Con la voz atragantada por la emoción, un presentador introdujo imágenes del ex dirigente peregrinando en pueblos, granjas y fábricas.
"El general (Kim) estaba muy ocupado pero hizo un tiempo para visitar la casa de mi hija y escuchar las quejas de esta anciana campesina", dijo una mujer a la televisión.
Y agregó que "ningún otro dirigente del mundo puede compararse al general" Kim, promovido el miércoles a generalísimo, un rango que sólo ocupaba hasta ahora su padre, Kim Il-sung, fundador y "presidente eterno" de la Corea comunista.
Una sólida propaganda oficial mantiene el culto a la dinastía Kim desde 1948, y se intensificó desde la muerte de Kim Jong-il, fallecido el 17 de diciembre por un ataque cardíaco a los 69 años.
Los especialistas afirman que Pyongyang busca justificar la segunda sucesión dinástica de este régimen comunista sin precedentes en la historia y asentar la autoridad del hijo menor de Kim Jong-il, designado con menos de treinta años para presidir al país.
Kim Jong-un supervisó el miércoles un acto con centenares de oficiales del ejército y servidores del Estado a la memoria de su padre.
En esta ocasión, el jefe de Estado en título, aunque fantoche, Kim Yong-nam, llamó a los norcoreanos a proteger a Kim Jong-un con sus vidas y a trabajar en el esfuerzo común para reforzar al ejército y la economía.
Kim Jong-il dirigía Corea del Norte desde la muerte de su padre en 1994.
El día del aniversario de su nacimiento fue decretado "Día de la estrella brillante".
Se construyeron estatuas monumentales a su gloria y miles de norcoreanos visitaron el monte Paektu, una montaña sagrada en donde nació Kim Jong-il el 16 de febrero de 1942 según la biografía oficial.
La mayoría de los historiadores considera sin embargo que Kim Jong-il nació en la Unión Soviética en donde su padre dirigió al resistencia contra los japoneses hasta 1945.