Peñarol se despidió silbando bajito

Peñarol se bajó del campeonato Uruguayo. De nuevo verá cómo otros definen el torneo. Liverpool le ganó 2 a 1. Peñarol estaba arriba con gol de Nuñez, pero se lo volvieron a ganar en la hora. La gente se la agarró con los jugadores, el DT y el presidente. A Ribas y a Damiani los insultaron a la salida y les pidieron la dimisión. Las tablas del Clausura y la Anual las lidera Defensor, que le ganó a Racing 2 a 1.

Actualizado: 11 de mayo de 2009 —  Por: Diego Muñoz

Peñarol se despidió silbando bajito

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El otro resultado del domingo fue la victoria de River 2 a 1 sobre Cerro. El puntero del Clausura sigue siendo Defensor con 25, seguido de Cerro y River con 21. Nacional y Peñarol quedaron con 19.

La Anual es un mano a mano entre Defensor y Nacional. El violeta tiene 55 puntos y el tricolor 51. Después vienen Racing con 45, Peñarol y Cerro con 44, Danubio con 43, Liverpool con 42 y River con 41.

En el Estadio empezó ganando Peñarol con gol de Richard Núñez a los 43. En el segundo tiempo Liverpool lo dio vuelta con tantos de Julián Lalinde a los 74 y Elías Figueroa a los 88.

A Peñarol se le terminó todo. Los hinchas aurinegros eran la imagen de la decepción. De nuevo quedan limitados a ver el desenlace del Uruguayo de afuera. Con la ñata contra el vidrio. Ellos, que se ilusionaron porque en su rol de hinchas tienen derecho a hacerlo, con un equipo que nunca fue garantía de nada.

Sin Antonio Pacheco, Gonzalo De los Santos, Carlos Bueno ni José Franco, el técnico Ribas apostó por Omar Pérez y Julio Mozzo en el sector central, Richard Núñez como enlace y Gastón Ramírez con Jhonatan Ramis arriba.

El primer tiempo fue parejo y malo. Peñarol no se salió de la mediocridad en el juego de la que hace gala desde que el actual entrenador tomó el equipo. Cuesta recordar un partido en el que el aurinegro haya jugado bien en el Clausura. Era obvio que con las ausencias no iba a mejorar el nivel en este partido.

Se iba la etapa inicial cuando llegó el gol de Núñez. En la primera y única jugada de campo de Peñarol en esa mitad, la pelota derivó hacia la derecha y el centro desde ese sector lo remató Núñez dentro del área. En seguida, Peñarol tuvo otra oportunidad en un centro que cabeceó Pérez y que controló el arquero de Liverpool.

El segundo tiempo comenzó tan pobre como el primero. Peñarol no podía y Liverpool no quería. Parecía que el equipo de Eduardo Favaro no se decidía a ir por el empate. La sensación era que cuando lo buscara lo conseguía.

A los 55 minutos, Liverpool recibió el incentivo que precisaba: la expulsión de Darío Rodríguez. El capitán aurinegro demoró algunos segundos en hacer el lateral y el árbitro, Carlos Aguirregaray, entendió que estaba haciendo tiempo. Le mostró la segunda amarilla y Peñarol quedó con 10. Aguirregaray exageró porque no hubo intención de demorar el juego por parte de Rodríguez. Claro que la ausencia del capitán no es explicación para la debacle que vino después.

Ese fue el momento en el que Liverpool se dio cuenta que era ahí o no era. Favaro mandó el mensaje, tiró el equipo arriba y los jugadores ejecutaron la idea del DT. Después de unas cuantas aproximaciones, Julián Lalinde remató desde la media luna y la puso contra el palo derecho de Sebastián Sosa.

Lejos de conformarse con el empate, Liverpool fue por más. Peñarol tuvo un par de posibilidades por intermedio de Ramis, que controló el arquero. Fue lo único del aurinegro, que se limitó a jugar con nueve de mitad de cancha para atrás y uno de mitad hacia delante.

Por eso, no extrañó que Liverpool, que tuvo a Paulo Pezzolano, Eduardo Aranda, Lalinde y Gustavo Varela cerca del área de Peñarol, encontrara el premio mayor. Una jugada con varios toques terminó con un centro desde la izquierda que cabeceó Elías Figueroa. La pelota entró arriba, contra el horizontal de Sosa.

El gol le dio un triunfo fundamental a Liverpool que, por coherencia dirigencial y años de trabajo serio, merecería clasificar a la liguilla y le dio una bofetada a los hinchas aurinegros que se dieron cuenta que el campeonato era un utopía.

Las victorias de Peñarol en el comienzo del torneo maquillaban una realidad que no la veía solo quien no quisiera. Entonces, solo quedó tiempo para que los hinchas insultaran a los jugadores, al entrenador y a los dirigentes. Incluso el DT se fue del Estadio custodiado por la policía y ante gritos e insultos. Para peor, el hincha siente que le vendieron humo. Cuando Juan Pedro Damiani se sacó el gusto de contratar a su DT preferido habló de recuperar la mística para volver a ganar, sin importar las formas. Sin embargo, Peñarol se despide del campeonato con dos derrotas consecutivas en la hora, ante Bella Vista y Liverpool.