"Comprobamos constantemente violaciones del derecho humanitario internacional sobre el terreno, lo que puede ir desde el desplazamiento masivo de civiles a causa de combates, a malos tratamientos de prisioneros", denuncia el presidente del CICR, Jakob Kellenberger en un comunicado.
En vísperas de la conmemoración de las cuatro convenciones firmadas el 12 de agosto de 1949 sobre la protección a civiles, detenidos, heridos y trabajadores humanitarios durante los conflictos, Kellenberger lanzó una vez más un llamamiento al respeto de esas leyes fundamentales.
"La base, la piedra angular, el corazón (de estas convenciones) siguen siendo válidas", insistió el jefe de la división jurídica del CICR, Knut Doermann, intentando despejar las dudas emitidas por Washington y Londres durante "la guerra contra el terror". Durante esta campaña iniciada por la administración del presidente George W. Bush en respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001, algunas de las reglas internacionales fueron cuestionadas.
La organización humanitaria, fundada en 1863 y que juega el papel de guardián de las convenciones ratificadas por 194 países, se encontró así en conflicto con la Casa Blanca, en particular sobre el tratamiento a los prisioneros afganos, sometidos a detenciones secretas y a torturas que violaban todas las leyes.
"La pertinencia de las leyes humanitarias internacionales fue cuestionada ante la creciente complejidad de los conflictos armados, así como por la dificultad de hacer una distinción entre combatientes y civiles y por el fenómeno del terrorismo", reconoce Kellenberger.
Pero, según el responsable, "no cabe duda que las reglas existentes siguen siendo apropiadas y que mejorar la aplicación de esas leyes sigue siendo el principal desafío" del CICR.
El actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dejó atrás ese diferendo con el CICR, inclusive antes de su investidura a fines de enero, mostrando su apoyo a las Convenciones de Ginebra.
No obstante la situación sobre el terreno sigue siendo difícil. Según la ONG internacional Oxfam, las violencias en Afganistán, Colombia, República Democrática del Congo o Sudán son ejemplos de los desbordamientos de los conflictos sobre los civiles.
"Tenemos la sensación de que estos dos últimos años han sido los peores para los civiles", explica a la AFP la responsable de Oxfam internacional en Nueva York, Nicole Widdersheim.
Para los trabajadores humanitarios, está claro que la situación pasa por una mayor información a las poblaciones sobre la existencia de estas Convenciones de Ginebra, la primera de las cuales, destinada a mejorar la suerte de los heridos en los campos de batalla, fue firmada por 12 países europeos en 1864.
Una encuesta efectuada por el CICR en ocho países en guerra reveló que menos de la mitad de las 4.000 personas interrogadas conocían la existencia de estas convenciones.
Además de una mejor información, el CICR estima que los países no implicados en conflictos tienen un papel importante que jugar ejerciendo una presión sobre los gobiernos en guerra para que den una mejor protección a los civiles.