Entrevista de Joel Rosenberg y Ricardo Leiva con Valeria Edelsztein, emitida en No toquen nada, de Océano FM.
Joel Rosenberg: En el libro se contrastan los históricos remedios caseros con la evidencia científica. El texto no se queda en eso, si bien es buena parte de la primera sección del libro. Edelsztein nos pasea por la historia de los medicamentos y por un mundo de virus y bacterias, las que incluso reivindica con fuerza. Pide "justicia" para esas bacterias. Además nos cuenta el origen natural y muchas veces casual de la medicina y cómo funciona un medicamento en nuestro organismo. El texto es parte de la colección Ciencia que ladra, una serie de libros científicos editados en Argentina que busca acercar el laboratorio y la ciencia a todos de una manera didáctica y en general muy entretenida.
Todo este libro está salpicado con Pasteur que es el hilo conductor, el ídolo químico de la doctora. Para algunos evidentemente Pasteur tiene obras cumbre para que la humanidad viva hoy como vive, por ejemplo pasteurizar la leche. Pero otros nos incluimos en los que vamos a amar a Pasteur porque salvó la producción del vino con algunos de sus descubrimientos.
Valeria, ¿cuál es la tarea de investigación específica que tenés hoy en día?
Valeria Edelsztein: Yo ahora me estoy dedicando a tratar de hacer unos sistemas que sirvan... Si lo decimos de esta manera, uno cuando tiene una enfermedad, por ejemplo el cáncer, el tratamiento común es quimioterapia o rayos, y lo que hace es sacar las células cancerígenas que son las que se reproducen sin parar, pero saca todo porque no hay manera de dirigirlo especialmente al blanco que queremos atacar. Entonces lo que ahora se trata de lograr son sistemas que llevan la droga justo donde la necesitamos. Es difícil porque necesitamos una manera de seguirla en el cuerpo. A esa droga hay que seguirla de alguna manera para ver si llegó donde queríamos que llegara, hay que llevarla hasta ese lugar y que justo lo encuentre. Para eso se pueden diseñar algunos sistemas que tienen muchas funciones...
¿Y después se incluyen en el medicamento?
Es al revés. El sistemita tiene adentro la droga. Lo que pasa es que tienen que ser muy chiquitos para poder incorporarlas, por eso hablamos de nanosistemas. Nano de nanométrica, que es algo bien chiquitito. La idea es dirigir la investigación para ese lugar. Es algo complejo pero tiene un fin muy útil.
¿Por qué participaste de esta edición de libros de colección Ciencia que ladra? ¿Qué es lo que te llevó a eso?
A mí me encanta la divulgación. Me parece fundamental contar la ciencia y que todos conozcamos un poco más de lo que pasa a nuestro alrededor. Entender por qué nos pasan ciertas cosas, por qué vemos ciertas otras. También es una cuestión de salud, poder discernir si a uno le dan un remedio, entender qué va a hacer ese remedio en mi cuerpo, por qué lo estoy tomando, por qué tengo que completar un tratamiento y no dejarlo por la mitad, por qué no puedo tomar alcohol si tomo un antibiótico. El alcohol no es compatible con ningún antibiótico. Todo ese tipo de cosas, poder leer una noticia en el diario y entender lo que me está diciendo. No pensar que si sale una noticia que dice "Encontraron la cura..." quiere decir que mañana va a estar en las farmacias.
Sí, vos ponés algunos ejemplos en el libro. Uno se da cuenta que sucede habitualmente. Todos podemos cometer todos el error de poner una noticia que dice "Encontraron la cura para tal enfermedad". Y vas a la noticia adentro y dice "experimental, en ratones, el principio del experimento". Faltan muchos años de trabajo.
Eso es también uno de los objetivos. Que se entienda que entre que un remedio sale de la naturaleza o de un laboratorio hasta que llega a la farmacia en una cajita pueden llegar a pasar 15 años. Mucha plata y 15 años.
Alguno puede fallar en el medio.
Puede fallar y el medicamento puede caerse en el medio. Que algo haya funcionado en un ratón no quiere decir que vaya a funcionar en un humano. No quiere decir que vaya a funcionar mañana en un humano. Entonces, poder leer una noticia y decir "esto es un avance, es muy bueno, es bueno conocerlo"; pero no generar falsas expectativas ni falsas esperanzas. La única manera de que eso no pase es que sepamos lo que estamos leyendo.
De esta colección está buena la lección también de que ustedes los científicos pueden ser los que comuniquen. A veces está la idea de que se necesita en el medio un interlocutor que le pase en limpio las cosas a la gente, al ciudadano de a pie, porque no lo van a entender. Pero muchas veces ustedes se ponen a escribir un rato y lo pueden hacer de forma didáctica, entretenida, y podemos entender.
Sí, hay que aprender a traducirlo. Yo siempre pongo el ejemplo de nenes chiquitos: uno puede explicarle a un nene chiquito de dónde vienen los bebés. A un nene que tiene cuatro años, a un nene que tiene diez, a un adolescente de 15, y se lo van a explicar diferente. Tiene que ver con en ese momento lo que esa persona está con capacidades para entender, y lo puede explicar igual, no tiene por qué mentirle ni ocultarle ni decirle algo que no es. Simplemente saber cómo contarlo y usar las palabras adecuadas.
Acá es igual: uno puede contarle ciencia a alguien que no tiene ningún conocimiento, a alguien que sabe un poco, a alguien que sabe bastante pero no de ese tema, y eso va a ir cambiando la forma de contar, pero el hilo conductor, lo que quiero contar, el contenido, es siempre el mismo.
Ricardo Leiva: ¿Te sentís una excepción dentro de tu contexto científico o es una tendencia que existe en muchos más científicos de lo que imaginamos desde afuera?
Sería ideal que existieran muchos más todavía. No es algo muy común, pero hay gente que lo hace y que lo hace muy bien.
Debería haber más gente que lo haga, me parece que es importante sacar la cabeza del laboratorio. Realmente lo dice la colección, sobre todo porque los sueldos de la mayoría de las investigadores que trabajan para el Estado los paga la gente con sus impuestos, entonces es importante que esa gente reciba una vuelta y sepa qué se hace con esa plata, a quién se le está pagando, para hacer qué cosas. Es una cuestión de comunicar, de contar, de despertar vocaciones. Muchas veces pasa con los chicos de secundario que estudian física y química piensan que es un plomazo, que es muy aburrido, y no es así. Nosotros hacemos ciencia todo el tiempo, todos los días. Hacemos ciencia cuando cocinamos, hacemos ciencia cuando nos bañamos. Entonces esa ciencia cotidiana que está ahí, hay que agarrarla, entenderla, contarla, y con eso ir germinando esas vocaciones que pueden estar ocultas de científicos de mañana.
Joel Rosenberg: En el libro nos paseás un poco por la historia de los medicamentos, de dónde surgen, cómo llegan a nosotros, y después incluso cómo funcionan y se dispersan dentro de nosotros para llegar al objetivo deseado. ¿De dónde surgen los medicamentos?
La naturaleza fue la primera farmacia, eso es algo clave. Si en la naturaleza hay un montón de cosas que se usaron en su momento, ¿por qué no ir a la naturaleza a buscarlas? El 50% de los medicamentos que se usan hoy en día salen de la naturaleza. La otra mitad es una mezcla, o sea, algunas cosas salen directamente de un laboratorio, se construyen desde cero, es como los Lego, armar desde cero el castillo.
¿Eso sucede cada vez más?
Tiende a haber cada vez más de eso porque hay técnicas que están llevando hacia ese lugar que es tratar de usar moléculas cada vez más chiquitas para conectarlas y armar drogas más simples, porque cuanto más simple es, más fácil de construir, y menos problemas se puede llegar a tener con efectos secundarios. Después está lo que se llama semi-síntesis, es como que tengo algo prearmado y construyo sobre eso. Una cosa sería agarrar el bizcochuelo de la caja y decorarlo. Otra cosa es hacerlo de cero con los huevos, la harina... Entonces la síntesis total quiere decir hacerlo de cero con la harina, los huevos. Semisíntesis quiere decir que agarro algo prearmado que me dio la naturaleza y lo decoro como decoraría un bizcochuelo.
Hay una tendencia de la sociedad a pedir medicamentos que tengan que ver con la naturaleza. Incluso uno ve que los medicamentos ahora dicen "natural", "alcachofa", vienen con la plantita...
Sí, hay como una tendencia. Igual, eso es algo que uno suele confundir habitualmente: que lo natural es más sano. Está bien, la cicuta también es natural y es un veneno. La verdad es que la dosis hace al veneno, y eso es real. Dosis chiquitas nos pueden hacer muy bien y dosis más grandes nos pueden hacer muy mal. Algo tan simple como la nuez moscada: en la cocina queda bárbara, pero si uno se pasa de dosis, se come dos cucharadas completas -nadie lo va a hacer porque es un asco- puede causar paros cardíacos, problemas respiratorios, alucinaciones. Los carozos de durazno, si uno los abre, hay como una semillita adentro y esa semilla tiene mucha concentración de cianuro.
Pero no te morís si te comés un carozo de durazno.
No. Uno se puede morir hirviendo 150 carozos de durazno, eso está demostrado científicamente.
En el libro hay un capítulo que se llama Un mar de remedios, es que "si bien es cierto que hasta el momento casi la totalidad de los productos utilizados farmacológicamente provienen de organismos terrestres, también es verdad que la vida de las tres cuartas del planeta se desarrolla en el agua, y por ahí no hay mucha investigación.
Claro, ha habido una gran tendencia a irse a los productos marítimos porque las plantas están súper explotadas en cuanto a tratar de conseguir nuevos... Es como conseguir nuevos bizcochuelos, conseguir más formas para tratar de ir cambiándolas y ver si las podemos mejorar. El mar no está tan explorado porque es más difícil. Es mucho más difícil conseguir especies marítimas y tratar de sacarlas y poder conseguir cantidad suficiente. El problema es que cuando uno trabaja desde la naturaleza misma, las cantidades que hay en las plantas son muy chiquititas, entonces necesitás mucha cantidad. Si es una platna que crece, y sé dónde crece, voy y saco una gran cantidad y lo uso. Pero si lo hago en el mar, la diversidad es tan grande que es muy difícil a veces reproducir. Es decir, yo voy, saco una determinada cantidad de esponjas, las analizo en el laboratorio, encontré determinadas cosas. Cuando vuelvo al año siguiente a buscar más, no necesariamente van a producir los mismos componentes que yo saqué la primera vez, y eso es un problema. Entonces por eso cuando uno llega a algún componente que tiene alguna actividad interesante tiene que tratar de reproducirlo después en el laboratorio, para tener más cantidad. Ahí aparece esta construcción, esta síntesis. Hacemos síntesis total que es saliendo desde cero o semisíntesis.
Algunos ejemplos del libro: la vitamina C no previene gripes ni resfriados. ¿Por qué? Estábamos convencidos de eso.
Son las verdades del resfrío y los mitos del resfrío. Habría que hacer un libro solo con eso. La vitamina C es necesaria para procesos de defensa, en eso estamos de acuerdo, la necesitamos. ¿Cuál es el problema? Si empezamos a comer naranjas en enero, no vamos a no resfriarnos en julio. Esa es la incoherencia. El problema es que la vitamina C es una vitamina del grupo del que se llaman hidrosoluble. Eso quiere decir que se va con el pis, que es soluble en agua y por lo tanto se va con el pis. No es acumulable, con lo cual el cuerpo usa la que necesita, que es una cantidad muy chiquita, entre 45 y 60 miligramos por día, eso lo dice la OMS, y el resto lo elimina. Cuando nosotros compramos pastillas que tiene un gramo de vitamina C, hacemos pis muy caro. Es lo mismo si compramos medio gramo. Nada más. Tiene un montón de otras propiedades. Si yo me como una naranja tengo antioxidantes, tengo minerales. Es buenísimo pero eso de incorporarlo como suplemento en una pastilla porque pienso que no me voy a resfriar no tiene fundamento.
Lo único que está demostrado es que la vitamina C acorta los resfriados, que en vez de durar 12 días duran 11 días y medio, y es real esto que estoy diciendo. Sí es necesario en el caso de personas con déficit de vitamina C, que son las que hacen deportes extremos, que viven en climas muy fríos, pero para el normal de la gente con una dieta balanceada, la vitamina C no va a tener ningún efecto sobre su resfriado.
Lo que sí va a tener efecto son otras cosas que pueden hacer y no están tan distribuidas, por ejemplo el zinc, que es un elemento de la tabla periódica. Es muy bueno para tratar los resfriados porque lo que se cree es que evita que se replique el rinovirus, que es el virus más común del resfrío. Se puede usar como prevención y durante el resfriado. ¿De dónde lo sacamos al zinc? De las semillitas de girasol, de las semillitas de calabaza, los mariscos, la yema de huevo. Eso también se puede conseguir como suplemento. El zinc sí es una buena opción. Y la sopa de pollo de la abuela.
Vos la reivindicás.
La reivindico porque ahí tenían razón. Un grupo de neumólogos encontraron que la sopa de pollo evita que se acumulen unas células que se llaman neutrófilos, que son células de defensa, que está bien que estén, pero cuando se acumulan nos causan la congestión. La sopa de pollo evita esa congestión, además con el vapor y al ser calentita nos alivia el dolor de garganta y nos descongestiona, y si tiene cebolla es infinitamente mejor. La cebolla es la gran aliada para las congestiones. Comer cebolla o directamente picar la cebolla y ponerla al lado de donde estoy. Estoy en la computadora y con un platito con cebolla al lado, descongestiona. Es el mismo compuesto que te hace llorar, que entra por la nariz y descongestiona.
O sea que la abuela tenía razón. También con la miel.
La miel para la garganta es buenísima porque tenés por un lado la capacidad suavizante de las membranas que están irritadas, la mucosa está irritada entonces eso es lo que hace doler. Además es antioxidante y además es antimicrobiana. La miel, con la cebolla, es una buena manera de ayudar. Una cebolla picada, no muy chica, con cinco cucharadas de miel y el jugo de un limón, todo eso se deja unas horas que macere. Eso hace que la cebolla largue los compuestos que necesitamos. Después se saca la cebolla y uno mezcla y se lo toma. La miel enmascara el gusto de la cebolla o sea que no se siente tan feo y es un muy bien alivio para el dolor de garganta, las afonías, ayuda a descongestionar. Solo para mayores de dos años. Es fundamental. A los nenes chiquitos, miel no.
¿Y cuál es la explicación para eso de que nada impide nadar después de comer?
Ni la organización de pediatría ni la Cruz Roja, ninguna tiene nada que prohíba nadar después de comer. No hay ninguna precaución al respecto. ¿Qué es lo que pasa? Si uno come algo liviano, que es lo típico del verano cundo uno no se come un guiso generalmente, no hay ningún problema. ¿Cuál es la fantasía? "No me alcanza la sangre del cuerpo para hacer la digestión y mover los músculos al mismo tiempo, entonces todo se va a la panza, no llega a los músculos, me acalambro, estoy en el medio del océano y me ahogo". Hay que bajarlo a la realidad: es suficiente la oxigenación para los músculos y también para el proceso de digestión al mismo tiempo. En el cuerpo alcanza completamente. Si uno comió algo liviano no hay ningún problema, no hay siquiera riesgo de vómito. Los chicos siempre se meten a la pileta con supervisión de adultos, con lo cual uno debería estar alerta y no va a pasar nada.
El problema es lo que se llama un "shock térmico"; que eso pasa siempre, hayamos comido o no. Lo que pasa es que generalmente lo sentimos más después de comer porque estamos con una sensación más destemplada. El problema es pasar de un ambiente muy caliente a tirarme a una pileta muy fría.
Creo que el imaginario popular es como que te acalambrás y no podés mover los brazos ni las piernas. No existe un calambre del estómago que te inmovilice.
No, no existe el calambre que se genere por haber comido antes. Puede ser un calambre por cualquier otra razón pero no por eso. Entonces no hay ningún problema en nadar después de comer si fue algo liviano.
Nos metemos más con el interior, con la culebrilla. La culebrilla no se siente.
La culebrilla es un virus. El virus de la varicela, que una vez que tenemos varicela, con o sin síntomas -hay gente que nunca tuvo el síntoma de la varicela pero sin embargo tiene el virus-. Ese virus queda dormido, latente ahí, esperando condiciones para volver a aparecer en alguno de nuestros ganglios. Generalmente esas condiciones aparecen cuando uno está con bajas defensas. Frente a una baja de defensas puede aparecer esta erupción de culebrilla, que es el mismo virus, solo que en vez de aparecer con la forma típica de la varicela, aparece como esas lesiones en forma de cinturón.
Pero tenés que haber tenido varicela para que te aparezca esto.
Sí pero no necesariamente los síntomas. Entonces ese virus crece a lo largo de los ganglios. Nosotros tenemos ganglios simétricos, entonces en general lo que suele pasar es que el virus agarra uno de los ganglios laterales y lo recorre. Para cerrarse alrededor del estómago debería agarrar los dos al mismo tiempo, que es algo muy poco probable. Aún si eso pasara, que se cierre, no quiere decir nada. Nadie se va a morir porque se le cierre el círculo de la culebrilla. Es un virus y como tal tiene su ciclo. No es que poniéndome tinta china ni nada, no hay ninguna explicación científica para eso. En los casos más fuertes se dan antivirales. Pero si no, se va sola.
Mucha gente dice "yo me puse tinta china y a los dos días se me fue". Si en vez de tinta china hubieras hecho la vertical, quizás también se te iba, entonces el remedio hubiera sido la vertical. Son cosas que están arraigadas pero la realidad es que no hay ninguna explicación para eso.
Tampoco para la leche para la acidez. Hay mucha gente con acidez que de noche toma leche. Sí es verdad que alivia.
Exacto, ese es el problema, es un alivio engañoso. Nosotros tenemos un esfínter que está entre el estómago y el esófago que es el que cuando pasa la comida se cierra para que en el estómago se digiera con los jugos gástricos. Si ese músculo funciona mal, está flojo o no cierra del todo bien, puede volver el ácido y es lo que nos da reflujo. Entonces uno dice: bueno, la leche es uno de los alimentos menos ácidos que hay. Tomo leche, me lo contrarresta. Pero el problema es que si bien el alivio es momentáneo, el calcio y las proteínas de la leche generan un efecto rebote porque hacen que se produzca más jugo gástrico. Es una producción natural de jugo gástrico incrementada. Entonces después de dos o tres horas volvemos a tener reflujo peor del que teníamos antes. ¿Qué dice la gente? Ya pasó el efecto, me tomo otro vasito. No, la leche no es la mejor solución, la mejor solución son lo que se llaman demulcentes, que son sustancias viscosas que recubren las membranas y las protegen. Demulcentes hay en un montón de comidas. Por ejemplo, el almidón es demulcente, entonces pan, papas, pasta. La abuela a veces decía "un pedacito de pan para la acidez" y ahí tenía razón. Cualquiera de los alimentos con almidón ayuda. También pectinas, que es fibra soluble. Eso está en las bananas, en las manzanas. Eso también ayuda. Hay gente que la manzana le da más acidez, en ese caso puede probar con la banana o un pedazo de pan. También algo que se llama mucílago, que está en los higos, por eso el higo es fibroso pero que tiene un contenido como leche. También está la infusión de manzanilla, que además de ser demulcente y protegernos es antiespasmódica y es calmante. Es una de las mejores.
Las abuelas recomiendan la manzanilla.
La manzanilla tiene un montón de propiedades y es una de las mejores cosas que se pueden usar para la acidez. Así que una infusión de manzanilla con un pedacito de pan, mucho mejor que el vaso de la leche.
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