Un “nivel alucinante de corrupción” para burlar controles

Con una metodología empleada para cada uno de los controles, las autoridades rusas decidían qué deportistas quedaban a salvo a pesar de sus positivos.

Actualizado: 20 de julio de 2016 —  Por: Redacción 180

Un “nivel alucinante de corrupción” para burlar controles

NATALIA KOLESNIKOVA / AFP

El sistema de dopaje de Estado empleado en Rusia entre 2011 y 2015 recurría a un método para decidir qué positivos salían a la luz y cuáles quedaban impunes. A decir de Travis Tygart, el presidente de la USADA, la agencia antidopaje de Estados Unidos, lo que sucedió fue en "un nivel alucinante de corrupción”.

Según el informe McLaren, la metodología de los positivos que desaparecieron era conocida en código por las autoridades rusas como el método de Salva o Cuarentena. Con ello convirtieron en negativas al menos 312 muestras positivas correspondientes a unos 20 deportes.

El País de Madrid cuenta que las muestras procedían de controles fuera de competición y llegaban al laboratorio de Moscú. Allí, el director, Grigory Rodchenkov, las analizaba y cuando daba con un positivo consultaba con la agencia antidopaje, RUSADA, para saber a quién correspondía.

Después, informaba directamente al viceministro ruso de Deportes, Yuri Nagornykh, el nombre del deportista. Entonces Nagornykh respondía con una palabra en código de las dos de que disponía: salva o cuarentena. Si respondía “salva”, Rodchenkov, debía reportar el control como negativo en el sistema informático ADAMS, por el que la AMA y las federaciones internacionales se informan de los controles, y después falsificar el informe del laboratorio. Si el dirigente respondía “cuarentena”, el caso seguía para adelante.

Cuenta la nota de El País que los “salva”, según las pocas cuentas que ha podido hacer McLaren, calificaron a 312 de los 577 positivos que ha revisado y correspondían normalmente a los mejores deportistas rusos, a las esperanzas de medalla. 

Se salva la gimnasia

Casi todos los deportes olímpicos están afectados: atletismo, 139 positivos desaparecidos; halterofilia, 117; lucha, 28; piragüismo, 27; ciclismo, 26; natación, 18; fútbol y remo, 11 cada uno; yudo y voleibol, ocho cada uno; boxeo y balonmano, siete ambos; taekwondo, seis; esgrima y triatlón, cuatro cada uno; pentatlón moderno y tiro, tres; vóley playa, dos, y baloncesto, vela, tenis de mesa y waterpolo, uno. Solo la gimnasia, entre los grandes deportes, se salva.

Los “cuarentena” (265) condenaron a extranjeros o rusos de segundo nivel.

El edificio paralelo para los Juegos de Sochi

En los Juegos de Invierno de Sochi, el FSB (antiguo KGB) construyó un edificio adjunto al laboratorio antidopaje, ajeno al control de los inspectores de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). El edificio comunicaba mediante un agujero, como el de una cueva de ratones, con el cuarto en el que Rodchenkov realizaba el reparto de la orina para los controles en horario de día. Las madrugadas las dedicaba a pasar a través del agujero los frascos de muestras de deportistas que el ministerio le había comunicado que se habían dopado al cuarto de la FSB.

Aunque los frascos solo se identificaban por un código, Rodchenkov sabía a quién correspondían pues los deportistas habían tomado fotos de los frascos al rellenarlos y se las habían enviado por Whatsapp. Hasta 15 de ellos habían sido medallistas.

En el edificio montado había una heladera con orina limpia que los sospechosos les habían enviado a Moscú meses antes. Con una técnica no descubierta, pero que dejó huellas microscópicas en los tapones, la FSB abría los frascos, tiraba la orina sucia y la sustituía por la limpia. A través del agujerito, devolvía los frascos abiertos a Rodchenkov, que les añadía sal para hacer que la gravedad específica del líquido fuera la misma que se había señalado en un análisis preliminar. Los frascos abiertos volvían al FSB, que los cerraba, y los retornaba para seguir la cadena habitual.