En base a un informe de Ricardo Leiva para No toquen nada.
En cuanto a la negociación salarial el escenario está marcado no sólo por un menor crecimiento respecto a la última década sino también por una mayor heterogeneidad en la realidad de los distintos sectores de la economía.
Con expectativas de crecimiento en torno al 2,5% pero con un punto explicado por Montes del Plata, la situación es de enlentecimiento, marcada por la caída en algunos sectores y la desaceleración en otros.
Según Capurro la economía uruguaya ya comenzó un proceso de destrucción de empleos en este escenario. Añadió que, en realidad, el que lo está haciéndolo es el sector privado en el último año, comparando enero-abril de 2015 con el mismo período de 2014. “El sector privado perdió algo más de 27.000 puestos de trabajo que, en parte, fueron compensados por un sector público que creció en casi 5.000 empleos. En promedio, en la economía uruguaya se perdieron 22.600 empleos en el último año”, indicó.
En cuanto a los sectores, dijo que se da en los que son “más intensivos de mano de obra, que son los que están sufriendo más en términos de actividad, como la industria textil, que viene hace cuatro años en una caída permanente”. Además, mencionó que cayeron los ocupados en el agro y en la construcción se mantienen “más o menos estables”.
Para Capurro, el actual escenario de destrucción de empleo es similar en magnitud a lo que sucedió en 2012. La diferencia es que en aquel momento la destrucción se focalizó en la industria de inserción regional a causa del aumento del proteccionismo en Argentina. En el caso actual la destrucción está mucho más dispersa en la economía y, por tanto, es más preocupante según el economista.
Esto plantea una llegada a la ronda de negociación colectiva que comenzará en los próximos días con desafíos que, según Capurro, son inéditos para los Consejos de Salarios desde que fueron reactivados por el FA.
Mencionó que el crecimiento de salarios en las negociaciones anteriores fue “empujado por la demanda que estaba muy activa” y ahora se está desacelerando, por lo que entienden que el crecimiento será menor. El desafío principal, según dijo, será cómo internalizar la heterogeneidad de las realidades sectoriales de hoy en día. “En este país que crecía al 5%, había sectores que crecían mucho y otros que crecían poco. Pero en este país que converge a tasa de crecimiento del 2%, hay sectores que están creciendo poco y otros que están cayendo o que están en contracción”, explicó.
El efecto de los precios en Uruguay
Según expresó Gabriel Oddone durante la presentación del informe, la economía uruguaya está transitando por un “shock permanente y no transitorio” porque “no hay ninguna razón para pensar que la evolución de los precios de los commodities se vaya a revertir de forma dramática a corto plazo”.
Añadió que no esperan que la contracción de precios persista con la intensidad que tuvo hasta ahora y que a corto plazo “no hay instancias de recuperación de precios porque tenemos sobrestock en muchos rubros en los cuales Uruguay es relevante”. Además, también afecta la falta de demanda internacional activa a la altura de los años anteriores, de acuerdo al informe.
De acuerdo al texto, el petróleo no aumentaría demasiado y el exceso de oferta se mantendría. El pronóstico es de un hipotético ajuste de la oferta el próximo año. En cuanto a la soja, la relación entre stock y consumo está en uno de los puntos más altos de la historia, lo que hace improbable que suba el precio a falta de eventos climáticos agudos en EE.UU., Brasil o Argentina.
La forma en que la baja persistente de los precios internacionales afecta a la economía uruguaya tiene que ver con su carácter de país agroexportador y exportador de materias primas.
Como ejemplo del impacto, Capurro planteó el caso de la relación entre costos e ingresos en la lechería y la soja, que “en el último año, caída del precio de la leche mediante, se deterioró un 60%. O sea que hay que aumentar la productividad de leche por trabajador en un 60% para poder seguir pagando los salarios”, señaló. Dijo que es una realidad que “probablemente obliga a reestructuras pero no es razonable pensar que los consejos de salario van a solucionar esto”.
Según Oddone para la región el 2015 será “un año perdido” y 2016 plantea “mucha incertidumbre en los procesos de recuperación porque son altamente dependientes de circunstancias políticas en dos países en los cuales la situación política está debilitada, con parlamentos fragmentados o con liderazgos no visibles a corto plazo”.
Déficit fiscal
En materia fiscal, con las actuales definiciones del gobierno para el presupuesto, un mal desempeño de Argentina y Brasil sostenido en 2016 podría derivar en serias dificultades para mejorar el déficit fiscal o en correcciones imprevistas del gobierno, por el lado del gasto o, sobre todo, por el lado de los impuestos.
Respecto a la política fiscal del gobierno los economistas de CPA marcaron que los supuestos de crecimiento que planteó el gobierno para la ley de presupuesto (crecimiento entre 2,5 y 2,8 para los primeros tres años y de 3% para los dos últimos) podrían no cumplirse en caso de que no lleguen buenas noticias desde la región. En ese caso habría tres escenarios posibles.
“Si Argentina y Brasil no levantan en 2016 la posición fiscal con la que estaremos será riesgosa y eso supondrá o una consolidación de la situación fiscal actual en un escenario internacional menos favorable -podría arriesgar algún cambio en la calificación de nuestra deuda- o alternativamente que el gobierno decida corregir a mitad de período, lo cual supone innovaciones presupuestales”, señaló Oddone.
Agregó que “en Uruguay siempre son relativamente más fáciles las reformas tributarias que las de gasto, después de que se discutió el presupuesto quinquenal”.