La "niña del napalm" que conmovió al mundo en junio de 1972 se reunió con el fotógrafo Nick Ut en Madrid y se tomaron una selfie.
"Los niños estábamos escondidos en un templo budista cuando oímos la llegada de los aviones. Escuché cuatro explosiones. Bum, bum, bum... Luego las llamas del napalm lo envolvieron todo", recuerda Kim Phuc al periódico El Mundo.
El fotógrafo vio caer las bombas y comenzó a tomar fotos "como una ametralladora", señaló. "Pasó una madre con un niño muerto en sus brazos y la fotografié durante unos segundos. Y luego vi a un grupo de niños acercarse gritando", entre los que estaba Kim.

La imagen se publicó en las portadas de diarios de todo el mundo y colaboró con el fin de la guerra de Vietnam.
"Cuando la vi pasar a mi lado, con la piel de la espalda quemada, dejé mi cámara y le vertí mi cantimplora sobre las heridas. Un periodista de la BBC la tomó en sus brazos y juntos la llevamos a un hospital", recordó Ut, y contó: "al ver ese negativo, con Kim Phuc huyendo de las bombas, supe que había hecho la fotografía que pondría fin a la guerra de Vietnam".