Cuando los teléfonos "comparten" la intimidad de las personas

“Acá no fue que hubo una cámara oculta, sino que estaba claro que eso se estaba documentando”, expresó a 180 el psicólogo Roberto Balaguer, a raíz de los videos virales que muestran escenas sexuales de jóvenes. Además, aseguró que, por lo general, son actos de inconsciencia y que la tecnología “alienta cierto descontrol” a la hora de estar frente a cámaras.

Actualizado: 22 de enero de 2014 —  Por: Lucía Gutiérrez

Cuando los teléfonos "comparten" la intimidad de las personas

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Durante los primeros días de enero circularon por distintas redes sociales, y sobre todo por Whatsapp, un conjunto de videos en los que se muestran escenas sexuales de jóvenes en distintos lugares de veraneo. Se realizó la denuncia por difusión de uno de los casos que afectó la intimidad de una joven e incluso despertó interés legislativo para promover leyes que contemplen situaciones similares.

“Cada vez es más frecuente que suceda en la medida en que hay dispositivos como los teléfonos celulares que son capaces de captar zonas que antes quedaban en el orden de la intimidad o privacidad”, dijo a 180 el psicólogo Roberto Balaguer.

Además, explicó que la tecnología funciona como un catalizador de estos escenarios, pero no es la que los genera. “La cámara alienta cierto descontrol, habilita la posibilidad y hace muy simple el hecho de compartirlo”, aclaró Balaguer, ya que desde el instante en que se digitalizan momentos íntimos el peligro es potencial.

“Acá no fue que hubo una cámara oculta, sino que estaba claro que eso se estaba documentando. Acá hay una clara conciencia de eso, pero no había conciencia de que eso que se estaba documentando, muy factiblemente dado el contenido, iba a ser compartido”, detalló Balaguer.

En el video de Santa Teresa, “el hecho de que se viera que se estaba filmando, eso era casi un 99% que alguien más de los que estaba ahí lo iba a ver, era lo esperable que sucediera”, ejemplificó.

El especialista aseguró que en la mayoría de los casos no hay una premeditación sino inconsciencia sobre los alcances que puede tener la difusión de estos videos y sobre el efecto nocivo para la persona involucrada.

Del boca a boca a las “pruebas concretas”

Balaguer diferenció estos videos virales en los que prima la impulsividad y el descontrol, de otro tipo de videos en los que se pueden ver escenas íntimas sexuales con contenido erótico.

“No se filma a alguien en una escena sexual disfrutando del sexo, sino que era la sexualidad puesta al servicio de documentar ese hecho, como un acto de desborde, de impulsividad y de transgresión”, mencionó en relación al video de Santa Teresa.

Por eso, expresó que existe una tendencia por parte de los jóvenes a que la sexualidad sea llevada a cualquier escenario y en cualquier momento.

“Es como si funcionara un boca a boca pero no con un relato sobre lo que sucedió sino con el propio documento gráfico de lo que allí aconteció”, aseguró el psicólogo. De modo que este sistema evita que el relato se tergiverse a medida que se pasa de persona en persona y llega a los destinatarios la versión original y oficial de quienes estaban en el momento.

En relación a los actos llevados a cabo en los videos, Balaguer aseguró que si bien antes ocurrían y no se documentaban, hoy se asiste a un momento en el que hay muchos elementos de transgresión y que se relacionan muy a menudo con el consumo de alcohol.

Recaudos

“En la medida en que hay cámaras permanentemente acechando nuestra vida privada y nuestra intimidad, las posibilidades de que esto vuelva a suceder se van acrecentando a diario y hay que tomar algunas precauciones en cuanto a limitar el hecho de digitalizar, ser más cautos en eso”, aseguró Balaguer.

En esta dirección, una vez que se levante el receso parlamentario, se prevé que el diputado frenteamplista Carlos Gamou presente un proyecto de ley con el objetivo de penalizar este tipo de prácticas.

“Lo otro es una ética de manejo de esa información. Si tú tenés ese material también tenés que pensar qué es lo que vas a hacer con eso, porque lo que puede parecer una broma o algo divertido, como una aventura de jóvenes, puede afectar a un tercero que no está avalando que tu manejes esa información”, concluyó el especialista.