Con los refuerzos de Willinton Techera y Diego Alonso entrenando junto al resto del plantel, Peñarol trabaja duro. A las ocho, los jugadores y el cuerpo técnico bajan a la playa para el primer y exigente movimiento del día. El técnico Julio Ribas utiliza un megáfono para dar las indicaciones y para motivar con gritos de su estilo.
Luego del desayuno, los jugadores van al gimnasio y a la piscina. Allí el preparador físico, Nery Machado, los exige físicamente otra vez.
Después del almuerzo y la siesta, el entrenamiento es con pelota. Trabajos tácticos y estratégicos a puertas cerradas. Aunque cueste creerlo. El entrenador realiza entrenamientos a puertas cerradas en la pretemporada.
Antes de la cena, Ribas realiza charlas sobre táctica y fútbol en general con los jugadores. Lo hace a nivel individual y también a nivel colectivo.
El técnicos, continúa esperando por las incorporaciones. Se siguen manejando varios nombres. Lo cierto es que el fin de semana Ruben Olivera se sumó a los entrenamientos en Solanas pero su futuro todavía no está decidido. Sus contratistas esperan ofertas desde Europa y si no llega ninguna, puede haber alguna posibilidad de que juegue en Peñarol.
Los otros futbolistas que se mencionan, están en la misma situación que el Pollo. Esperan ofertas de Europa y si no llega ninguna, evaluarían la posibilidad de jugar en Peñarol. El Bologna pretende a Marcelo Zalayeta y eso frena su regreso aunque al delantero no le disgusta la idea de volver al club. En cuanto a Ignacio González, fuentes del entorno del volante, le confirmaron a 180 que la prioridad es quedar en Valencia y que “ni se le pasa por la cabeza” el hecho de retornar a Uruguay.