Isabelle Chaquiriand, presidenta de la Fundación, dijo a No toquen nada que "tiene un doble propósito": el de recaudación, "para comprar un equipo para el Pereira Rossell que va a salvar la vida de más de 50 niños por año", y "poner sobre la mesa este tema, hacer mucha difusión y concientización".
"Que los papás estemos más atentos y más consciente de este tema puede hacer que se puedan salvar más vidas", aseguró.
"Cuando nos pasó a todos, siempre decimos 'qué es lo que hice' o 'qué es lo que lo provocó', y nos preguntan qué se puede hacer para evitarlo. Lamentablemente no se puede hacer nada. Le puede tocar a cualquiera, esto es un bolillero. Lo que sí puede hacer la diferencia es detectarlo a tiempo. Idealmente durante el embarazo a través de las ecografías o sino en los controles de recién nacido", explicó.
De lo contrario "el bebé se va para su casa y de golpe se empieza a poner morado, las uñas se ponen azuladas, y cuando los padres reaccionan y llega a ser intervenido no está en las mejores condiciones para entrar a cirugía, y ahí es que la tasa de mortalidad sube".
"Mi hijo Agustín se salvó porque tuvimos la suerte de ir a Estados Unidos. Si hubiese nacido acá en Uruguay no lo tendría con nosotros", dijo Chaquiriand.
Las cardiopatías congénitas son una de las primeras causas de muerte neonatal en Uruguay. Cerca de 450 niños nacen cada año con cardiopatías congénitas graves.
Este miércoles en el Teatro Movie se realizará una actividad a las 20 horas para seguir recaudando fondos.


