Festejan en la Ámsterdam. Al fin y al cabo es un clásico y los clásicos se celebran siempre. En el deporte, y en sociedades como la uruguaya aún más, eso de partidos amistosos es apenas un rótulo.
La actitud de los jugadores de Nacional también lo avala. Apenas terminó el partido todos fueron sobre el juez para reclamarle un penal contra Alejandro Lembo. En ese momento, según mostró la TV, hubo una agresión de Jorge Bava a un policía.
Los grandes jugaron con lo mejor que tenían el partido estelar de la quinta edición de la Copa Bimbo que ganó Peñarol gracias a otro clásico: el gol de Zalayeta. El delantero es cada día más desnivelante en el fútbol uruguayo y el aurinegro lo disfruta.
Además, los clásicos de verano tienen algo particular. Suelen resultar más importantes para el entrenador que pierde que para el que gana.
Es que el técnico del cuadro perdedor debe cargar con la derrota clásica, algo que siempre tiene peso propio. Incluso hay más de un caso en el que el entrenador fue cesado tras caer en el clásico o, en el mejor de los casos, quedó en la cuerda floja.
En ese sentido el que va a tener que trabajar con más miradas es Gustavo Díaz, quien además no tiene un colchón demasiado mullido.
Los dos equipos hicieron lo que pudieron. En el impresentable piso del Centenario y con jugadores en plena pretemporada no se podía esperar demasiado en lo futbolístico. Sin embargo hubo máxima entrega. Entre los que se juegan su continuidad en el plantel y la motivación de tener la camiseta rival enfrente ambos dejaron todo en el campo.
El primer tiempo lo jugó mejor Nacional. Con buenos minutos de Matías Cabrera y Santiago Romero más las subidas de Pablo Álvarez, el tricolor se acercó al arco de Bologna. Pero el gran problema fue que no tuvo peso ofensivo. Alexander Medina no gravitó nunca y Adrián Luna tampoco generó peligro. Entonces todos los ataques se diluyeron al llegar al área rival.
En el segundo tiempo el que empezó mejor fue Peñarol. Marcel Novick y Aureliano Torres se impusieron en el medio y Peñarol empezó a mandar.
Con Peñarol adelantado los encuentros entre Sebastián Gallegos y Zalayeta se hicieron frecuentes y llevaron al carbonero cerca del arco tricolor. A los 11 fue Gallegos quien encontró una pelota en la entrada del área y se la bajó de cabeza a Zalayeta quien hizo todo lo demás con una calidad digna de admiración. Esperó que la pelota bajara, acomodó el cuerpo y le pegó contra el palo de Jorge Bava para el 1 a 0.
Nacional entró en la desesperación por empatarlo y Peñarol se sintió cómodo en ese contexto. Hubo reclamos, forcejeos, discusiones y polémicas.
Cerca del cierre Lembo fue tomado por Olivera dentro del área pero Ferreira no sancionó penal. Esto generó enojo en los jugadores tricolores que estuvieron buena parte del segundo tiempo pasado de revoluciones y cuando el árbitro pitó el final se fueron sobre él. En el tumulto Bava golpeó a un policía.
Ahora Peñarol definirá contra Atlético Tucumán la Copa Bimbo mientras que Nacional jugará el tercer puesto con Atlético Rafaela. Porque el carbonero empezó el 2013 como terminó el 2012: de fiesta.