En su informe, Kornbluh recuerda los documentos desclasificados en 2002 por Carlos Osorio, Director del National Security Archive, sobre la participación de Brasil y Estados Unidos para afectar el resultado de las elecciones nacionales uruguayas de 1971.
180 conversó con Osorio sobre la importancia de estas nuevas desclasificaciones, la ausencia de Uruguay y Bolivia y la cantidad de archivos que Estados Unidos no desclasificó sobre Uruguay. En setiembre, Osorio vendrá a Uruguay a presentar una publicación sobre los archivos que este equipo de investigadores desclasificó pero que el departamento de Estado omitió.
¿Qué tipo de información presenta Peter Kornbluh en su informe publicado el 16 de agosto y qué importancia tiene?
Peter revisó una desclasificación grande que hizo el Departamento de Estado recientemente que es la relación que tienen los Estados Unidos con varios países de América Latina de 1969 a 1972. Peter revisó las relaciones con Brasil y resalta tres documentos sobre una reunión entre Nixon y el presidente de Brasil Emilio Médici a finales de 1971 en la que Nixon está de acuerdo en que Brasil ayude a derrocar a Allende.
¿Cómo se vincula con el fraude electoral de Uruguay en 1971?
También en esos documentos se ve el esfuerzo por derrocar o manipular gobiernos en la región que era una política de la época. Peter Kornbluh hace memoria a una documentación que yo publiqué en el año 2002 que Nixon decía que Médici había ayudado a manipular las elecciones de Uruguay de 1971, las elecciones en las que sale elegido Bordaberry.
La novedad en esta información presentada en julio por el Departamento de Estado es la ausencia de Uruguay...
Sí, en este volumen de documentos que sacó el Departamento de Estado y que Peter revisó, falta la documentación de Uruguay y eso es noticia porque no se sabe qué es lo que sucedió. Cuando pusieron esto en julio en la página de Internet del Departamento de Estado, aparecían varias secciones pero no aparecía Uruguay. Y no había explicación; de hecho había una explicación pero era que por problemas de espacio no habían podido incluir a Uruguay. Espacio en Internet no hay, no es un problema. Y segundo, Uruguay fue un país muy importante para la política de Nixon en la región. El hecho de que Nixon dijera que Brasil ayudara a manipular las elecciones en Uruguay muestra la intencionalidad y la importancia que tenía el Uruguay para Nixon.
¿Ustedes han pedido explicaciones al Departamento de Estado?
Estamos trabajando con el National Security Archive para ver qué está sucediendo con ese capítulo. A finales de julio el Departamento de Estado, frente a la presión de algunos organismos, cambiaron de opinión y dijeron que van a producir posteriormente el capítulo de Uruguay. No han puesto ninguna fecha, sería muy bueno preguntarlo. Nosotros hemos estado preguntando; no ha habido respuesta y estamos dando seguimiento. Estamos pensando hacer una publicación en setiembre sobre los documentos que faltan sobre Uruguay, cosas que hemos encontrado, además de lo que ya hicimos en 2002 sobre la manipulación de las elecciones. Hay otras documentaciones que están disponibles por otros medios por nuestro trabajo que podemos publicar.
¿Qué tipo de documentación de Uruguay hay en Estados Unidos, dónde está y qué volumen tiene?
Hay miles de papeles sobre Uruguay pero depende de lo que estemos hablando. El gobierno de Estados Unidos es inmenso. Hay un centenar de documentos de Uruguay del período 1969 – 1972 del Departamento de Estado pero falta más documentación de Uruguay que está clasificada. Ahora puedes sentarte y hacer copias de unas 3000 páginas pero ésa es una de las fuentes. Todavía queda información clasificada como estas conversaciones de Alto Nivel en el Consejo de Seguridad Nacional, como las políticas de la CIA que se sabe que existen. La CIA desclasificó lo que llamaban las joyas de la corona, los casos más cuestionables de las actividades de la CIA. En esos documentos uno de los casos muy chiquitito pero muy importante era el caso Mitrione. Hay mucha documentación clasificada que es clave.
¿Qué hay que hacer para acceder a esa documentación?
Lo que hay que hacer es una petición al gobierno de Estados Unidos con respecto a Uruguay que es pertinente para ayudar a esclarecer violaciones de derechos humanos y la responsabilidad del estado en la represión. Ayuda que la petición venga de las más altas autoridades del gobierno pero ayuda también que se impliquen otras ramas gubernamentales como el Legislativo y el Judicial.
¿Hay antecedentes?
En Argentina cada juez involucrado en una de la megacausas (como la de Operación Cóndor) hizo una petición al Judicial de Estados Unidos. Al mismo tiempo hubo cartas de todos los organismos de derechos humanos, hubo incluso una carta del presidente Ménem al presidente Clinton. Nosotros como National Security Archive nos sumamos haciendo diferentes peticiones de FOIA (normativa que permite el acceso a archivos públicos) para apoyar que la maquinaria burocrática se mueva y para que eduquen a los funcionarios en qué buscar y dónde buscar.
¿Por qué es importante orientar en qué buscar y dónde buscar?
Lo importante es no hacer peticiones generales. Es muy fácil sentarse y mandar una carta y decir queremos que nos den los archivos sobre Uruguay. Es imposible porque no existen los archivos de Uruguay (como tales) porque existen centenares de archivos de Uruguay.
¿Ustedes están dispuestos a colaborar con el gobierno de Uruguay?
Sí, nosotros podemos ayudar a ilustrar a la Presidencia o al Legislativo para decirles: miren, éstas son las fuentes, éstos son los acervos principales, y hagamos peticiones discretas sobre casos paradigmáticos para hacerlo lo más efectivo dados los problemas burocráticos que implica.