Mandela, un "genio" democrático que debió postergar la igualdad

“En vez de canalizar todas las energías en una revancha, en un pase de factura y derrotar a los blancos” lo que se propone Mandela al salir de prisión es “convivir con ellos, conocerlos y generar un sistema democrático”, manifestó el historiador Gabriel Quirici. Sin embargo, esto implicó el abandono de las reivindicaciones económicas para Sudáfrica; conflicto con el aún hoy conviven.

Actualizado: 06 de diciembre de 2013 —  Por: Redacción 180

Mandela, un "genio" democrático que debió postergar la igualdad

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Tras la muerte de Nelson Mandela a sus 95 años, en No toquen nada conversaron con el historiador y profesor, Gabriel Quirici, quien resumió algunos de los hitos en la historia de esta figura y comentó sobre influencia de su propuesta democrática. Una batalla que comenzó siendo pacífica, pero terminó en la lucha armada y en los 27 años de prisión de Mandela.

Quirici manifestó que la decisión de Mandela para lograr una salida pacífica hacia la democracia en Sudáfrica requirió hacer a un lado las reformas económicas que el programa de Congreso Nacional Africano, su partido, incluían y que es un debe que Sudáfrica arrastra hasta el día de hoy.

De acuerdo a las últimas estadísticas del Banco Mundial, el 43% de los sudafricanos pueden ser considerados pobres, con menos de dos dólares diarios para vivir; y según un estudio alemán de Bertelsmann, la mayoría de ese porcentaje corresponde a la población negra.

Joel Rosenberg: Gabriel, decidiste elegir algunos aspectos y uno es la originalidad de su gestión, no solo como presidente, también desde salir de la cárcel, de enfrentar lo que era una de las mayores atrocidades del siglo XX que era el apartheid en Sudáfrica. ¿Por dónde se puede enfocar eso?

Gabriel Quirici: Claro, a mí lo que me parece como súper interesante, y yo comparto lo que de trabajarlo en la clase con adolescentes y con jóvenes en la facultad uno va viendo también que despierta esa admiración. Porque no es gratuito lo de Mandela como una figura destacadísima del siglo XX. Ya te digo, vos lo ves al trabajarlo con chiquilines de cuarto, de sexto de liceo, o también de tercero de facultad, es eso de reconvertir lo que obviamente era una lucha sumamente justificada.

Una lucha que empezó siendo pacífica. Mandela en sus inicios, el Congreso Nacional Africano tomó las ideas de Gandhi, de la resistencia pacífica, de la no violencia, pero eso lo llevó después a la lucha armada porque la represión de los afrikaners blancos era despiadada y terminó en la prisión, en la tortura, en los 27 años preso; y al salir de eso en vez de retomar un planteo guerrillero o si se quiere de transacción, innovó en una propuesta política. Yo no creo conocer todos los experimentos sociales, pero me parece que para el siglo XX, plagado de totalitarismos, de fanatismos, es de un ejemplo admirable.

En vez de hacer causa del revanchismo, la energía que podría contener justicia de sus reclamos, se propuso conocer al enemigo, y esto es título de película, pero es real lo que hizo en la prisión fue ‘tengo que saber la cultura de mis opresores’. Conocer su idioma, empezar a dialogar, incluso perdonar a los traidores. Sé que a veces todas estas palabras grandilocuentes están mal, pero había sectores de la población bantú negra, que era colaboracionista del apartheid. Y Mandela lo que se propone hacer es salir y en vez de canalizar todas las energías en una revancha, en un pase de factura y derrotar a los blancos, no, convivir con ellos, conocerlos y generar un sistema democrático.

JR: Decía John Carlin, que todo esto que vos señalás se complementaba con una posición firme también ante el gobierno sudafricano, de una democracia sin concesiones. Decía, al final Mandela tampoco era Gandhi y se puso firme en decir democracia sin ninguna exclusión, no daba concesiones al gobierno sudafricano en ese punto.

GQ: Claro, esto también sin duda que es polémico, pero terminó como sintetizando en la cuestión de la democratización porque yo escuché en varios lados que decían el primer presidente negro de Sudáfrica, sí, pero más que nada es el primer presidente democrático de Sudáfrica.

La consigna en algún momento terminó siendo una persona un voto. Podemos pensar qué simplismo, qué cosa sencilla, sin embargo para lo que era toda la historia del siglo XX de Sudáfrica y del apartheid, esa idea de que cada individuo valía un voto, incluyendo hasta a los enemigos, en esa plenitud democrática que planteó fue el final del camino y de la lucha del partido del Congreso, que significó algunos abandonos también.

Creo que también eso es importante tenerlo en cuenta porque la intransigencia democrática, me parece que él y sus colaboradores hicieron un balance y dijeron lo que precisamos es vivir en paz, es vivir con derechos para todos, pero esa intransigencia democrática significó también abandonar las reivindicaciones socioeconómicas. Yo creo que hay que ponerlo en el balance, por un lado a mí me genera también admiración y creo que cuando uno trabaja lo trasmite, toda esa idea de tolerancia, diálogo, capacidad de no ser fundamentalista, ya te digo en el siglo XX con todo lo que pasó te parece un genio.

Es impresionante y demuestra sin duda que cualquier teoría racista es un invento, porque surge del lugar más oscuro de los sistemas políticos del siglo XX, un proyecto de alguien a su vez maltratado por el sistema, que es súper democrático e integrador. Eso me parece sumamente destacable. Ahora, lo que está bueno también ver es que para poder aplicar un sistema democrático novedoso y que tuviera duración, porque podía haber una transición tenue hacia una democracia y después volvieran sectores conservadores blancos o sectores radicalizados negros, es decir que hubiera una guerra civil. Todo un problema que hoy contarlo son palabras, pero que en aquel momento era todo un desafío.

Ahora, para eso hubo que reducir enormemente el programa de cambios sociales que tenía el partido del Congreso, que eso es parte también de la historia porque el apartheid además de una cosa horrible desde el punto de vista racial también fue un fenómeno de explotación económica, los barrios negros y los barrios blancos no era solo una cuestión estética y de seguridad, era una cuestión de control de la mano de obra, la posesión de la tierra en manos de los blancos y nada en manos de los negros.

Y en su momento, el partido del Congreso era un partido que tenía un programa de inspiración socialista que le sirvió de justificación a los blancos del apartheid en el contexto de Guerra Fría para reprimirlos también. Es decir, los negros son comunistas decían, entonces tenían el apoyo de Estados Unidos, el apoyo de Inglaterra en el marco de la Guerra Fría. Una vez caída la Guerra Fría, también esto es parte de todo el fenómeno, Mandela opta por encarar la cuestión democrática pero asegura que no va a haber reformas económicas fundamentales que afecten los intereses de los blancos.

Obviamente que esto en la estrategia significaba evitar el conflicto social. Pero eso es a la larga un problema que me parece interesante pensarlo hoy porque otra de las originalidades políticas que obviamente no es solo de Mandela, sino del partido, de Desmond Tutu, fue la comisión de la verdad y la reconciliación, cómo resolvió Sudáfrica, entre comillas lo digo porque es un tema polémico, pero cómo intentó darle un camino de salida a las violaciones a los Derechos Humanos.

En ese tema también fue un puntal, buscar verdad y perdón a cambio de reconciliación sin castigo a los que habían cometido los crímenes, pero con una devolución pública del perdón. Eso fue increíble, más de 70 mil casos sin resolver, sin saber qué pasó, sin que fueran condenados los responsables. Ahora, eso que es impresionante en el terreno político, en el terreno de la convivencia, no encontró un camino de salida para los problemas económicos. Que hoy Sudáfrica si bien es uno de los países más destacados del África negra, tiene una desigualdad también increíble.

Es de los más ricos y de los más desiguales, y esa desigualdad se agrava entre la población de origen negro. Entonces todavía siguen latentes las consecuencias del apartheid económico.

JR: Sí, una de las notas de la BBC que ponen a propósito de Mandela, va exacto a donde vos hablás, se titula “Las deudas de la democracia que dejó Nelson Mandela”, y señala el periodista de la BBC que “en la Sudáfrica post Mandela la mayoría de los negros siguen viviendo en pobreza y esperando, y esperando la tan anhelada reforma agraria que se ha encaminado con mucha lentitud” y que para el 2014 el gobierno sudafricano ha propuesto y prometido otra vez transferir el 30% de las tierras cultivables a sudafricanos negros. O sea 20 años después de que Mandela asumió el poder, aquel reclamo que sigue y que tendría una primera parte.

GQ: Sí. Ahí la cuestión que se me genera como reflexión para compartir es que era tan difícil la empresa de generar convivencia entre sectores que se odiaban por cuestiones culturales totalmente prejuiciosas, pero también muy proyectadas en las personas; era tan difícil esa empresa que me parece que acometer las dos a la vez, la del cambio cultural y de convivencia político social y las del cambio económico hubiera sigo caótico.

Eso no es por justificar a Mandela, pero pongo otro ejemplo, nada que ver, pero de la misma época. Siempre se dice que las características que llevaron a la caída de la URSS fue que Gorbachov quiso a la vez cambiar la economía y la política. Y eso terminó en un caos total.

Es necesario que Sudáfrica tenga cambios estructurales y económicos. Ahora, ¿hubiera sido posible hacerlos a la vez? El tema es que capaz que está bueno ver, esto son todas cuestiones a futuro, que cuando se encaren los cambios económicos no se dejen de hacer sin este grado de humanismo, de tolerancia, pero también que los otros sectores, los que se van a ver afectados negativamente, van a tener que ceder y ahí van a generarse conflictos y eso también es parte de la condición de las sociedades. Y yo no diría que es una herencia de Mandela solamente, no, es de cómo se procesó la transición en los terrenos político, social, pero que no trató de encarar los económicos.

JR: Queda claro, la mayoría de las tierras siguen en manos blancas. La mayoría de la economía también más allá de todas las posibilidades que se le dieron a los negros desde la llegada de Mandela, queda ese punto allí y esa reflexión interesante. Vos también comentabas en el 2010 algún contacto de Mandela con Uruguay. Quizás a modo de cierre está bueno mencionar algo de la relación de Mandela con Uruguay, ¿Qué hubo? ¿Cuándo hubo?

GQ: Lo que pasa ahí es una historia, yo creo que un poco vergonzante para nosotros, pero que no hay que ocultarlo. En Uruguay hubo un gran movimiento de apoyo al partido del Congreso, un comité anti apartheid, socialmente hubo mucha ligazón con lo que pasaba en Sudáfrica, mucha generación del 83 participó de eso. Pero el gobierno dictatorial y luego el primer gobierno democrático del 85, mantuvieron relaciones económicas y diplomáticas con la Sudáfrica del apartheid. Hay más de 60 sanciones de las Naciones Unidas contra la Sudáfrica del apartheid, excluida de todo y Uruguay mantenía relaciones diplomáticas, tanto que en el año 87, el gobierno sudafricano visitó oficialmente Uruguay, en algo que para la gente de la resistencia del apartheid fue una vergüenza.

JR: No es algo a destacar en nuestro currículum.

GQ: Además, había una cuestión un tanto oscura de comercio del oro. Uruguay exportaba oro, Uruguay tiene poquito oro, allá en Rivera habrá algo, pero Uruguay exportaba oro que venía de contrabando de Sudáfrica. Justamente como estaba sancionada económicamente no podía sacar oro al mundo, pero lo hacía a través entre otros de Uruguay; también la dictadura brasileña tuvo sus cosas.

Pero una vez recuperada la democracia en Sudáfrica, Mandela visita el cono sur y no viene a Uruguay porque la información que tiene es que aquel país había colaborado con el apartheid. Entonces había una sensación de que no habíamos sido, esto no nos involucra como sociedad, sino como Estado, pero a nivel diplomático habíamos colaborado con ese régimen.

JR: Más allá de la dictadura, o sea estás mencionando esto desde el 87.

GQ: Exactamente, en democracia también se mantuvo. Después eso se cambió, hubo una disculpa formal de Sanguinetti, hubo mensajes de Lacalle, de Batlle, tratando de invitarlo, pero claro esas cosas son difíciles de valorar. Tampoco Uruguay es un país estratégico, que no nos visitó solo por eso, pero realmente el rol de Uruguay a nivel estatal no fue positivo con la lucha de los valores de Mandela y a quienes él lideraba, aunque sí mucha gente a nivel social en Uruguay lo apoyó.

Como cierre me parece interesante, a futuro, estos temas generan mucha sensibilidad, vamos a ver millones de cosas de lo de Mandela, y yo creo que está bueno para valorar negativamente al racismo, pero también para pensar cuando se proponen cambios económicos, que es lo que se viene me parece de cara al futuro, cómo eso se tiene que tratar de hacer en clave democrática, que es lo más difícil.