Mujica hizo énfasis en su idea de desarrollar y multiplicar el conocimiento de la sociedad uruguaya como camino para salir de la pobreza. Volvió a hablar de la necesidad de ampliar las escuelas de tiempo completo -cuya implementación estimó en 200 millones de dólares-, de enseñar inglés en primaria y de multiplicar la presencia de la Universidad, aunque sea con bajo presupuesto.
Fue un acto de rara solemnidad, en el que Mujica vistió de saco frente al público que colmó la sala.
La primera en hablar fue la politóloga Constanza Moreira, impulsada en 2007 como candidata de Mujica a la Presidencia del FA y bloqueada en aquel momento por el Partido Comunista -que hoy apoya a Mujica- y sectores que hoy se nuclean en torno a Danilo Astori. En su discurso, Moreira hizo alusión a uno de los grandes temas de la formación de equipo de gobierno en las campañas políticas contemporáneas.
“La pregunta por el equipo económico no se la hacen solamente a Mujica, se la hicieron a Lula, al primer Lula, al que ganó la elección de 2002. Conocido el resultado la Red Globo le dijo: 'presidente, estamos muy nerviosos'. Cómo no iban a estarlo, habían inventado el 'lulómetro' para medir cómo se disparaba el dólar en relación al real según crecía la popularidad de Lula. Le preguntaron cuál seria su economía. Lula dijo que los mercados estaban nerviosos pero que iban a tener que entender que todos y cada uno de los brasileños tienen derecho a comer tres veces por día”, contó la politóloga.
Los discursos de Mujica suelen volverse epistemológicos. Éste duró unos 45 minutos y transitó por la condición atropológica del hombre y tuvo eje en el conocimiento y en la educación. “Como dice la murga, si no cambiás vos, no cambia nada. El verdadero cambio está dentro de la corteza cerebral y en los valores que llevamos en el bobo. Esta es la batalla que no hemos dado. A lo largo de los 50 años en los que conviví con la lucha social de este país, pasamos por todo pero esta batalla nunca la hemos podido dar, está pendiente. El conocimiento y la cultura no son una cosa aislada del conocimiento de laboratorio, es lo camina por la calle, es lo que hace la conducta de las sociedades. No sólo hay que distribuir riqueza, hay que distribuir balero. La verdadera liberación está en el balero”, dijo.
Mujica rescató al Palacio Legislativo como el ámbito apropiado para realizar los grandes anuncios. “No concuerdo con algo que se transformó en una moda, que los anuncios importantes hay que ir a hacerlos a un boliche de alta sociedad, con un cubierto caro si es posible. Pienso que la democracia representativa debe simbolizar que los anuncios importantes se hagan acá, porque las generaciones que nos precedieron construyeron esto como una especie de monumento de la democracia”.