El álbum, escondido como un tesoro en su mochila, guarda varias fotografías deterioradas. En un costado de la Plaza Cagancha, mientras miles van y vienen con sus banderas del Frente Amplio, Jorge le muestra a 180 una foto de 1989. “Tenía cuatro años. Estoy festejando con mis padres que Tabaré ganó la Intendencia”, cuenta. “Y ahora estoy acá, festejando lo que será el tercer gobierno nacional del Frente con Tabaré. No puedo creerlo”, agrega con lágrimas en los ojos mientras allá a lo lejos, en la Plaza Libertad, Vázquez comienza con su discurso.
Apenas una historia de las miles que se entrecruzan en medio de los festejos. Sobre la Plaza Cagancha unas 10 personas bailan al ritmo de una cumbia que satura tanto que los parlantes de la camioneta parada en la mitad de la calle parecen explotar. A metros de la pista de baile improvisada, duerme en brazos de su mamá Genaro, un bebé de unos seis meses. “Después de escuchar los resultados vinimos a festejar que las transformaciones siguen. Y lo celebramos por nosotros y sobre todo por él”, dice a 180 su papá. “Lo más importante de esta noche es el No a la Baja. Por nuestro hijo y por todos los niños del Uruguay”, añade su mamá.
Genaro es uno de tantos bebes que descansan como pueden en medio de la multitud, de los gritos y de la música. Otros muchos, con edad escolar, acompañan de pie, pintados o sosteniendo la bandera del Frente Amplio.
Noelia no fue con su hija pero pensó en ella cuando se enteró que había ganado el No a la Baja. “La acosté a dormir antes de venir para acá pensando que si salía el Sí estábamos en el horno. Nosotros, ella y todos los gurises, sobre todo los más pobres, teníamos comprometido el futuro”, dice abrazada a su pareja.
Sobre las veredas hay improvisados puestos de venta de chorizos, panchos y pizzetas con gustos a elección, que atienden dos jóvenes vestidos de chefs. Ofrecen ponerle arriba tomates cherry, aceitunas negras y rúcula.
También hay decenas de personas con heladeras de espuma plast que venden bebidas con y sin alcohol.
Al final del día el FA superó con creces el mejor de sus sueños tras una jornada llena de incertezas. Los resultados filtrados por las encuestadoras habían cambiado el semblante y generado incertidumbre en La Huella de Seregni, el local en el que la izquierda esperó los números. Risas desprovistas de motivos, miradas preocupadas, conversaciones serias, daban la pauta de la tensión existente.
En medio de ese clima salió a hablar la presidenta del FA, Mónica Xavier, quien dijo que la izquierda había sido la fuerza más votada y anunció los festejos en 18 de julio. El discurso fue extraño. Xavier no sonó demasiado convencida y sus palabras parecieron forzadas.
Antes de que se dieran los primeros resultados, el socialista Daniel Martínez contó a 180 qué número lo dejaba conforme. “Lo digo hace casi dos meses entre mis compañeros y ahora lo hago público, si sacamos el 46% de los votos me quedó chocho”, expresó.
Las luces desplegadas por los canales para sus transmisiones hicieron más calurosa todavía la espera. Canal 4 y canal 10 armaron sus sets en planta baja, donde además había varios juegos de sillones blancos. En la planta alta, desde donde emitían en vivo canal 5 y canal 12, estaba el estrado para que hablara Vázquez. En los dos pisos había plasmas con las transmisiones de los cuatro canales y mesas con sillas.
Al aproximarse la hora del escrutinio La Huella de Seregni quedó chica.El vicepresidente Danilo Astori, la senadora Lucía Topolansky, ministros, subsecretarios, diputados, senadores, diversos actores políticos vinculados al Frente Amplio y los ex colorados Glenda Rondán y Alberto Scavarelli estaban presentes.
Cuando a las 20:30 se dio la primera proyección de la empresa Factum, el público estalló. Como el volumen de los televisores estaba bajo, las conclusiones se sacaban por los resultados que aparecían en las pantallas.
En el momento en el que las tres empresas consultoras situaron a Vázquez por encima del 46% nadie se acordó de lo que había pasado antes. “Mira qué bonito mi voto es, rojo, azul y blanco del Frente es”, cantaron. La euforia fue en aumento a medida que los datos de la votación eran todavía mejores.
En medio de los festejos Astori destacó a 180 que “una de las mejores noticias” del día era que no haya salido la reforma constitucional para bajar de 18 a 16 la edad de imputabilidad. Además dijo que ahora “hay que buscar acuerdos” para gobernar e insistió que en el balotaje “hay dos propuestas que son muy distintas” y que “no hay coincidencias conceptuales importantes entre los dos programas, más bien hay diferencias muy relevantes”.
Ni bien Astori terminó de hablar con 180 Constanza Moreira se arrimó al vicepresidente, lo miró y, efusiva, le dijo: "Dame un abrazo".
En el comando les había vuelto el alma al cuerpo. "¿Qué cagazo nos pegamos eh?", "estaba bravo con ese escenario", "con estos números ya está", se escuchó.
Mientras el publicista Claudio Invernizzi era saludado por todos y los periodistas tomaban ubicación para escuchar a Vázquez, apareció Lacalle Pou en TV. El discurso del rival que tendrá el Frente Amplio en el balotaje se siguió con atención y respeto. Los rostros serios se habían mudado, las palabras forzadas estaban en otro lado. Cuando terminó de hablar Lacalle Pou la gente comenzó a cantar: “Y ya lo ve, y ya lo ve, el presidente es Tabaré”.
Incluso para un hombre tan paciente y tranquilo como Tabaré Vázquez la espera debe haber sido larga. Recién sobre las 21:20 entró a La Huella de Seregni y tras un discurso de siete minutos se fue para la Plaza Libertad.
Miles de personas, que parecían no haber descansado ni siquiera un segundo en todo el día, aguardaban en medio de un clima festivo. Vázquez habló desde el estrado, pero más que para escuchar a su candidato la gente estaba para celebrar. “Ya habrá tiempo de prestarle atención. Hoy es otra cosa. Mirá lo que es esto. Ya ganamos”, resumió Diego.