, las tiendas muchas permanecen cerradas por falta de abastecimiento, etcétera, y sí se nota, el desgaste funciona en ambos sentidos. Otra de las cosas que está pasando que es muy curiosa, el régimen de Damasco es un régimen… Hay mucha corrupción a pequeños niveles, hay que pagar pequeños sobornos incluso para las cosas más elementales como sacarse un permiso de conducir, etcétera. Entonces la situación tradicional ha sido que si tú te negabas a pagar ese soborno recibías una visita de los servicios de seguridad que te…
Convencían.
Exactamente. Te hacían una oferta que no podías rechazar. Entonces lo que está ocurriendo es que dada la situación de insurrección dentro del país, en la que los servicios de inteligencia y servicios secretos y de seguridad están ocupados en otras cosas, ha empezado a haber pequeñas rebeliones de gente que se niega a pagar este tipo de pequeños sobornos, con lo cual le está creando una situación muy complicada al régimen, porque estos funcionarios que contaban con este pequeño redondeo de sueldo para llegar a fin de mes, que de repente se ven privados de él, bueno, pues esto también hace aumentar el descontento.
Mencionaste al pasar o diste algún dato a propósito de las acusaciones al salir. ¿Cuánto tiempo estuviste y cuánto después llegaron estas acusaciones?
Yo en realidad estuve tres días. Al salir tuve este encuentro con los libios y yo consideré que era mi deber escribir este artículo, porque como informador público pensé que este tipo de cosas ya no solo por parte del régimen sino incluso mucha gente que se está dejando matar en ciudades como Homs o Hama, de manera pacífica, está protestando pacíficamente, tenía derecho a saber que realmente había ciudadanos libios. Era un dato que consideré que yo tenía la obligación de publicar. Obviamente esto a los rebeldes que me habían ayudado no les gustó demasiado, porque además fue publicarlo e inmediatamente fue aprovechado por SANA, la agencia oficial de noticias del régimen, para lanzar un artículo demostrando las tesis gubernamentales de que no existe una insurrección nacional sino simplemente un grupo de terroristas extranjeros, etcétera, etcétera. Entonces el problema ya no solo es eso. Después del ataque un periódico libanés publicó un artículo en el que se me mencionaba a mí con nombre y apellido acusándome de haber recibido 45 mil dólares por haberle pasado información al régimen, entonces los rebeldes se lo creyeron. Después de pensarlo mucho y de haber tenido muchas conversaciones con los rebeldes yo he llegado a la conclusión de que esto se trató de una maniobra de inteligencia por parte de la inteligencia del régimen. Bueno, ¿qué consiguieron con esto? Consiguieron que los rebeldes no aceptasen la entrada de más periodistas extranjeros. El 23 de diciembre emitieron un comunicado diciendo que no iba a entrar ningún periodista más. Entonces esto obviamente favorece al régimen porque les ayuda a propagar toda la propaganda que quieran respecto a la presencia de Al Qaeda, etcétera, a minimizar la muerte de civiles, etcétera.
Vos hiciste un video que está colgado en YouTube, nosotros lo tenemos el link en el Twitter del programa No Toquen Nada. ¿A vos te llegó alguna amenaza o alguna acusación directa que te llevó a hacer el video o te pareció sensato después de todo lo que había pasado hacerlo público en la red?
Bueno, me llegaron a través de compañeros que estaban en contacto con la gente de la resistencia, me llegó el malestar, el enfado, a mí me consideraron un traidor, y llegaron a comentarme que en un momento dado que había gente que quería eliminarme físicamente. Pero bueno, un sector de mis contactos en el ejército rebelde que obviamente sabían que aquello era mentira, y fueron ellos quienes me sugirieron que hiciera un video con un desmentido de manera que se pudiera hacer llegar a todo el mundo. Porque parte del problema era que si yo desmentía mi acusación… Quiero decir, los rebeldes estaban convencidos de que uno de los periodistas había sido un espía. Si yo lo desmentía ellos automáticamente pensaban que era otro de los seis compañeros que en aquel momento habían pasado por territorio rebelde, por lo cual no ganamos nada, es decir, si yo lo desmentía y la mierda le caía a un compañero mío… Perdón.
No, está bien, queda bien claro.
Bueno, pues a base de investigación y de conversaciones creo que hemos conseguido desmentirlo ya.
Bien, perfecto. Vas a volver a Turquía en breve, me imagino.
Sí, de hecho he estado aquí en España por cuestiones familiares pero es en Turquía donde tengo que desempeñar mi labor profesional.
Así que volvés y quizás vuelvas a entrar a Siria, ¿lo tenés planteado después de este episodio o lo considerás muy difícil?
Creo que puedo volver. Creo que con un poco de trabajo previo y demás es razonablemente seguro para mí volver. A lo mejor no por la misma ruta, porque creo que parte del problema ya no es el Ejército Sirio Libre, no son los rebeldes, el problema son las familias de la región del norte que han perdido familiares en esos ataques y que a lo mejor no creen la versión de que no somos espías. Es decir, a lo mejor entrando por allí podría tener problemas porque alguien podría intentar tomarse una venganza de sangre. Pero bueno, dado que ahora mismo la situación donde realmente está interesante no es en el norte sino en los alrededores de Damasco, en la frontera con Líbano, tal vez por allí sería posible tratar de entrar.