Este año Venezuela se "desconectó" del mundo cuando su domicilio .ve se cayó y nadie fuera del país pudo, por dos horas, acceder a páginas con esa terminación. La desconexión se debió a un fallo técnico, pero también se han visto casos con trasfondo político, como el apagón de la internet en Egipto o Siria.
Según una nota de la BBC Mundo, la firma de análisis de internet estadounidense Renesys difundió un mapa que clasifica a los países según su grado de desconectabilidad de la red, basándose el número de proveedores de servicio.
La lógica utilizada es que si en un país la internet es fuertemente regulada y cuenta con uno o dos compañías que gestionan la entrada y salida de datos desde el exterior, se le facilita al gobierno el apagado si es necesario.
De acuerdo a este mapa, Cuba, Guyana y Surinam son los países que tienen una alto riesgo, seguido de los que tiene "riesgo significativo" como Uruguay, Bolivia y Paraguay. Según el informe, estos tienen un nivel de centralización del servicio que hace más sencilla se desconexión. Además, los convierte en un objetivo fácil de ataques cibernéticos, por el número limitado de infraestructuras.
Doug Madory de Renesys explicó a BBC que en el caso de Uruguay, su desconectabilidad se debe al hecho de que el suministro del servicio "está fuertemente dominado por la empresa Antel, única proveedora de adsl", por eso Uruguay tiene los precios de internet más altos de la región.
Por su parte Jorge Pérez Martínez, profesor del departamento de ingeniería informática de Universidad Politécnica de Madrid, dijo que estas mediciones son correctas en un sentido técnico pero falsas en cuanto al gobierno de la red. "Si alguien quiere apagar la internet, digamos al 80% de los usuarios, lo puede hacer con facilidad. La mayor parte de los usuarios acceden a la red a través de los ISPs que deben cumplir las normativas nacionales", explicó. "Es cierto que esto es más difícil conforme más nodos internacionales de acceso hay, ya que habrán unos controlados por el gobierno, pero también muchos ‘agujeros’, como las redes de empresas privadas y comunicaciones por satélites que escapan al control. "Apagar el internet del todo es muy difícil, porque siempre existe algo que te permite escapar", agregó.
Pérez dijo que desconectar internet va más allá de la técnica y la política. Tiene que ver con la economía. "Si países como China no apagan la internet es porque el costo de hacerlo es muy alto. Es por ello que no vemos apagones de verdad en situaciones de conflicto. Paralizas la economía, a partir de ahí no se pueden enviar correos electrónicos desde empresas, así que lo que salva a internet es su externabilidad. Se pierde tanto desconectándolo que no vale la pena", sostuvo.