¿Cómo no sacarle mérito a Nacional al decir que su rival paraguayo fue un equipo amateur en defensa? Diciendo que varios equipos uruguayos jugaron en el exterior ante rivales tan malos como el Nacional de Paraguay y se volvieron sin nada es una opción.
La otra es que al enfrentarse dos equipos con el mismo nombre y que tienen similitud de camisetas, colores y escudos, queda claro que lo paraguayo es trucho y de menor calidad.
El equipo tricolor se aprovechó de las groserías defensivas de los paraguayos que, sobre todo por las puntas, fueron tétricos y se trajo un enorme triunfo de su visita a Asunción.
Gerardo Pelusso se decidió de arranque por un esquema muy marcado de 4-4-2. En el medio soltó a Álvaro Fernández por derecha y Nicolás Lodeiro por izquierda para tratar de aprovechar las bandas. El técnico acertó porque por ahí los paraguayos dieron las mayores ventajas.
A los 9 minutos todos los jugadores paraguayos se apilaron por izquierda detrás de la pelota como los pibes del baby fúbol. Un pase de Lodeiro hacia la derecha, encontró a Fernández que picó solo, el lateral paraguayo no entró ni en cuadro, y después de correr 40 metros con la pelota dominada definió abajo contra el palo izquierdo del arquero. Fernández tiene clase, le calza justa la camiseta de un grande y juega en un puesto en el que no abundan figuras en el fútbol uruguayo. Ya hizo un gol en un clásico, en una final y ahora en la Copa. Hasta ahora, es la mejor incorporación del período de pases.
Con el 1 a 0 en el marcador Nacional de Paraguay siguió regalando pelotas en la salida. Es bravo no ser reiterativo ante tantos errores. El lateral Ricardo Mazacotte, como dice Darwin está para la fácil el guionista de dios, demostró cuán duro es y dejó corta una pelota que no pudo definir Marcos Mondaini. La regaló en el área, como si nada.
Sobre los 30 minutos el equipo local pasó a dominar el balón y a tener el control del terreno sin embargo sobre los 38 se tenían preparada otra de Porcel y Olmedo. Marcos Mondaini recibió solo por izquierda ante Diego Arévalos que cuando quiso acordar ya era tarde. Mondaini la puso al medio para Lodeiro que llegó dos horas antes que los centrales y que el arquero. Enganchó hacia la derecha y definió para el 2 a 0. Y la noche era joven aún. Con tantas facilidades se podía esperar más.
Antes del cierre del primer tiempo Raúl Román reventó el palo derecho de Burian que hizo vista. Fue la mejor de los paraguayos.
Para el segundo tiempo, el técnico Daniel Raschle, decidió marcar con tres defensores. Y si con cuatro hicieron lo que hicieron se imaginan lo que fue con tres. Medina picó habilitado a espaldas de los defensas, se abrió unos metros y la puso para Lodeiro que erró un gol increíble. Le pegó de primera y salió alto. Igual quedó chico ante el otro que se perdió.
Román y Hebert Arriola pelearon todo lo que pudieron. Incluso Arriola tuvo un par de tiros, uno de ellos una media vuelta notable, que le tapó Burian de buena actuación.
Más allá de esas situaciones Nacional no pasó complicaciones. El equipo estuvo bien parado en el fondo, jugó con oficio para mantener la ventaja y tuvo rendimientos destacados. Fernández, Lodeiro y Federico Domínguez los mejores.
Fue el argentino que ejecutó un tiro libre por falta sobre Mondaini a los 17. Su tiro abajo fue rechazado por el arquero, la pelota quedó en el área y, obviamente, ningún defensor paraguayo la sacó. Mondaini aprovechó y con un remate dentro del área chica puso el 3 a 0.
Con el partido liquidado, Lodeiro pudo hacer el mejor gol de la Copa pero se lo perdió por no tener derecha. Se la dio a Medina que se la devolvió al área, Lodeiro en carrera eludió al arquero pero le quedó para la derecha. La quiso acomodar para darle de izquierda y se le achicó el ángulo tanto que cuando la tocó, la pelota dio en el palo y salió. Algún veterano debe haber dicho delante de la televisión ‘de chico no te pusieron contra la pared a pegarle con las dos botija’.
El partido estaba tan controlado, que Pelusso se permitió sacar a Domínguez y a Fernández para no exigirlos. Nacional terminó el partido a ritmo de práctica e ilusiona a su gente. En lo que va del 2009 jugó cuatro partidos oficiales y los ganó todos. Uno de ellos fue una final y otro de visitante en Paraguay. Motivos sobrados para seguir de copas.